Environment

El Red Deal: Acción indígena para salvar nuestra Tierra

El Red Deal es un manifiesto y un movimiento –nacido de la resistencia indígena y la lucha decolonial– para liberar a todos los pueblos y salvar nuestro planeta.
The Red Deal: Indigenous Action to Save Our Earth (The Red Deal: Acción Indígena para Salvar Nuestra Tierra) es un programa político para la liberación y la justicia climática que surge de la lucha de clases más antigua de las Américas: la lucha de los pueblos nativos por ganar soberanía, autonomía y dignidad. Lo que sigue es un extracto de la introducción del libro.
The Red Deal: Indigenous Action to Save Our Earth (The Red Deal: Acción Indígena para Salvar Nuestra Tierra) es un programa político para la liberación y la justicia climática que surge de la lucha de clases más antigua de las Américas: la lucha de los pueblos nativos por ganar soberanía, autonomía y dignidad. Lo que sigue es un extracto de la introducción del libro.

Nota editorial: La siguiente es una versión resumida de la introducción del libro The Red Deal: Indigenous Action to Save Our Earth (The Red Deal: Acción Indígena para Salvar Nuestra Tierra) de The Red Nation. Puedes comprar el libro completo, que sale a la venta el 20 de abril, aquí y apoyar el trabajo de Red Media en Patreon aquí.

El colonialismo ha privado a los pueblos indígenas, y a todas las personas que se ven afectadas por él, de los medios para desarrollarse según nuestras necesidades, principios y valores. Comienza con la tierra. Nos han hecho "indixs" sólo porque tenemos el bien más preciado para los estados colonos: la tierra. Justicierxs, policías y soldadxs se interponen a menudo entre nosotrxs, nuestras conexiones con la tierra y la justicia. La "devolución de la tierra" infunde miedo en el corazón de lxs colonxs. Pero como mostramos aquí, es la política ambiental más sólida para un planeta que se tambalea al borde del colapso ecológico total. El camino a seguir es sencillo: es la descolonización o la extinción. Y comienza con la devolución de la tierra.

En 2019, la principal corriente del movimiento ecologista –dominado en gran medida por liberales de clase media y alta del Norte Global– adoptó como líder simbólico a una adolescente sueca que cruzó el Atlántico en un barco hacia las Américas. Pero nosotrxs tenemos nuestrxs propixs héroes y heroínas. Lxs Protectorxs del Agua (Water Protectors) en Standing Rock inauguraron una nueva era de defensa militante de la tierra. Son lxs abanderadxs de nuestra generación. El Año de lxs Protectorxs del Agua, 2016, fue también el año más caluroso del que se tiene registro y dio pie a un tipo diferente de movimiento por la justicia climática. Alexandria Ocasio-Cortez, ella misma una protectora del agua, comenzó su exitosa candidatura al Congreso mientras estaba en los campamentos de oración en Standing Rock. Junto con el senador Ed Markey, propuso un Nuevo Acuerdo Verde en 2019. Sin embargo, Standing Rock formó parte de una serie de levantamientos liderados por indígenas en toda Norteamérica y el Pacífico ocupado por los Estados Unidos: Dooda Desert Rock (2006), Unist'ot'en Camp (2010), Keystone XL (2011), Idle No More (2012), Trans Mountain (2013), Enbridge Line 3 (2014), Protect Mauna Kea (2014), Save Oak Flat (2015), Nihígaal Bee Iiná (2015), Bayou Bridge (2017), O'odham Anti-Border Collective (2019), Kumeyaay Defense Against the Wall (2020), y 1492 Land Back Lane (2020), entre muchos otros.

Cada movimiento se levanta contra los proyectos extractivos coloniales y corporativos. Pero lo que a menudo se minimiza es la potencia revolucionaria de lo que representa la resistencia indígena: cuidar y crear relaciones justas entre los mundos humano y no humano en un planeta completamente devastado por el capitalismo. La imagen de protectorx del agua y el lema "¡El agua es vida!" son catalizadores del movimiento de justicia climática de esta generación. Ambas son posiciones políticas basadas en la descolonización, un proyecto que no es exclusivamente indígena. Cualquiera que cruzara las puertas de los campamentos de oración en Standing Rock, sin importar si era indígena o no, se convirtió en unx protectorx del agua. Cada unx de ellxs llevó las brasas de ese potencial revolucionario a sus comunidades de origen. Lxs protectorxs del agua estaban en la primera línea de distribución de ayuda mutua a las comunidades necesitadas durante la pandemia. Lxs protectorxs del agua estaban en las calles de Seattle, Portland, Minneapolis, Albuquerque y muchas otras ciudades en el verano de 2020 mientras ardían las comisarías y se derrumbaban los monumentos al genocidio. El Estado responde a lxs protectores del agua –aquellxs que cuidan y defienden la vida– con una interminable lluvia de macanas, delitos graves, grilletes y armas químicas. Si no lo estaban antes, ahora nuestros ojos están abiertos: la policía y el ejército, impulsados por la rabia colonialista e imperialista, están frenando el movimiento por la justicia climática.

El Acuerdo Rojo (Red Deal)

El Nuevo Acuerdo Verde (GND por sus siglas en inglés), que parece y suena a ecosocialismo, ofrece una oportunidad real de impulsar el apoyo popular para ambos. Aunque tiene un espíritu anticapitalista y se refiere aparentemente a la descolonización, debe ir más allá, al igual que los movimientos que lo apoyan.

Por eso The Red Nation inició el Acuerdo Rojoen 2019, centrándose en los derechos de los tratados indígenas, la restauración de la tierra, la soberanía, la autodeterminación, la descolonización y la liberación. No lo consideramos como un contraprograma del GND, sino que va más allá. Es "rojo" porque prioriza la liberación indígena y una posición revolucionaria de izquierda. Como mostramos en las siguientes páginas, esta plataforma no es sólo para los pueblos indígenas.

El GND tiene el potencial de conectar todas las luchas por la justicia social –vivienda gratuita, salud pública gratuita, educación gratuita, empleos verdes– con el cambio climático. Del mismo modo, el Red Deal sitúa el anticapitalismo y la descolonización como elementos centrales de cada lucha por la justicia social, así como del cambio climático. La necesidad de un programa de este tipo se basa tanto en la historia como en el futuro de este territorio y conlleva la transformación radical de todas las relaciones sociales entre los seres humanos y la Tierra.

El siguiente es un plan de acción climática colectiva basado en cuatro principios que desarrollamos después de extensas conversaciones, diálogos y comentarios de miembros de la comunidad indígena y no indígena, camaradas, familiares y compañerxs de viaje:

  1. Lo que crea la crisis no puede resolverla

La desinversión fue una estrategia popular durante el levantamiento #NoDAPL en 2016. Lxs protectorxs del agua pidieron a las masas que desinvirtieran de las instituciones financieras que subsidiaban el oleoducto. El Red Deal continúa con este llamado a la desinversión en las industrias de combustibles fósiles, pero vamos un paso más allá. Nos basamos en las tradiciones abolicionistas negras para pedir la desinversión en instituciones carcelarias como la policía, las prisiones, el ejército y el imperialismo fronterizo, además de la desinversión en combustibles fósiles.

    1. Cambio desde abajo y a la izquierda*

Es importante recordar que el GND fue posible sólo porque su principal proponente, Alexandria Ocasio-Cortez, se politizó con el levantamiento #NoDAPL. Los pueblos indígenas están, y siempre han estado, al frente de la lucha por la justicia climática. No vamos a retroceder en las demandas del GND por una vida digna, ni vamos a retroceder en centrar el liderazgo de los pueblos indígenas en esta lucha. De hecho, tenemos que ir más allá. Tenemos que volcar todo el peso del poder popular en estas demandas por una vida digna. El poder popular es la fuerza organizada de las masas, un movimiento para reclamar nuestra humanidad y nuestras legítimas relaciones con la Tierra. El poder popular no sólo derribará el imperio, sino que construirá un nuevo mundo desde las cenizas, un mundo en el que quepan muchos mundos.

*3. Lxs políticxs no pueden hacer lo que sólo pueden hacer los movimientos de masas*

Los Estados protegen al capital y a sus encargadxs: la clase dominante. No protegen al pueblo. Lxs reformistas que se dirigen al Estado para lograr el cambio, comprometen nuestro futuro al alinearse con los intereses de la clase dominante. Nosotrxs nos negamos a ceder. Pero sí creemos en la reforma –sólo que de un tipo diferente, una reforma no reformista que no limita la posibilidad de lo que ofrece el statu quo, sino que desafía fundamentalmente la estructura de poder existente al priorizar, organizar y elevar las necesidades y demandas de las masas.

No queremos mejorar el sistema implementando políticas de arriba a abajo, queremos destruirlo –ya sea con fuego o con un millón de pequeños cortes– para reemplazarlo. Nuestra filosofía de reforma es, por tanto, reasignar la riqueza social a quienes realmente la producen: trabajadorxs, pobres, pueblos indígenas, mujeres, migrantes, cuidadorxs de la tierra y a la tierra misma. El restablecimiento de la riqueza social significa el empoderamiento de quienes han sido desposeídxs. La riqueza social puede restablecerse construyendo un movimiento de masas que tenga el poder y la influencia para reclamar los recursos a la clase dominante y redistribuirlos entre lxs desposeídxs.

*4. De la teoría a la acción*

Desde la Casa Blanca hasta lxs CEOs de las corporaciones multinacionales, lxs jefxs dirigen el mundo y saquean sin ser desafiadxs. Dada la asombrosa cantidad de destrucción y muerte que unxs pocxs individuxs infligen a miles de millones, es extraño que no haya surgido una izquierda unificada en el Norte Global que plantee una amenaza real a lxs jefxs. En los últimos años hemos sido testigos de rebeliones populares masivas contra la industria de los combustibles fósiles, la violencia policial, las políticas de inmigración racistas y la explotación laboral, pero nada ha confluido en un movimiento de masas unificado. Creemos que la lucha por reformas no reformistas para restablecer la salud de nuestros cuerpos y de la Tierra será el vehículo más poderoso para construir un movimiento de masas –rápido– que pueda enfrentarse a lxs jefxs. Pero no podemos limitarnos a estar en contra de algo, debemos estar a favor de algo.

Construiremos nuestras propias políticas a partir de una acción popular que busque el cuidado y apoyo mutuo. A través de la organización en torno a reformas no reformistas en materia de vivienda, seguridad y soberanía alimentaria, de justicia en materia de violencia doméstica y de género, prevención del suicidio, recuperación de tierras y más, podemos construir y construiremos infraestructuras de liberación. Así como el Partido de las Panteras Negras decidió en una determinada coyuntura de su historia, The Red Nation se da cuenta de que debemos emprender acciones realistas y basadas en principios ahora, que ayudarán a construir nuestra capacidad acumulativa para la revolución en el futuro. No debemos apartar la vista de la verdad: todavía no tenemos la capacidad para la revolución, de lo contrario habríamos visto surgir un movimiento de masas unificado a partir de la extraordinaria energía revolucionaria de la última década. Y sin embargo, tenemos muy poco tiempo para llegar a ello. Esta es la contradicción y el deber de nuestra generación: descolonización o extinción.

La liberación no es una teoría, es una necesidad y un derecho que pertenece a la gente humilde de la Tierra. ¿Cómo lo haremos realidad? No rechazaremos las oportunidades de organizar, agitar y construir el poder popular en espacios de vigilancia estatal como cárceles, servicios infantiles, hospitales y aulas, que están diseñados para deshumanizar y desempoderar a las personas. El Estado ataca a lxs pobres y la clase trabajadora porque sabe que son la mayor amenaza para su existencia. No dejaremos que el Estado nos robe a nuestrxs familiares o destruya nuestro poder por más tiempo. Debemos invadir el Estado, por dentro y por fuera, multiplicando la amenaza por millones hasta que se desmorone.

Nuestras reformas no reformistas adoptarán muchas formas. Se verán como las redes populares de bancos de semillas indígenas, donde miles de agricultorxs sostenibles comparten, comercian y alimentan a sus comunidades. Se verán como candidaturas exitosas a elecciones municipales, en las que candidatxs de izquierda implementen una plataforma popular para la justicia social y climática a nivel municipal y de la ciudad. Se parecerán a los campamentos de devolución de tierras o a las resoluciones de los consejos tribales que rechazan las apropiaciones coloniales del agua, uniéndose a otras naciones indígenas para bloquear todos los esfuerzos del gobierno y de las corporaciones para mercantilizar el agua. Sea cual sea la forma que adopten, simplemente debemos ponernos manos a la obra.

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Support
Available in
EnglishGermanFrenchItalian (Standard)SpanishPortuguese (Brazil)Portuguese (Portugal)
Author
The Red Nation
Translators
Nicole Millow and Hector Herrera
Date
19.04.2021

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