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Las organizaciones de la sociedad civil palestina se niegan a ser silenciadas por el gobierno israelí

El gobierno israelí intenta silenciar a seis organizaciones de la sociedad civil palestina declarándolas "organizaciones terroristas". Sin embargo, se niegan a ser reprimidas y seguirán denunciando las violaciones de los derechos humanos.
La declaración no es más que el siguiente paso en una larga campaña para desacreditar y silenciar a la sociedad civil palestina. Shahd Qaddoura, de Al-Haq, la organización palestina de derechos humanos más antigua, escribe que "hasta que Palestina sea libre y podamos disfrutar por fin de nuestro derecho a la autodeterminación, nuestra voz de justicia seguirá siendo fuerte".
La declaración no es más que el siguiente paso en una larga campaña para desacreditar y silenciar a la sociedad civil palestina. Shahd Qaddoura, de Al-Haq, la organización palestina de derechos humanos más antigua, escribe que "hasta que Palestina sea libre y podamos disfrutar por fin de nuestro derecho a la autodeterminación, nuestra voz de justicia seguirá siendo fuerte".

Trabajo para una de las principales organizaciones palestinas de derechos humanos, Al-Haq, que recientemente fue declarada "organización terrorista" por el régimen israelí junto con cinco destacadas organizaciones de la sociedad civil de Palestina. Amigxs y conocidxs me preguntan continuamente qué se siente ser miembro de una "organización terrorista". Siempre respondo diciendo: parece que estamos haciendo algo bien.

El 7 de noviembre de 2021, el comandante militar israelí en Cisjordania emitió una orden militar por la que añadía seis importantes organizaciones de la sociedad civil palestina, Al-Haq, Addameer para el Apoyo a lxs Prisionerxs y los Derechos Humanos, Defensa de lxs Niñxs Internacional-Palestina (DCI-P), el Centro Bisan, la Unión de Comités de Mujeres Palestinas y la Unión de Comités de Trabajo Agrícola, a la lista de organizaciones prohibidas en virtud del Reglamento de Defensa (de Emergencia) del antiguo Mandato Británico de 1945. Esta decisión fue precedida por la designación por parte de Israel de las mismas seis organizaciones como "organizaciones terroristas" dos semanas antes, en referencia a su "Ley de lucha contra el terrorismo de 2016", una de las leyes deliberadamente vagas, discriminatorias y represivas del régimen. Con la emisión de esta orden militar flagrante y arbitraria, las oficinas de las organizaciones están, de forma efectiva e inminente, bajo la amenaza de ser invadidas y cerradas por las fuerzas de ocupación israelíes, lxs miembros del personal corren el riesgo de ser detenidxs y los activos financieros están en peligro, paralizando el trabajo crítico de las seis organizaciones.

¿Por qué se permite que esto ocurra? Porque la comunidad internacional está haciendo muchas cosas mal.

Peligroso, pero no sorprendente

Aunque tanto esta designación como la orden militar implican repercusiones peligrosas, este ataque no es sorprendente. De hecho, es lo que se puede esperar de un régimen de apartheid colonial.

Esta última escalada no debe entenderse en un vacío. Representa la continuación de décadas de campañas de desprestigio y deslegitimación contra las organizaciones de la sociedad civil y lxs defensorxs de los derechos humanos palestinos, orquestadas por las autoridades de ocupación israelíes y apoyadas activamente por sus célebres organizaciones afiliadas, entre ellas NGO Monitor. Inherente a su régimen colonial y de apartheid, desde su fundación Israel se ha propuesto dominar y controlar al pueblo palestino autóctono. Sus políticas y prácticas generalizadas y sistemáticas de ejecuciones extrajudiciales, castigos colectivos, redadas militares, detenciones arbitrarias, torturas y otros malos tratos y vigilancia permanente, entre muchas otras, siguen siendo una prueba.

Esto demuestra, en todo caso, que cualquier tipo de resistencia de lxs palestinxs a su opresión está prohibida por Israel. Incluso cuando se recurre al derecho internacional, que también está intrínsecamente vinculado a los legados coloniales, lxs palestinxs son calificadxs de "terroristas". Lxs palestinxs saben que el colonizador siempre encontrará una manera de oprimir y eludir las protestas contra sus horribles acciones. Lo que lxs sionistas deberían entender es que lxs colonizadxs, firmes y resistentes, no descansarán hasta conseguir la liberación y la justicia.

Expresar "preocupación" y no hacer nada

Mucho se ha dicho desde que se anunció la designación, y sin embargo, poco se ha hecho. Estamos acostumbradxs a que la comunidad internacional exprese su preocupación pero también a que, con frustración, no contextualice las causas fundamentales de la lucha palestina ni adopte medidas concretas; socavando las posibilidades de justicia.

Mi esperanza y confianza recaen en los pueblos del mundo, más que en sus gobiernos. Llamen a las cosas por su nombre. Aborden la realidad vivida por lxs palestinxs bajo el apartheid israelí. Reconozcan que el apartheid de Israel es una herramienta para mantener su dominación colonial sobre el pueblo palestino. Exijan el fin del statu quo.

Todo sigue igual

Con su cultura de impunidad ilegalmente disfrutada, Israel continúa "como si no hubiera ocurrido nada".

Desde que se anunció la designación y se emitió la orden militar, las fuerzas de ocupación israelíes dispararon y mataron al palestino Mohammad Da'das, de quince años, y siguieron proporcionando protección y apoyo a lxs colonxs israelíes que atacan a lxs palestinxs. La potencia ocupante aprobó además la construcción de más de 3.000 nuevas unidades de asentamiento en la Cisjordania ocupada, sigue deteniendo a seis palestinos en huelga de hambre que protestan por su detención administrativa, bajo la cual unxs 500 palestinxs están actualmente detenidxs sin cargos ni juicio, y persiste en su plan ilegal de limpieza étnica de lxs palestinxs del barrio de Sheikh Jarrah de Jerusalén, para trasladarlxs por la fuerza y sustituirlxs por colonxs israelíes ilegales.

Algo estamos haciendo bien

No me uní a Al-Haq porque creía que como organización de la sociedad civil "da voz a lxs que no la tienen". Creo que esta afirmación es absurda. Lxs palestinxs, y todxs lxs oprimidxs, tienen voz. Es sólo el opresor quien intenta silenciar esas voces y la comunidad internacional quien se niega a escuchar. Más bien me uní a Al-Haq porque reconozco la importancia de que se documenten las violaciones de los derechos humanos y se cuestione la impunidad de Israel.

Israel quiere que se cierren las organizaciones de derechos humanos. Y yo también, pero todavía no. La única diferencia es que Israel quiere que se cierren para no tener a nadie encima cuando lleve a cabo crímenes internacionales y violaciones de los derechos humanos. Espero que un día, Al-Haq y todas las demás organizaciones de derechos humanos en Palestina ya no sean necesarias, porque lxs agresorxs rindan cuentas, porque las violaciones de los derechos humanos ya no se cometan con impunidad, porque Palestina sea libre y podamos por fin disfrutar de nuestro derecho a la autodeterminación. Por desgracia, aún no hemos llegado a ese punto. Hasta entonces, nuestra voz de justicia seguirá siendo fuerte.

Shahd Qaddoura es investigadora jurídica y responsable de promoción y defensa en Al-Haq. Actualmente se encuentra de licencia sabática para cursar un máster en Derecho Internacional de los Derechos Humanos en el Centro Irlandés de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Irlanda, en Galway.

Photo: Blatniczky, Wikimedia

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Author
Shahd Qaddoura
Translators
Tim Swillens and Maria Inés Cuervo
Date
14.12.2021

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