Environment

Las líneas rojas del Sur Global para la COP26

La visión del Sur Global sobre cómo abordar el cambio climático expone los problemas sistémicos más amplios que causaron esta crisis.
En un discurso en el que expone la visión y las líneas rojas del Sur Global para la COP26, Leon Dulce hace un llamado a anteponer las personas a las ganancias, trabajar para lograr un “Cero Real” y hacer que las naciones desarrolladas que contaminan paguen por la crisis climática.
En un discurso en el que expone la visión y las líneas rojas del Sur Global para la COP26, Leon Dulce hace un llamado a anteponer las personas a las ganancias, trabajar para lograr un “Cero Real” y hacer que las naciones desarrolladas que contaminan paguen por la crisis climática.

Este discurso fue pronunciado como parte de un panel en el webinar “People’s Struggles and Priorities on the Road to COP26” (Luchas y prioridades de los pueblos de cara a la COP26) por la Southern People’s Action (Acción de los Pueblos del Sur) el pasado 22 de octubre de 2021.

¡Buenas noches camaradas y colegas! Agradecemos a todxs por reunirse en este encuentro de corazones y mentes de aquellxs profundamente comprometidxs en la lucha global por la justicia climática.

Mientras nos acercamos a las cruciales conversaciones climáticas y para dar pie a nuestro debate sobre cuáles son los aspectos no negociables de los pueblos explotados, desposeídos y oprimidos del Sur Global, estableceré cuatro líneas rojas que espero capten las líneas divisorias que hemos trazado entre el futuro común que queremos y lo que el Relator Especial de la ONU, el profesor Phillip Alston, llama un emergente “Apartheid climático”. 

En primer lugar, debemos defender que las personas y el planeta deben anteponerse a las ganancias. La COP26, como todas las reuniones intergubernamentales mundiales, es un ágora dominada por los poderosos países capitalistas avanzados y los lobbies corporativos. Ayer, se conoció la noticia de una filtración masiva de documentos que revelan que países como Arabia Saudita, Japón y Australia están presionando al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) para que modere las recomendaciones sobre la reducción de las emisiones de carbono y la financiación del clima en sus informes científicos autorizados.

No es de extrañar que estos poderosos intereses intenten dominar las conversaciones sobre el clima y, en consecuencia, marginar las voces, ya de por sí marginadas, de los pueblos y comunidades más vulnerables al clima en las naciones más vulnerables del mundo. De hecho, la COP26 refleja la realidad de que nos encontramos en un sistema económico y político global del imperialismo que no puede abstenerse de saquear los recursos naturales del mundo y explotar el trabajo de los pueblos o, de lo contrario, se derrumbará.

El silenciamiento de las voces populares en las conversaciones no es más que la punta del iceberg de la impunidad a la que nos enfrentamos en nuestra lucha por la justicia climática. En la primera línea, muchxs defensorxs y activistas del medio ambiente son silenciadxs permanentemente por mantenerse firmes contra la implacable marcha de las empresas y sus gobiernos colaboracionistas. Los asesinatos de defensorxs se han duplicado en la última década y las primeras líneas de la biodiversidad y el clima, como Colombia y Filipinas, son los principales focos de estos asesinatos.

Por ello, actuaremos colectivamente para que los gobiernos de las naciones rindan cuentas de sus contratos sociales con sus pueblos: el interés público dicta que deben comprometerse a dar prioridad a las necesidades de la gente, lo que incluye garantizar que nuestras economías funcionen dentro de los límites de nuestro planeta, y asegurar que se respeten los derechos inalienables de las personas a un medio ambiente limpio y saludable. También deberían reconocer que las personas en el terreno tienen las soluciones más válidas para la crisis climática, desde las zonas indígenas y de conservación comunitaria hasta las zonas de cultivo de la tierra y los sistemas de energía renovable comunitaria.

En segundo lugar, en la COP26 exigiremos Cero Real, no Cero Neto. Esto significa que rechazaremos las diversas soluciones climáticas falsas que están vendiendo los gobiernos y las corporaciones que intentan retrasar la necesidad urgente de detener la crisis climática en su origen.

Estamos esperando nuevas y viejas propuestas de las supuestas formas de eludir la solución fundamental de reducir el consumo de combustibles fósiles. Algunxs proponen soluciones tecnológicas como las plantas de captura y almacenamiento de carbono en Timor Leste, e incluso una central nuclear de hace décadas aquí en Filipinas. Algunas incluso se califican de supuestamente "basadas en la naturaleza", como las plantaciones REDD en Asia y América Latina.

Las falsas soluciones intentan ocultar lo que la ciencia y la justicia ya han demostrado: que lo que necesitamos son recortes de emisiones profundos, drásticos y vinculantes por parte de los países capitalistas avanzados y las grandes compañías de carbono. Por favor, dejen de cambiar el tema.

En tercer lugar, nos opondremos a la minimización de las responsabilidades comunes pero diferenciadas a la hora de abordar la crisis climática, exigiendo una transición justa fundamentada en las injusticias históricas que ha sufrido el Sur Global a manos de las naciones desarrolladas.

Y esto no sólo se refiere a los mayores contribuyentes a las emisiones históricas de gases de efecto invernadero: apenas si se habla de las injusticias históricas de las "maldiciones y trampas de los recursos", de la subyugación neocolonial de las economías que da lugar a la pobreza crónica y, en consecuencia, a la vulnerabilidad climática. Por ejemplo, gran parte de la pérdida de bosques en Filipinas se debió a la industria maderera colonial de los Estados Unidos.

Su imposición de programas de ajuste estructural y préstamos costosos han encadenado nuestra economía a su merced. Incluso en la actualidad, cuando experimentamos la crisis climática y ecológica junto con la crisis pandémica, seguimos viéndonos obligadxs a pagar el servicio de las deudas resultantes de estas imposiciones, en lugar de financiar una recuperación económica justa y ecológica que podría haber sido una oportunidad para abordar estas crisis interconectadas. Incluso el Secretario General de la ONU, Antonio Gutierres, ha pedido que se alivie la deuda en medio de la prolongada crisis por el Covid.

Por último, mantendremos que los países y economías contaminantes y saqueadores deben pagar. Exigiremos una compensación justa por las pérdidas y daños de las naciones y pueblos afectados por el clima. Exigiremos a las naciones desarrolladas que se comprometan con los objetivos de financiación del clima recomendados en los últimos informes del IPCC.

Se habla mucho de impulsar paquetes de estímulo del Nuevo Acuerdo Verde en el Norte Global, pero de lo que tenemos que empezar a hablar es de un Nuevo Acuerdo Verde global de los pueblos, desde los  disruptores del clima hasta los afectados por el clima, desde el Norte Global hasta el Sur Global.

Anticipando los límites y los fracasos esperados de las negociaciones de la COP26, estas líneas rojas deben combatirse tanto dentro como, sobre todo, fuera de las conversaciones climáticas si queremos recuperar este mundo de la captura corporativa y la dominación imperialista. Hacemos un llamado a nuestrxs compañerxs, activistas y defensorxs para que se unan a nosotrxs en la serie de iniciativas organizadas bajo la bandera de la Acción de los Pueblos del Sur sobre la COP26 o SPAC26 (por sus siglas en inglés), especialmente en la movilización del 6 de noviembre, declarado por los movimientos de justicia climática como Día de Acción Global por la Justicia Climática, y el 9 de noviembre, en un punto de encuentro dentro de la zona verde de la COP26 donde exploraremos las visiones desde el terreno del mundo que queremos crear.

Pueden visitar el micrositio de la SPAC26 aquí. En este punto puedo decir: suficiente charla. Ahora, acción. A luta kontinua!

Leon Dulce es el coordinador nacional del centro de campaña ambiental filipino Kalikasan People's Network for the Environment. También es el coordinador de Oilwatch Southeast Asia y de las redes Yes to Life, No to Mining Southeast Asia.

Foto: Kalikasan – PNE, Bulatlat

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Author
Leon Dulce
Translator
Maria Inés Cuervo
Date
05.11.2021

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