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Simbiosis: internacionalismo más allá del estado-nación

"El verdadero internacionalismo significa construir el poder popular dondequiera que vivamos y trabajemos."
Simbiosis es una confederación de organizaciones comunitarias en América del Norte construyendo una sociedad democrática, justa y ecológica desde abajo.
Simbiosis es una confederación de organizaciones comunitarias en América del Norte construyendo una sociedad democrática, justa y ecológica desde abajo.

Nuestro primer congreso de movimientos se celebró en septiembre de 2019 en Detroit, Michigan. Aliados y organizaciones miembros se reunieron para discutir estrategias sobre cómo construir el poder popular fuera de las instituciones de gobierno de nuestro sistema actual. La confederación tiene como objetivo suplantar a estas instituciones por otras verdaderamente democráticas. Llamamos a este proceso doble poder.

Estamos escribiendo como miembros del Colectivo de Investigación de Simbiosis, una red de activistas creando recursos de educación política para apoyar los objetivos de Simbiosis. El Colectivo de Investigación trabaja de manera autónoma, pero muy sincronizada con Simbiosis, cuyxs miembros han aportado información decisiva para esta declaración.

Queremos aprovechar esta oportunidad que nos ofreció Internacional Progresista para pensar en un par de preguntas:

  1. ¿Qué significa el internacionalismo para nosotrxs?
  2. ¿Cómo, como confederación emergente de movimientos, lo practicamos?

Al compartir nuestras propias reflexiones, esperamos alentar a otros a navegar este concepto vital.

¿Qué tipo de internacionalismo?

En términos generales, entendemos que el internacionalismo es el esfuerzo concertado de construir redes de solidaridad efectivas y organizadas en todo el mundo. Para que esta definición sea significativa, debemos responder a lo que nuestro internacionalismo intenta lograr: el desmantelamiento de las estructuras de dominación en todas partes, mientras se curan y construyen relaciones sociales y ecológicas. Enmarcamos nuestro análisis utilizando la imagen de una base con tres pilares.

El fundamento: capitalismo

Debido a su explotación del cuidado y la reproducción, el capitalismo es inherentemente patriarcal. Se perpetúa a través del trabajo asalariado, la propiedad privada y el mercado mundial, donde las personas tienen que laborar en trabajos alienantes para sobrevivir. A partir de aquí, las clases se estratifican; nuestro valor es determinado. La riqueza creada por la naturaleza y las personas es comprada, vendida y destruida en el mercado mundial, según la voluntad del propietarix. Es este particular sistema político y económico el que tiene la culpa del colapso de nuestros sistemas climáticos y ecológicos, no la humanidad.

Primer pilar: el estado-nación

Cuestionamos la palabra "inter-nacion-alismo", ya que implícitamente respalda al estado-nación como una entidad legítima. El estado es una estructura inherentemente jerárquica, cuyas funciones principales son (1) mantener el monopolio de la violencia, (2) proteger la institución de la propiedad privada y (3) afianzar el poder del capitalismo. Nuestro internacionalismo está conformado por una convicción tanto en la necesidad de la autodeterminación de los pueblos, como en la comprensión de que el estado-nación es un vehículo profundamente defectuoso para ese proceso. Los movimientos autónomos deben poder trazar sus propios caminos, que pueden incluir o no alianzas estratégicas con los estados. Es por eso que trabajamos a través y más allá de las naciones, y preferimos el término intermunicipalismo para describir redes de municipios autónomos, tanto rurales como urbanos. Dentro de este marco, exigimos la libertad de movimiento para todxs.

Segundo pilar: colonialismo

Reconocemos la realidad actual del colonialismo en los territorios que habitamos conocidos como Estados Unidos, Canadá, México... o lo que muchos pueblos originarios llaman Isla Tortuga. Como confederación norteamericana, debemos condenar y trabajar para deshacer el colonialismo y el racismo. A su vez, debemos defender la solidaridad indígena y la liberación negra escuchando, aprendiendo y apoyando estas luchas. El internacionalismo se logra cuando cultivamos relaciones con los pueblos originarios que tienden esta tierra, con las comunidades negras que buscan la autodeterminación, y con lxs hawaianos y puertorriqueñxs que se resisten a la ocupación.

Tercer pilar: imperialismo

Los pueblos de todo el mundo continúan sufriendo el legado de la hegemonía mundial liderada por Estados Unidos a través de sus instituciones internacionales. Canadá también ha desempeñado un papel importante en la destrucción ecológica y el genocidio, provocado por sus industrias extractivas transnacionales. Como estamos ubicados en América del Norte, tenemos la responsabilidad de centrar estas realidades en nuestra organización. Nuestro internacionalismo debe involucrar una solidaridad comprometida con los pueblos que llevan la peor parte del imperialismo estadounidense y los intereses mineros canadienses. Debemos denunciar embargos, sanciones, la industria de armas y guerras lideradas por Estados Unidos, así como las instituciones financieras y multilaterales que los alimentan.

¿Cómo practicamos el internacionalismo?

1. La solidaridad crítica con las luchas en todo el mundo es el núcleo del trabajo de nuestrxs miembros. Muchxs de nosotrxs hemos estado activxs en el movimiento global por la democracia; por devolver la tierra al pueblo; por el comercio justo; y por el fin del extractivismo y la guerra. Una organización miembro, la Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio en Oaxaca, México, se dedica a una feroz defensa de sus tierras contra el Banco Interamericano de Desarrollo. Además, en el congreso inaugural celebrado en Detroit, se formó el Caucus de la Mayoría Global para priorizar el antirracismo y el antiimperialismo en nuestra propia organización. Los colectivos miembros, como Cooperación Jackson, afirman que la liberación negra es fundamental para su organización.

Estamos muy informados por los conocimientos y los modelos políticos en práctica en otros lugares, ejemplificados por los zapatistas en Chiapas y el Movimiento de Libertad Kurdo en el noreste de Siria. Nos inspira la creciente ola de luchas feministas, y también la larga historia de mujeres que se organizan contra el patriarcado y la opresión. El trabajo de apoyo para estas luchas, incluida la recaudación de fondos y la sensibilización a través de publicaciones, presentaciones y protestas, ha sido una característica central de nuestros movimientos.

Ofrecemos una solidaridad crítica, que no adora nuestras propias luchas ni los de otros. Este tipo de trabajo solidario fue esencial para el lanzamiento de nuestra confederación en el congreso, que implicó llegar a través de las fronteras que nos dividen para desarrollar relaciones basadas en la confianza. En última instancia, entendemos que el mayor acto de solidaridad es construir el poder popular donde sea que te encuentres, mientras crees vínculos directos con activistas cercanos y lejanos.

2. La educación política como forma de internacionalismo, y el internacionalismo como forma de educación política. Muchxs de nosotrxs nos politizamos aprendiendo y apoyando movimientos para la autodeterminación y la autonomía en Palestina, el noreste de Siria y México, así como las luchas indígenas en los Estados Unidos y Canadá. Nuestros propios viajes de despertar político han tenido lugar a través de la educación popular; a su vez, organizar la educación popular sobre estos movimientos ha sido fundamental para promover nuestro objetivo de construir poder en nuestras propias comunidades.

3. Visualizamos un mundo vinculado a través de una confederación de organizaciones de pueblos autónomos y democráticos. En el fondo, Simbiosis está motivado por el objetivo del confederalismo democrático: un sistema político de democracia directa a nivel local, con delegadxs revocables enviadxs a organismos deliberativos regionales y suprarregionales. La Revolución Rojava es el ejemplo más reciente de este modelo en acción. Por lo tanto, priorizamos la organización transfronteriza, e invitamos a organizaciones alineadas con sede en los llamados México, Canadá y Estados Unidos a colaborar con nosotrxs.

Llamado a la acción: no hay internacionalismo sin poder real

El verdadero internacionalismo significa construir el poder popular dondequiera que vivamos y trabajemos. Las estructuras globales de dominación se imprimen en nosotrxs y en los ecosistemas en los que vivimos, promoviendo la división —hacia la naturaleza y los demás— en cada localidad. Una estrategia de doble poder establece el poder del pueblo desde el nivel local al regional al defender, cuidar, curar y unir a través de diversas ecologías e identidades. La democracia económica, encarnada en los sindicatos, las cooperativas y los bienes comunes, es fundamental para lograrlo. Establece la base para construir un sistema político directamente democrático que desafíe y, en última instancia, suplante a los sistemas existentes del capital-estado. Una estrategia de doble poder nos permite pasar de la mera reacción a los eventos mundiales, a formar relaciones significativas de interdependencia que traspasen las fronteras.

En lugar de simplemente ofrecer una solución negativa (anticapitalista, antiimperialista, antiguerra), el internacionalismo debe ofrecer una alternativa a los sistemas jerárquicos de dominación. Visualizamos un internacionalismo de resistencia creativa y proyectos autónomos que satisfagan las necesidades humanas. No solo aboguemos, sino que demostremos que las alternativas son posibles. Como lo expresan lxs compañerxs zapatistas: Queremos un mundo donde quepan muchos mundos.

Aunque construir nuestros movimientos a lo largo de estas líneas ha sido lento y, a menudo, difícil, todavía creemos que este es un paso fundamental hacia adelante. ¿Caminarás con nosotrxs? El horizonte nos espera.

Foto: Jeanette

Available in
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Authors
Aaron Vansintjan, Cora Roelofs and Francisco Dominguez
Date
27.05.2020

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