Environment

El ejército británico ignoró cinco incendios antes de desencadenar el infierno en Kenia

El ejército británico no investigó cinco incendios de matorrales que sus soldados iniciaron en Kenia semanas antes de desencadenar un infierno mayor que destruyó miles de hectáreas de reserva silvestre en África Oriental y dejó un hombre muerto.
El gobierno británico quiere evadir la compensación por el impacto ambiental de los incendios forestales, alegando "inmunidad soberana" por sus ejercicios militares en la antigua colonia británica. Si tiene éxito, el Reino Unido no solo no indemnizará, sino que seguirá ignorando el trauma, la ansiedad, los problemas de salud y los desplazamientos causados a las comunidades locales.
El gobierno británico quiere evadir la compensación por el impacto ambiental de los incendios forestales, alegando "inmunidad soberana" por sus ejercicios militares en la antigua colonia británica. Si tiene éxito, el Reino Unido no solo no indemnizará, sino que seguirá ignorando el trauma, la ansiedad, los problemas de salud y los desplazamientos causados a las comunidades locales.

La revelación se produce días antes de que el Ministerio de Defensa acuda a los tribunales para defenderse de una demanda de indemnización presentada por 1.400 kenianxs. Éstxs culpan a las tropas británicas por quemar accidentalmente 12.000 acres (casi 50 kilómetros cuadrados) de tierra en el centro de Kenia a principios de este año.

Declassified entiende que lxs abogadxs del gobierno del Reino Unido están intentando impedir urgentemente que un juez kenianx vea una demanda colectiva programada para el lunes en el Tribunal Supremo de Nanyuki, a 150 km al norte de Nairobi.

Se espera que lxs abogadxs argumenten que el ejército británico tiene "inmunidad soberana" por sus acciones en la antigua colonia del Reino Unido.

Un hombre, Linus Murangiri, murió aplastado  por un vehículo cuando la población local se apresuró a ayudar a apagar el fuego en la Reserva Lolldaiga el 23 de marzo. El incendio duró por lo menos cuatro días en una valiosa reserva silvestre a las faldas del Monte Kenia, un destino turístico popular entre la familia real.

Un soldado británico en Kenia publicó un Snapchat durante el incidente con la descripción "He causado un incendio, maté a un elefante y me siento terrible al respecto pero oye, donde fueres...". Testigxs presenciales afirmaron que olía "como una barbacoa". El Servicio de Vida Silvestre de Kenia afirma que no murió ningún elefante, que se sabe suelen rondar por el área.

En declaraciones a la televisión keniana durante el incendio, la Alta Comisionada del Reino Unido en Nairobi Jane Marriott dijo: "Los accidentes ocurren. No es nada bueno y lo sentimos mucho y en verdad deseamos que no hubiera pasado… Estamos haciendo todo lo posible para mitigar esas circunstancias y establecer medidas para asegurarnos de que jamás vuelva a ocurrir".

Cuando un periodista le preguntó si hubo otro incendio tres semanas antes, Marriot respondió: "No he visto reportes confirmados de otro incendio, pero ya se sabe que los incendios ocurren. Las condiciones son muy volátiles allí arriba con los vientos fuertes, la yesca, las hierbas combustibles en este momento y las lluvias que se retrasan".

Se ignoraron las alarmas

Pese a que Marriott asegura no saber nada de un incendio anterior, Declassified descubrió que en las cuatro semanas anteriores al desastre en Lolldaiga, lxs soldados británicxs provocaron otros cinco incendios mientras entrenaban en los pastizales cercanos al Monte Kenia.

Una respuesta de libertad de información del Ministerio de Defensa revela:

  • 24 de febrero: Incendio en el rancho Ole Maisor quemó un área de 200 por 500 metros.
  • 27 de febrero: Incendio en el rancho Mpala quemó "menos de 200m por 200m”.
  • 28 de febrero: Incendio en Archers Post quemó "menos de 200m por 200m".
  • 1 de marzo: incendio en Ol Doinyo Lemboro quemó "menos de 200m por 200m".
  • 1 de marzo: incendio en el rancho Ole Maisor quemó "aproximadamente 200m por 800m".

Ninguno de estos incendios fue investigado. El ejército también reconoció haber causado otros dos incendios en Kenia en 2019, pero cuando se pidieron más detalles dijeron que "no se tiene documentación" ya que "no cumplieron con el umbral para la investigación".

La Organización de Infraestructura de Defensa del Ministerio de Defensa dijo que "solo se le exige investigar incendios significativos cuando ha ocurrido una pérdida de equipo, lesiones o daños ambientales significativos".

Con respecto al incendio más grande del 23 de marzo, la oficina de prensa del Ministerio de Defensa dijo a Declassified: "El Ejército Británico condujo una investigación interna sobre el incendio en la Reserva Lolldaiga. Como esto forma parte de un caso judicial en curso, sería inapropiado hacer más comentarios".

Zonas de entrenamiento del ejército británico en Kenia

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El ejército británico tiene acceso a 155.000 hectáreas de tierra para ejercicios de entrenamiento en nueve lugares en Kenia. Muchas de las zonas están en la provincia de Laikipia, un distrito que conocido como las Tierras Altas Blancas durante la época colonial porque lxs colonxs europexs ocuparon gran parte de sus tierras.

Gran Bretaña concedió la independencia en 1963 después de reprimir brutalmente un levantamiento del Ejército de la Tierra y la Libertad de Kenia, también conocido como Mau Mau.

El Centro Africano para la Acción Correctiva y Preventiva (ACCPA por sus siglas en inglés), un grupo de campaña que forma parte de la demanda, dijo a Declassified que creía que el gobierno británico intentaría utilizar el argumento de "inmunidad estatal", "para silenciarnos" el lunes en el tribunal ambiental de Laikipia.

James Mwangi, presidente de ACCPA, dijo en un comunicado: "Si bien el reciente incendio en Lolldaiga ha generado mucha preocupación en ambos países, ciertamente no ha sido el único incendio causado por soldados británicxs en el curso de su entrenamiento en la Reserva Lolldaiga. Hace unos años, en 2017 y 2015 hubo incendios similares que se extendieron hasta las granjas, destruyendo propiedades y provocando problemas de salud a lxs residentes cercanxs".

"A menudo, se nos moviliza para prestar la ayuda necesaria para apagar el fuego, sufriendo lesiones en el proceso, como fue el caso de Linus Murangiri, que murió en el incendio, y una vez apagado el fuego no se plantea ninguna preocupación a la comunidad. Los informes resultantes de las investigaciones nunca se dieron a conocer a la comunidad inmediata, ni se tomaron medidas para disminuir futuros sucesos".

"Esto explica por qué el ejército británico no estaba en condiciones de detener los incendios actuales que duraron más de una semana. Como era de esperar, y como en otros incidentes, el ejército reanudó su entrenamiento sin preocuparse mucho por el trauma, la ansiedad, los problemas de salud o el desplazamiento de mi comunidad causados por el incendio".

"Entorno quemado"

El ejército británico ha realizado regularmente ejercicios militares en Kenia para preparar a las tropas para sus giras por Irak y Afganistán.

Mwangi dijo a Declassified: "Crecer en Lolldaiga es incomparable a cualquier otra experiencia en la mayor parte de Kenia. Soldados británicxs con equipo militar completo a bordo de largos convoyes militares, tanques y vehículos blindados suelen colorear los polvorientos caminos que conducen a la Reserva Lolldaiga. Las semanas siguientes serían seguidas de fuertes bombardeos, aeronaves volando a baja altura, explosiones y humo comparables a eventos reales en el campo de batalla".

Mwangi dijo que durante el entrenamiento "el shock y las noches de insomnio eran la norma y los animales salvajes, como en represalia o defensa de la invasión de su hábitat, entraban a las comunidades matando a personas y destruyendo cultivos".

"Después de un par de semanas", añadió, " lxs oficiales se van, dejando un rastro de ambiente quemado, desechos militares, granadas sin detonar y vegetación quemada".

Mwangi afirmó que las municiones sin detonar han causado lesiones a niñxs y ancianxs. En 2015, Ekisonga Nyasasai, de 10 años, fue hospitalizado después de pisar un explosivo cerca de Archers Post, que según lxs diputadxs kenianxs había sido dejado por las tropas británicas.

El Ministerio de Defensa dice que limpia el terreno después de los ejercicios, aunque ya ha pagado millones en indemnizaciones a cientos de kenianxs afectadxs o mutiladxs por explosivos británicos abandonados.

El presidente de la ACCPA también afirma que los ejercicios militares británicos contaminan el suministro de agua local. "Años de uso ambiental insostenible han convertido las aguas llenas de vida de Lolldaiga Hills en aguas de muerte y miseria", dijo.

"Crecientes casos de abortos, la ceguera bolivina sin precedentes en el ganado la y visión borrosa entre la mayoría de la población indican la presencia de contaminantes y sustancias químicas en el suelo y el agua". Un predicador local y su bebé de un año fueron hospitalizadxs por inhalar humo durante el incendio más reciente en Lolldaiga, según un informe de la BBC. 

Mwangi cree que las fuerzas británicas no han tomado  suficientes medidas para proteger el medio ambiente. "El entrenamiento militar en Lolldaiga se ha mantenido por casi cuatro décadas", dijo. "No se ha hecho ninguna prueba de evaluación ambiental en todos estos años para determinar la sostenibilidad de las actividades de entrenamiento en una zona de cuenca fluvial adyacente a una comunidad de cerca de 2000 hogares con una población aproximada de 10.000 personas, incluyendo niñxs".

El litigio sobre el incendio en Lolldaiga llega en un momento en el que el Reino Unido está buscando consolidar su presencia militar en África Oriental. En enero, el secretario de defensa británica Ben Wallace abrió un cuartel general recientemente  renovado para el ejército británico en Kenia que costó £70 millones.

Luego, en julio, Wallace firmó un nuevo acuerdo de co-operación en materia de defensa con Kenia, a la espera de ser ratificado por los parlamentos de ambos países. Bajo el acuerdo anterior, Gran Bretaña pagó una suma muy pequeña, alrededor de 175.000 libras al año, para alquilar espacio en ciertas instalaciones militares de Kenia. Desde el incendio en Lolldaiga, el ejército británico asegura haber distribuido 100.000 plántulas a la reserva.

Declassified reveló anteriormente la preocupación por el impacto ambiental de las bases militares británicas en Chipre, Belice y Omán.

Se pidió al Alto Comisionado británico en Kenia que comentara al respecto.

Phil Miller es el periodista jefe de Declassified UK.


Foto: Defence Imagery, Flickr

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Author
Phil Miller
Translators
Daniel Felipe Guana, Nora Bendersky and Maria Inés Cuervo
Date
25.10.2021

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