Buenos días
Ante todo quiero expresar nuestro agradecimiento a los organizadores de la “Internacional Progresista”, por esta gran oportunidad y privilegio de escuchar la voz de Cuba. Muchas gracias, estimado David Adler. De igual manera a las autoridades colombianas presentes y a la Excelentísima Sra. Canciller, Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, que, con toda bondad, ha accedido a mi participación.
El hecho de que nuestra convocatoria tenga como título, “Un llamado de emergencia para la acción en “Nuestra América”, es motivador. Encierra en sí la necesidad de reencontrarnos en unidad compacta y de concluir en un programa de acción urgente ante los graves desafíos que enfrentamos. Encierra un mensaje bolivariano y un concepto martiano.
Es por ello, que Cuba aprecia una coyuntura regional extremadamente compleja, donde nuestra Proclama de Paz firmada por todos los Jefes y Jefas de Estado y Gobierno de América Latina y el Caribe, el 28 de enero de 2014, ha sido criminalmente violada por Estados Unidos; atrayéndonos al pasado de la Doctrina Monroe y a un recurrente y actual Corolario Trump.
La agresión de EE.UU. contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, es un acto criminal de terrorismo de Estado. Violatorio del derecho internacional y de la carta de las Naciones Unidas. Constituye, además, una gran amenaza que pende sobre todos los países del mundo, en particular, de América Latina y el Caribe.
El hecho inédito que llevó al secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y de su esposa Cilia Flores en su propio territorio, por una fuerza militar hostil, no solo viola el derecho internacional, sino la propia legislación estadounidense y la venezolana. EE.UU. encamina una política exterior orientada hacia el avasallamiento y a amedrentar a los gobiernos de Nuestra América.
Nos encontramos hoy ante circunstancias muy peligrosas para todos. Se requiere de mayor solidaridad, pero también de mayor concertación y coordinación entre nuestras naciones, partidos políticos y movimientos sociales, para llevar esta denuncia a los foros multilaterales y en especial a las NN.UU.
La prerrogativa privilegiada en este hemisferio por parte de EE.UU., de derrocar gobiernos por la fuerza, secuestrar individuos, incluso presidentes, y apropiarse de los recursos naturales de cualquier nación; no es pura especulación o acusaciones infundadas, sino está basado en hechos que todos hemos vivido u observado.
Lo que ocurre hoy con Venezuela, le puede suceder a cualquiera de nuestros países. No existe garantía alguna de que eso no vaya a suceder, a no ser que actuemos de conjunto con una voz firme.
Cuba es un país bajo agresión. Quien les habla, ha vivido más de seis décadas bajo un absurdo y criminal bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por EE.UU., brutalmente recrudecido en estos momentos, y que ha sido rechazado en amplia mayoría por la comunidad internacional; donde la gran parte de los países aquí representados han votado a favor de su levantamiento. Gesto que mucho agradecemos.
El robo del combustible venezolano en alta mar, además de constituir un hecho de piratería internacional; es una expresión más del interés del gobierno estadounidense de continuar estrangulando nuestra economía. Conoce perfectamente que Cuba no puede prescindir de combustible y que agravaría mucho más la situación de nuestro país, que ya es compleja, a pesar de los innumerables esfuerzos internos y de la capacidad de resistencia de nuestro pueblo.
Por tal motivo, nuestro llamado es a la unidad, a la búsqueda de puntos comunes que nos harán avanzar. Solo la unidad nos llevará a la victoria frente al decadente agresor imperialista.
Para finalizar, quiero aprovechar esta ocasión, para rendir póstumo tributo a los heroicos compañeros caídos en desigual combate, frente a los agresores estadounidenses en Venezuela. El pasado 16 de enero, el presidente Miguel Díaz-Canel expresaba y cito: “funcionarios estadounidenses han reconocido con asombro, pero también con inocultable admiración, la bravura de este puñado de hombres que, con marcada desventaja de fuerzas y capacidad de fuego, ofreció fiera resistencia a los secuestradores, lesionando incluso a varios de sus efectivos e inutilizando, hasta donde sabemos hoy, parcialmente uno de sus medios de transporte”, fin de la cita.
Reafirmo hoy, ante las amigas y amigos que nos acompañan, incluyendo por supuesto a los hijos e hijas de Martin Luther King y George Washington aquí presentes, que Cuba no se dejará intimidar, que no admitiremos amenazas, y que preferimos hundirnos en el mar, antes que traicionar la gloria y la sangre derramada por nuestros mártires a lo largo de toda nuestra historia.
Cuba reafirma su total disposición de conversar con el gobierno de EE.UU. Este ha sido siempre nuestro mensaje, pero en igualdad de condiciones y sin presiones. Respetando lo más sagrado que tenemos, nuestra soberanía e independencia.
Culmino, con un pensamiento de nuestro Héroe Nacional José Martí, de enorme vigencia: "Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes."
¡¡¡Hasta la Victoria Siempre, convencidos de que Venceremos…!!!
