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La paradoja de la pandemia: medidas de protección social y desalojos forzosos para lxs habitantes urbanxs marginales de Delhi

A pesar de la pandemia, la preocupación de lxs habitantes de los barrios marginales de Delhi sigue siendo qué significa el bienestar si se vulnera el derecho a la vivienda.
La pandemia no ha cambiado nada para lxs habitantes urbanxs marginales de Delhi que viven en bastis (barrios marginales) reconocidas por el Estado. Siguen teniendo derecho a recibir raciones gratuitas y servicios proporcionados por el Estado, pero se enfrentan a la amenaza constante de desalojo y demolición.
La pandemia no ha cambiado nada para lxs habitantes urbanxs marginales de Delhi que viven en bastis (barrios marginales) reconocidas por el Estado. Siguen teniendo derecho a recibir raciones gratuitas y servicios proporcionados por el Estado, pero se enfrentan a la amenaza constante de desalojo y demolición.

La distribución de raciones y otros artículos de primera necesidad durante la crisis creada por el confinamiento del año pasado debido a la pandemia de Covid-19, tuvo lugar principalmente en los barrios marginales de Delhi. Sin embargo, irónicamente, aunque el gobierno de Delhi proporciona a lxs habitantes de dichos asentamientos los artículos de primera necesidad, sus casas son frecuentemente demolidas para desalojarlxs de sus barrios con el argumento de que se trata de invasiones, lo que continuó incluso durante el confinamiento.

"Miles de hogares de Delhi fueron demolidos durante el confinamiento", dijo Shakeel Ahmed, coordinador de Basti Suraksha Manch (BSM), una de las redes que constituyen el Comité de Trabajo por el Derecho a la Vivienda de Delhi (DHRTF, por sus siglas en inglés). "Algunos grupos incluso sufrieron varias fases de desalojo".

Los desalojos se produjeron a pesar de que el 28 de abril de 2020, justo cuando se cumplía un mes del confinamiento nacional en India, el Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la vivienda declaró "la cesación de todos los desalojos" hasta el fin de la pandemia.

Aunque no existe un derecho constitucional a la vivienda en el país, en 1976 India ratificó el pacto de las Naciones Unidas de 1966 sobre el Derecho a una Vivienda Adecuada. Varias sentencias judiciales, entre ellas muchas del Tribunal Supremo de la India, como Olga Tellis contra la Corporación Municipal de Bombay (1985), Chameli Singh contra el Estado de U.P. (1996), Sudama Singh contra el Gobierno de Delhi (2010) y Ajay Maken contra la Unión de la India (2019), han afirmado el derecho a la vivienda. Junto con estas medidas judiciales, los regímenes de políticas establecidas, como la Política de Rehabilitación y Reubicación de las Invasiones de Delhi y JhuggiJhopri (la política DUSIB, 2015), pretenden preservar el derecho a la vivienda para todxs. Sin embargo, Delhi diseñó un destino muy arbitrario para sus habitantes urbanxs marginales durante la pandemia.

En busca de un hogar

Cuando las excavadoras llegaron a la colonia del mercado de Laxmi Nagar del este en Jagatpuri, en junio de 2020, lxs residentes del asentamiento sabían lo que tenían que hacer para detener la demolición de sus casas. Pero no se les había dado tiempo para buscar la solución que necesitaban.

"Si se hubiera presentado una solicitud en los tribunales, no habría habido demoliciones durante la pandemia. Pero sólo tuvimos tres días para organizarnos", dijo Ram Chandra, el pradhan (jefe) del asentamiento. "El aviso que debía llegarnos el viernes llegó el sábado. El domingo era festivo y el lunes se acababa el plazo. ¿A dónde acudir con tanta urgencia? ¿De quién recibir indicaciones?".

La colonia del mercado de Laxmi Nagar del este había sido identificada como un grupo de jhuggijhropri (chozas) en 1982 por la Autoridad de Desarrollo de Delhi (DDA, por sus siglas en inglés), a través del Censo de Ocupantes Ilegales. Con el paso de los años, lxs residentes del asentamiento lo convirtieron en un espacio habitable con derecho a servicios estatales. Pero aunque la colonia contaba con una presencia histórica, una demanda de una década la demolió argumentando que era una invasión.

En otro lugar de Delhi, cerca del parque Shastri, más de 135 familias fueron desalojadas en una sola operación el 11 de febrero de 2021. Cuando Geeta Devi, residente del asentamiento, preguntó por qué se estaba demoliendo su casa, unx funcionarix le dijo: "La orden ha venido del tribunal".

Esto dejó a Geeta Devi frustrada por la paradoja de la existencia en la India urbana. "Si llegó una orden del tribunal (para desalojarnos), ¿entonces por qué nos dan raciones gratuitas? ¿Por qué no nos han cortado el servicio de gas? Nos ofrecen raciones gratuitas y al mismo tiempo nos desalojan de nuestras casas", dijo. La cuestión que ha planteado se refiere al panorama urbano contemporáneo: ¿Qué significa el bienestar si se vulnera el derecho a la vivienda? El relato de quienes son desalojadxs con frecuencia muestra que sus vidas se encuentran en el punto exacto de intersección entre el bienestar en un eje y la falta de vivienda en el otro.

Lxs residentes de estos asentamientos argumentan que la provisión de raciones gratuitas y otros artículos de primera necesidad por parte del gobierno no son la única prueba de que están arraigadxs en sus hogares. Señalan que sus tarjetas de identidad demuestran su existencia en la ciudad. Pero incluso estos documentos de identidad son ignorados durante los desalojos.

"Tenemos documentos de identidad válidos. Entonces, ¿por qué no se nos hace justicia?", preguntó Akbari Bibi, cuyo basti (barrio marginal) cerca de la casa Batla fue demolido tres veces desde que comenzó la pandemia: el 24 de septiembre de 2020, el 4 de octubre de 2020 y el 24 de diciembre de 2020. "Votamos según los números de jhuggi (choza) que figuran como nuestras direcciones en nuestras tarjetas de identidad de votantes. Nuestros jhuggis son nuestra identidad en la tierra", señaló Akbarai Bibi.

La tragedia de la India es que el derecho al sufragio universal no conlleva automáticamente el derecho a la vivienda, aún cuando existen políticas que lo otorgan. Por ejemplo, lxs residentes del asentamiento cercano a la casa Batla todavía no han recibido la rehabilitación aunque tienen documentos de identidad válidos que satisfacen la política del DUSIB, 2015.

Un despilfarro en deudas

Incluso la gente más pobre de la India encuentra la manera de invertir en la construcción de casas cuando la oferta de viviendas formales no puede satisfacer sus necesidades. Las casas construidas por lxs habitantes de los barrios marginales se denominan oficialmente "informales", pero en Delhi hay 675 grupos de jhuggijhopri (según la política del DUSIB, 2015), en los que la gente invierte, normalmente con dinero prestado por sus empleadorxs, para construir casas que, o bien quedan inacabadas o son demolidas debido a los desalojos rutinarios.

"Invertí dinero para mi casa a través de una karza (préstamo) de mi patrona", explica Sunita Devi, de 40 años, residente del campamento israelí cerca de Vasant Kunj, en Delhi, que se dedica al servicio doméstico. "Sólo dos días después de terminar la construcción, la demolieron. Si hubiera sabido que iban a demolerla, no habría pedido el préstamo".

La casa de Sunita Devi fue demolida junto con cientos de otras el 28 de septiembre de 2020. Ahora, como muchxs otrxs en la misma situación, le preocupa tanto poder pagar la deuda con su empleadora, como conseguir otro préstamo para otra casa.

La pandemia ha provocado cambios excepcionales en todo el mundo en la forma en que la gente vive y trabaja. Pero para lxs habitantes urbanxs marginales de Delhi, el nuevo coronavirus no ha cambiado nada. Siempre han tenido que vivir su vida a base de incrementos que desaparecen periódicamente, construyendo casas solo para perderlas y esperando poder empezar de nuevo.

Rana Paul es un investigador urbano que trabaja actualmente en Delhi como parte de la red "Housing Justice in Unequal Cities" de la UCLA.

Foto: Rana Paul

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Support
Available in
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Author
Rana Paul
Translators
Nora Bendersky and Paola Andrea Torres Amaya
Date
23.04.2021

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