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Doble crisis: Apagón deja a Gaza sin agua durante el confinamiento por la pandemia

La escasez de agua en Gaza debido a los cortes de combustible por parte de Israel está dejando a lxs palestinxs en una doble crisis: un confinamiento por el Covid-19 combinado con el temor de no satisfacer las necesidades básicas.
Los cortes de agua en Gaza funcionan de manera similar a los apagones progresivos; no hay un calendario de cuándo volverá el agua y lxs palestinxs han comenzado a revisar sus grifos las 24 horas del día.
Los cortes de agua en Gaza funcionan de manera similar a los apagones progresivos; no hay un calendario de cuándo volverá el agua y lxs palestinxs han comenzado a revisar sus grifos las 24 horas del día.

Este artículo fue publicado originalmente el 4 de septiembre de 2020. Desde entonces, la situación en Gaza ha evolucionado.

Baker Mousa está de pie en una calle estrecha buscando clientxs para la pequeña tienda de comestibles que dirige desde su casa en el barrio Shujaiyeh de la Franja de Gaza. El palestino de 52 años convirtió su sala de estar en una tienda hace cinco años para mantenerse y a sus nueve hijxs. Hoy en día la mayoría de sus clientxs son niñxs del barrio que compran dulces. Las ventas suelen ser suficientes para cubrir el costo de su comida, sin embargo, en los últimos días, todos los ingresos se destinaron a la compra de agua ya que una crisis de electricidad cortó abruptamente el suministro en toda la Franja de Gaza.

"Hemos oído y visto los peligros de esta pandemia, pero estar sentado en casa es otra amenaza de muerte. Podríamos morir de hambre", dijo Mousa. "Hace días tuve que llamar a la puerta de mi vecinx para conseguir agua".

Al mismo tiempo, Gaza sufrió su primer confinamiento general con empresas, escuelas y lugares de culto clausurados después de que lxs funcionarixs de salud supieran por primera vez que el coronavirus ya no estaba contenido dentro de los centros de aislamiento gestionados por el gobierno, dejando a muchxs palestinxs atrapadxs entre dos crisis simultáneas. Los toques de queda se ordenaron en toda la Franja la semana pasada y se extendieron en 19 zonas afectadas esta semana. Lxs palestinxs se están refugiando en sus hogares en medio de las altas temperaturas, con sólo cuatro horas de electricidad al día y sin agua potable.

Más de 200 personas han dado positivo por Covid-19 desde mediados de marzo. Aunque ese número es bajo, Gaza está lidiando con un sistema de salud en colapso y hay pocos equipos de pruebas disponibles. Hasta la semana pasada, los únicos casos conocidos del coronavirus se encontraron dentro de los centros de aislamiento administrados por el gobierno o en los puntos de control sanitario en las fronteras. En el momento de publicar este artículo, casi 600 personas han dado positivo en Gaza, casi 500 en una semana.

Por la noche, los caminos pavimentados y los callejones arenosos de Shujaiyeh permanecen oscuros, con la excepción de algunos resplandores de las casas con generadores. Al este de la ciudad de Gaza, más de 100.000 personas viven en aproximadamente 4 millas cuadradas. Por las tardes hay poco movimiento en las calles con la excepción de algunxs en busca de necesidades básicas.

Mousa ha caminado varias veces a una mezquita local que permite a lxs miembros de la comunidad llenar sus jarras con agua de un pozo ubicado en la propiedad. Hace diez días descubrió que el agua estaba cortada cuando fue a usar el grifo y estaba seco. Al principio llamó a las autoridades municipales que le informaron que presentarían una denuncia. A los pocos días, surgió la noticia de que el reciente conflicto entre Israel y Hamas se intensificó hasta que Israel suspendió las entregas de combustible. El 19 de agosto, la única central eléctrica de Gaza había cerrado. Sin electricidad, el servicio de agua se detuvo poco después.

El 26 de agosto, la municipalidad de la ciudad de Gaza anunció en un comunicado que la actual crisis energética hizo que la distribución de agua se desplomara a una cuarta parte de las necesidades de la ciudad. La declaración confirmó que la municipalidad "posee 76 pozos de agua dentro y fuera de la ciudad de Gaza, todos los cuales funcionan con corriente eléctrica, y la escasez de electricidad se compensa ahora con el funcionamiento de generadores auxiliares".

El lunes, Israel y Hamas llegaron a un acuerdo para calmar las tensiones. Hamas acordó suspender el envío de dispositivos incendiarios y cohetes a Israel, mientras que Israel acordó cesar casi dos semanas de ataques aéreos nocturnos y permitir una inyección de efectivo para combustible desde Qatar. A pesar de la tentativa de distensióndel jueves, Gaza sólo satisfacía alrededor de tres quintas partes de su demanda de agua al continuar la escasez de energía.

El primer confinamiento de Gaza

La escasez se produjo justo cuando lxs palestinxs entraron en su primer período de confinamiento desde que comenzó la pandemia, dejando a muchxs en una doble crisis.

"Desde el primer día del toque de queda supe que se avecinaban días difíciles", dijo Shatha Abdelsalam, de 48 años, quien intentó prepararse para la escasez de alimentos y agua antes de entrar en cuarentena la semana pasada. "Empecé a recoger madera, cartones, ropa vieja y cualquier cosa que pudiera usar para hacer fuego", dijo. "Sé que los días que vienen serán difíciles, y puede ser que utilice estas cosas para cocinar."

Para cubrir las necesidades de sus siete hijxs tiene un enorme tanque de 2.000 litros en su casa que puede almacenar agua, pero no pudo llenarlo antes de que se cortara el servicio.

"Sacrificamos una parte considerable de nuestro presupuesto para garantizar el agua por lo menos durante una semana, pero después de terminarla no nos quedará ninguna opción si no podemos conseguir agua del grifo."

En otro hogar de Shujaiyeh, Majeda al-Zaalan, de 49 años, se sienta en la mesa de su cocina con sus tres hijos adolescentes y organiza sus recursos para el día. Divide una sola porción de pan y queso para que lxs cuatro la compartan. Luego, divide el agua, dándole a cada uno tres litros por día para su uso personal. Lavó la ropa de la familia sólo una vez la semana pasada y todxs fueron racionadxs a una ducha.

"En estos tiempos, el agua es lo más valioso y debe estar en todos los hogares, pero lamentablemente ni siquiera la tenemos normalmente", dijo.

"La familia vivía de un pequeño ingreso de mi hijo mayor, Ahmed, que vendía frascos de perfume en una calle principal. Pero desde el lunes ningunx de nosotrxs ha salido por la puerta", continuó Al-Zaalan. Ahora su única fuente de ingresos proviene de una subvención de la organización benéfica británica Oxfam Internacional que le proporciona unos modestos $35 al mes.

"Sólo tengo a mi familia, y no tengo intención de perder a ninguno de ellos", continuó.

Los cortes de agua en Gaza funcionan de manera similar a los apagones progresivos; no hay un calendario de cuándo volverá el agua y lxs palestinxs han comenzado a revisar sus grifos las 24 horas del día.

"Creo que hemos alcanzado la peor condición de cualquier lugar en todo el mundo, y en los próximos días, creo que empeorará", dijo.

Foto: Zoriah / Flickr

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Available in
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Author
Tareq S. Hajjaj
Translators
Francisco Domínguez and Daniel Felipe Guana
Date
06.10.2020

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