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Cómo el racismo deja a las familias romaníes en República Checa sin hogar

Debido al racismo y la estigmatización, las familias romaníes tienen dificultades para encontrar vivienda digna en la República Checa. Muchas fueron desalojadas después de la Navidad del año pasado a pesar de la mortal pandemia de Covid-19.
El nuevo propietario del alguna vez temido gueto en Kovářská en el norte de la República Checa, ahora una urbanización municipal algo adormecida, desalojó a todxs sus inquilinxs durante la pandemia, la mayoría de ellxs romaníes.
El nuevo propietario del alguna vez temido gueto en Kovářská en el norte de la República Checa, ahora una urbanización municipal algo adormecida, desalojó a todxs sus inquilinxs durante la pandemia, la mayoría de ellxs romaníes.

Azul, verde y naranja: estos son los colores de tres bloques de departamentos de concreto del una vez famoso gueto en la calle Kovářská en Varnsdorf, una ciudad ubicada en el norte de la República Checa. En la actualidad es una “localidad excluida” tranquila y parcialmente deshabitada.

En la segunda mitad del año pasado, el empresario local Lukáš Rak compró algunas de las viviendas del antiguo propietario Pavel Troch, con la intención de renovarlas. Inquilinxs “problemáticxs” con rentas atrasadas fueron obligadxs a abandonar sus departamentos para el verano. Más tarde, en otoño, otrxs inquilinxs, que estaban al día con sus rentas, también tuvieron que irse. Sus contratos eran mes a mes, en lugar de los tres meses originales, permitiendo la expulsión casi inmediata de lxs inquilinxs de sus departamentos.

Rak aprovechó esta oportunidad al final del primer año de la pandemia de Covid-19 cuando pidió al últimx inquilinx que se marchara, mientras comenzaba la reconstrucción de los departamentos ahora vacíos. Esto sucedió en el contexto del debate sobre la congelación de los alquileres, o al menos su aplazamiento, en la República Checa en la primavera de 2020, que resultó únicamente en la posibilidad de posponerlos hasta finales de año. Esto no fue suficiente para ayudar a la mayoría de los hogares de bajos ingresos.

Desde la perspectiva de las familias romaníes que vivían en Kovářská, todo el debate sobre la protección de los derechos de lxs arrendatarixs en tiempos de pandemia está equivocado. Las personas con problemas de vivienda, especialmente si son romaníes, suelen ser ignoradas. ¿Por qué debería una pandemia global cambiar algo al respecto? Desafortunadamente, para estas personas la declaración del Estado de emergencia por parte del Estado checo no cambia nada.

De camino a Varnsdorf, nos enteramos por el periodista y escritor Markus Pape, quien llamó nuestra atención sobre la situación en Kovářská, que el vocabulario checo anti-romaní ha sido enriquecido con un nuevo término: ahora se escucha “inadaptable” (nepřizpůsobivých) en lugar del “inutilizable” (nepoužitelných) que se usaba originalmente. Si este era un gesto hacia una mayor corrección política, definitivamente no es acertado.

El fin del cuento de hadas sobre lxs romaníes

Iveta Balážová sigue viviendo con su esposo y tres hijxs en uno de los departamentos oficialmente vacíos que están programados para ser reconstruidos. Sin ningún contrato. Le gustaría pagar el alquiler, pero no hay a quien pagar, ni siquiera ha recibido un nuevo número de cuenta. Se ha convertido en una ocupante ilegal en la casa en la trabajó haciendo limpieza y pagó el alquiler durante años.

Casi todos los muebles han sido retirados, para que la familia no los pierda en el caso de un desalojo repentino. Lxs niñxs duermen en colchones en el suelo de su habitación; en la cocina, solo queda una mesa. “Lxs ucranianxs ya están limpiando el bloque azul, temo que vengan acá” Balážová señala el bloque de enfrente. Antes de la Navidad no estaba segura si no acabaría en la calle, ya que el nuevo propietario la amenazó a través de intermediarios. Su situación aún no es trágica, pero podría colapsar cualquier día.

Todo podría haberse resuelto fácilmente. En junio, la ciudad de Varnsdorf publicó una convocatoria para el alquiler de viviendas sociales a personas con problemas de vivienda. Estos departamentos fueron renovados para este propósito con un subsidio europeo.

Sin embargo, lxs funcionarixs y políticxs de la alcaldía no consideran que la situación de la familia Baláž sea lo suficientemente urgente para ofrecerles uno de los 17 departamentos sociales. Por el momento, solo hay 4 estudios disponibles y no son adecuados para familias numerosas. El alcalde afirma que las familias de Kovářská que tengan hijxs, no cumplen con las condiciones del subsidio europeo que cubrió los costos de la reconstrucción de los departamentos sociales.

Rolland Solloch, el alcalde y sacerdote, se refiere al hecho de que a la familia se le ha ofrecido un alojamiento alternativo en un albergue habilitado por la ciudad en la calle T.G. Masaryk. Este alojamiento de emergencia perjudicaría el presupuesto de la familia Baláž. Por lxs 5 miembros de la familia, 3 de lxs cuales son adultxs, el alquiler mensual en un albergue administrado por la ciudad, costaría CSK 15.600 (unos €600). Sólo les quedarían unos cuantos miles de coronas checas para comida, transporte y otras cosas.

La familia Baláž tampoco quiere terminar en un lugar donde perderían su privacidad –sus hijxs tendrían dificultades para estudiar. En general, pagarían una fortuna por una vivienda de mala calidad. La casa está descuidada, el único acceso es a través de una recepción y todo el edificio podría ser fácilmente confundido con una prisión. Sin embargo, la ciudad no quiere ofrecerles otra vivienda social que no sea algunas habitaciones en este edificio.

“Las normas de subsidio estatal para la adquisición de viviendas sociales están dirigidas a varios grupos de hogares con una urgente necesidad de vivienda. Sin embargo, hay varios de estos subgrupos y el número de personas que requieren vivienda siempre es mucho mayor que el número de viviendas sociales. Los solicitantes de los subsidios, como las municipalidades, pueden elegir entre lxs numerosxs aplicantes y por lo general dan prioridad a grupos destinatarios favoritos, como las personas mayores”, dice Vít Lesák, un economista de la organización “Plataforma por la Vivienda Social”. Según él, Varnsdorf no corre el riesgo de perder los subsidios si proporciona un departamento a familias con una situación similar a la de la familia Baláž. Tampoco es cierto que las familias no cumplan con los criterios que la alcaldía publica en su página web.

Lxs racistas latentes a menudo argumentan que no les importa el color de piel de una persona, sino si se gana la vida por sí misma y si sus hijxs van a la escuela. La familia Baláž es la definición estándar de esta categoría de “romaníes decentes”. Durante años, la señora Balážová y su esposo han trabajado para la misma ciudad que ahora se niega a darles otro alojamiento que no sea un albergue. “No quiero depender del Estado, eso solo trae problemas y constantemente tienes que demostrar algo.”

Balážová explica por su resistencia a depender de la asistencia social. Su esposo ha trabajado para los servicios municipales de Varnsdorf desde hace 15 años y aunque ella tiene una pensión parcial por discapacidad, tiene que arreglárselas con dos trabajos de medio tiempo como cuidadora y personal de limpieza. Ambxs llevan trabajando sin parar durante muchos años. Balážová, quien dejó la escuela vocacional en su último año cuando conoció a su futuro esposo, le da una gran importancia a la educación de sus hijxs y quiere que todxs obtengan al menos un título vocacional. Al mismo tiempo, es muy consciente de la paradoja: está trabajando y hace todo “como debe”, pero al final no vale la pena. “Creo que es una recompensa al hecho de que he trabajado, pagado mi alquiler a tiempo, no he dependido de la asistencia social y he criado decentemente a mis hijxs,” piensa en voz alta en su cocina sin muebles.

No pudimos obtener un comentario del alcalde Solloch, pero después de varios intentos, el día que visitamos Varnsorf, al menos le respondió por correo electrónico a Markus Pape, quien le había pedido anteriormente que comentara sobre la situación. En el correo, el alcalde expresó con claridad: “La ciudad satisface las necesidades [de estxs residentes] ofreciéndoles ayuda en las negociaciones con la oficina de empleos, servicios sociales, la búsqueda de viviendas disponibles (fuera de Varnsdorf, las cuales rechazan). La ciudad no tiene la obligación de proporcionar vivienda. Tenemos una larga lista de ciudadanxs esperando a una vivienda municipal (lxs romaníes no entienden esto y quieren todo de forma inmediata). Lamento esta situación, pero todxs sabían con anticipación que tendrían que abandonar sus hogares y no hicieron absolutamente nada. Incluso destruyeron el departamento del nuevo dueño antes de irse. Probablemente entenderás que, como alcalde, no les ofrezca departamentos recién renovados, que destruirán inmediatamente. Sin embargo, no tienen derecho a ellos de acuerdo a las normas de subsidio. En caso de emergencia, hay un albergue que ofrece la ciudad pero, de nuevo, ellxs no quieren aceptarlo, porque viviendo ahí tendrían que seguir ciertas normas.”

En su respuesta, el alcalde y sacerdote de la Antigua Iglesia Católica arroja sin escrúpulos a todxs lxs habitantes de Kovářská en la misma categoría. Según la propia Balážová, así como otras personas de su calle, ha buscado vivienda desde que se enteró que sería desalojada. Incluso ahorró dinero para un depósito, que a menudo puede ser un obstáculo. Es evidente que el alcalde describe la realidad como mejor le conviene. En el caso de Balážová, él personalmente prometió a los medios darle una vivienda municipal a su familia, lo que significa que era consciente que la ciudad tiene cierta responsabilidad.

El método de la ayuda declarada, en el que la ciudad intenta encontrar vivienda solo fuera de Varnsdorf, también es peculiar y va directamente contra los principios de los servicios sociales, según lo establecido por la ley. Según la ley, los servicios sociales deben actuar de tal manera que “eviten exacerbar la situación social desfavorable, y fortalezcan la inclusión” –lo que definitivamente no es el caso con los desalojos forzados que desplazan a lxs residentes fuera de la ciudad, en especial si lxs funcionarixs ayudan deliberadamente a las personas a encontrar vivienda solo fuera de Varnsdorf. Por último, la cuestión fundamental que el alcalde no menciona y de la que al mismo tiempo debe estar consciente, es el racismo y estigmatización de lxs habitantes de Kovářská, que limita sus posibilidades de encontrar vivienda. Pero esto claramente no le preocupa porque él mismo reproduce prejuicios tanto contra lxs romaníes como contra lxs habitantes de Kovářská.

El gueto y el sistema

Actualmente, Kovářská se ve muy pacífica y su terrible reputación en Varnsdorf y las ciudades aledañas parece incomprensible para las personas de otros lugares. Pero no siempre ha sido tan tranquilo aquí. La historia de esta pequeña localidad excluida es en parte la historia de la cuestión de la vivienda abandonada en la República Checa. En los últimos años, el gobierno ha ajustado y reducido los beneficios de vivienda como parte de la lucha contra la industria de la pobreza y ha permitido a las ciudades introducir zonas de vivienda no subsidiada; sin embargo, no ha abordado en absoluto la situación de las personas necesitadas. La razón misma de la existencia de la industria de la pobreza, que involucra numerosas maneras de abusar de lxs pobres, no ha desaparecido.

En la década de los 2000, los bloques de departamentos en Kovářská pertenecían a la compañía textil local Velveta y servían para alojar a sus empleadxs. Posteriormente fueron vendidos a Jan Němec y Pavel Pražák; en su mayoría romaníes y personas de bajos ingresos comenzaron a mudarse. Inicialmente, según Iveta Balážová, quien ha vivido en esa casa por más de 12 años, la vida era tolerable y hasta placentera, y las casas estaban bien conservadas. Pero los propietarios calcularon cuán lucrativo era sacar provecho de los beneficios sociales para vivienda, que no estaban limitados en ese momento, por lo que se podía obtener una ayuda del Estado por alojar a tres personas en un sótano mohoso.

Tantas personas como fueran posibles fueron hacinadas dentro de las casas y el aspecto y mantenimiento de los edificios dejaron de ser una prioridad para los propietarios. Comenzaron a ganar millones de coronas checas. Entre más personas, más dinero. “Por ejemplo, doce personas de los asentamientos vivían en un estudio y pagaban CZK 20,000. El propietario se llevaba todo el dinero directamente de los servicios sociales. Como vio que llegaba por montones, no le importaba a quien alojaba allí,” comenta Marie Hučková, quien en algún punto vivió en uno de los bloques de departamentos. Ella misma ahora desempeña un papel que debe cubrir ya sea la alcaldía o una ONG que se ocupe de las personas sin hogar.

El resultado fue el hacinamiento en las viviendas, el descuido de las áreas comunes, el alcohol, las peleas frecuentes y las intervenciones policiales. Esto, unido a la crisis económica de entonces y los enormes niveles de desempleo que afectaban particularmente la región de Ústí Labem en el cuyo límite está localizada Varnsdorf, significó un incremento en las tensiones raciales, lo que eventualmente llevó a una serie de marchas racistas con una alta participación de nazis locales y de distintos países.

A Balážová no le gusta recordar estos tiempos, pero cuando reflexiona sobre en qué momento Kovářská se volvió un lugar con una reputación tan terrorífica, siempre regresa al período de las marchas racistas y el auge de la industria de la pobreza local. Cuando estás buscando un lugar para vivir, todo lo que debes decir es la palabra Kovářská y la negociación de arrendamiento terminará antes de comenzar. Nadie quiere a las personas de aquí. Balážová tiene, tal vez sorprendentemente, cierta simpatía por esto: “La primera oleada de personas que abandonaron Kovářská incluía morosxs y toda clase de personas. Somos decentes, pero ellxs escuchan’Kovářská’ y piensan quién sabe qué”, describe las dificultades para encontrar vivienda que ella y su familia sufren desde Septiembre. “Si no tienen miedo de que no les pagues, tienen miedo de que destruyas el departamento, o que traigas cucarachas y chinches. Puedes prometer lo que quieras.” Un grupo de personas de Kovářská, sin embargo, ha recibido alojamiento alternativo por parte de la ciudad de forma inmediata y sin necesidad de negociar. Si preguntas cómo han merecido ese privilegio,tienes que conformarte con las respuesta de que eran jubiladxs blancxs.

A menos de cien metros de los ahora demonizados bloques de departamentos, hay una pizzería local, Priština, que es manejada por propietarixs albanesxs. Cuando paramos aquí para almorzar, el curioso mesero no tarda en identificarnos como no locales. Apenas se entera que estamos en Varnsdorf por Kovářská, inmediatamente comienza a hablar: “Kovářská? Yo le llamo gueto, y no lo digo en mal sentido”.

Explica que mientras nos atiende, un grupo de romaníes de los mencionados bloques de departamentos ayudan en la parte de atrás de la cocina y no tiene nada malo que decir sobre ellxs. “Están orgullosxs de su trabajo. Solían sentarse aquí, pero ya no es así”, señala, y menciona que alrededor de 20 romaníes de Kovářská trabajan medio tiempo en su restaurante y que realmente no tiene nada de qué quejarse. Al contrario, gracias a ellxs, su restaurante ha podido mantenerse relativamente próspero, aún en tiempos de Covid. Lxs romaníes de Kovářská trabajan medio tiempo para él, y reparten pizza y otras comidas en los alrededores, principalmente en Alemania.

Cuando la alcaldía falla

¿A dónde fueron las otras familias romaníes, que tuvieron que abandonar Kovářská de forma abrupta aunque no entraban en la categoría de inquilinxs problemáticxs? Algunas viven en un edificio cercano, un antiguo aserradero. Se trata de locales no residenciales, no autorizados que tienen un efecto aterrador aún en lxs periodistas que, a través de los años, han visto los estándares de vida en Předlice, Krupka, Přednádraží en Ostrava y muchos otros albergues. La familia Novotný, con siete hijxs, está hacinada en una habitación con paredes hechas de paneles de yeso. Pagan CSK 10,000 (unos €380) al mes, en efectivo y sin ningún tipo de contrato. En la alcaldía tampoco encontraron ninguna simpatía y les dijeron que nadie ayudaría a las personas de Kovářská.

“Dijeron que no cumplíamos con las condiciones para obtener un departamento del municipio, porque estoy trabajando. Así que tuvimos que encontrar este lugar nosotrxs mismxs de la noche a la mañana”, explica Helena Novotná y también menciona que la alcaldía quería convencer a su familia de dejar Varnsdorf y mudarse a Šluknov o a un albergue en Liberec. “Pero tengo un trabajo aquí y mis hijxs van a la escuela. Y a las personas de Kovářská tampoco las quieren en Šluknov”.

La señora Novotná también trabaja para la ciudad. Sin embargo, no encuentra nada más que este indigno lugar por más dinero y sin la posibilidad de asistencia social. Sin contrato, no tiene prueba de pagos de renta y, por lo tanto, no tiene derecho a nada. La suya no es la única familia que ha terminado aquí después de ser expulsada de Kovářská. Hay unas 50 personas viviendo en este edificio: todxs usan la misma cocina sin amueblar, un baño y una ducha.

Para nosotros es obvio que algunas familias más de la última oleada de desalojos deben vivir en otro lugar. Y en efecto. Marie Hučková, una antigua inquilina de Kovářská que ahora vive en una antigua casa ferroviaria que alquila a los Ferrocarriles Checos, acogió a tres familias de cerca de veinte miembros, la mayoría niñxs. Esta mujer de fuerte carácter básicamente cumple con el papel de la alcaldía y cuando su familia extendida no tenía a donde ir antes de Navidad, creó una especie de vivienda social para ellxs.

Vio al propietario de Kovářská recorriendo los departamentos y diciéndole a las personas que se fueran inmediatamente, y no le gusta recordarlo. “No llamaba a la puerta, solo la derribaba a patadas, aunque todas estas personas pagaban su alquiler correctamente.” No tenía caso hablar con él, su respuesta era clara: no le interesaba el futuro de lxs inquilinxs, los departamentos le pertenecían y podía hacer con ellos lo que quisiera. También habría dicho a lxs inquilinxs que si no cooperaban, tenía personas para estas “situaciones”. Según Hučková, se refería a sus contactos con la mafia.

“Si no fuera por mi, lxs niñxs ya estarían en hogares e instituciones infantiles y otrxs estarían en la calle”, Hučková piensa en las tres familias a las que les abrió las puertas y añade que no podía dejar a personas en la calle durante la Navidad. Sin embargo, la situación actual la agota, tanto a ella como a sus seres queridxs: pensó que sería temporal, tal vez solo una semana, pero ya van más de dos meses.

Hučková es una de las ocho mujeres que acudieron a la alcaldía en noviembre y mostraron su desacuerdo con el destino de las personas de Kovářská. Dos de ellas obtuvieron eventualmente una reunión con el alcalde Solloch y el alcalde adjunto Jiří Sucharda, encargado de las políticas de vivienda. Durante la reunión de 45 minutos, los hombres agradecieron a Hučková por acoger a tantas personas y le rogaron que aguantara un poco más y, sobre todo, que no hiciera más manifestaciones ni se comunicara con los medios de comunicación. Escuchó las promesas de los concejales de que la alcaldía pronto encontraría alojamiento para las familias a las que ella ayudaba temporalmente. Pero ha pasado más de un mes desde la reunión y ni el alcalde ni el alcalde adjunto contestan sus llamadas, mientras que tres familias de Kovářská aún no encuentran un nuevo hogar.

En la alcaldía siempre le dicen lo mismo: el alcalde está en una reunión, el alcalde adjunto no está, nadie está disponible. Esta fue también la experiencia de los autores de este artículo. Ni llamando ni escribiendo para solicitar una reunión con el alcalde o el alcalde adjunto conseguimos nada: no recibimos respuesta alguna. Ninguno de lxs principales representantes de la alcaldía nos quiso explicar la posición de la ciudad. Con las entrevistas que llevamos a cabo en Varnsdorf queda claro que no buscan ninguna publicidad en los medios.

Para Hučková, la intención de la alcaldía es clara. Quieren expulsar gradualmente a lxs romaníes de Kovářská fuera de Varnsdorf, incluyendo a quienes nacieron aquí. De lo contrario, la ciudad asignaría algunos de los departamentos municipales a las familias que ahora acoge. “El alcalde me dijo que tienen departamentos, pero no están destinados para las familias que se encuentran sin techo, si no para las personas sin hogar. Solo para determinadas personas sin hogar. Les dije que estas personas ahora tampoco tienen hogar, no tienen a donde ir”. Hučková sacude la cabeza y dice que está completamente agotada.

No olvidemos que la ciudad de Varnsdorf tiene un total de 600 departamentos. Según la experiencia de la gente de Kovářská, parece que aunque Varnsdorf ha construido departamentos municipales con apoyo de la UE, están destinados para otros grupos sociales diferentes a los romaníes del gueto. La hermana de la señora Hučková resume la situación de forma breve: “La alcaldía está feliz de que estamos aquí, se libraron de nosotrxs y eso es todo”.

ACTUALIZACIÓN del 28 de enero de 2021

La familia Baláž fue desalojada de su departamento en Kovářská a principios de enero. Junto con otras personas se mudaron a la casa de Marie Hučková, que ya contaba con 25 personas. Más tarde, un empresario vietnamita prometió a la familia Baláž una vivienda, pero los detalles no están claros. Marie Hučková, que acogió a las familias bajo su techo, ya no pudo lidiar mentalmente con la situación y su familia está buscando vivienda en Rumburk, a ocho kilómetros de Varnsdorf. Sin embargo, durante el tiempo que muchas otras familias vivieron con ella, contrajo una deuda por gastos de servicios. La alcaldía al menos ha prometido ayudarle con la deuda. El jueves 28 de enero tuvo lugar una manifestación de la “Iniciativa za důstojné bydlení” (Iniciativa para una vivienda digna) a la que asistieron varias docenas de activistas de Praga, incluyendo a la ex defensora del pueblo Anna Šabatová, quien habló en el evento y le recordó a la alcaldía su obligación legal de ayudar a su ciudadanía sin hogar. Lxs activistas también llevaron ayuda material y la familia recibió lo recaudado de una colecta pública. Varixs romaníes de la localidad también formaron parte de la protesta.

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Support
Available in
EnglishFrenchSpanishGermanItalian (Standard)Portuguese (Brazil)HindiPortuguese (Portugal)
Authors
Lukáš Rychetský and Pavel Šplíchal
Translators
Hector Herrera and Nicole Millow
Date
29.03.2021

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