El 2 de enero, las fuerzas militares de los Estados Unidos lanzaron un ataque militar ilegal y sin provocación contra Venezuela, bombardeando Fuerte Tiuna, la base aérea de La Carlota, el puerto de La Guaira, barrios residenciales de Caracas e instalaciones militares y civiles en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. Los misiles lanzados desde helicópteros de los Estados Unidos mataron a personal militar y civiles, dejaron barrios enteros sin electricidad y aterrorizaron al pueblo venezolano.
Horas más tarde, el presidente Donald Trump anunció que las fuerzas especiales de los Estados Unidos habían «capturado» al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores. El secuestro de un jefe de Estado soberano representa un acto de ilegalidad imperial sin precedentes en la historia.
El presidente Donald Trump ha articulado claramente la lógica imperialista de esta intervención: tomar el control de los recursos naturales de Venezuela y reafirmar el dominio de los Estados Unidos sobre el hemisferio. El «corolario de Trump» a la Doctrina Monroe, aplicado en las últimas horas con fuerza violenta sobre los cielos de Caracas, es la mayor amenaza para la paz y la prosperidad a la que se enfrentan hoy los Estados Unidos.
Este ataque armado contra Venezuela no es un hecho aislado. Es el siguiente paso en la campaña de cambio de régimen de los Estados Unidos que se extiende desde Caracas hasta La Habana, y un ataque al principio mismo de la igualdad soberana y a las perspectivas de la Zona de Paz que en su momento fue el establecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Esta renovada declaración de impunidad por parte de Washington es una amenaza para todas las naciones del mundo.
En este momento de violencia clara, aguda y creciente contra el pueblo de Venezuela, el silencio es complicidad.
La Internacional Progresista hace un llamado a los partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo para que actúen con urgencia y determinación. Urgimos —y nos comprometemos a colaborar con todos los esfuerzos para desarrollarlos— a que se lleven a cabo acciones coordinadas, huelgas de trabajadores y asambleas que prometan detener estos actos de agresión gratuita.
La Internacional Progresista se solidariza con la Revolución Bolivariana, con el pueblo de Venezuela y con todos aquellos en la región que rechazan un futuro definido por la dominación extranjera y el saquear imperial. Entramos en 2026 con un compromiso renovado con la lucha por un mundo en el que la paz esté garantizada por la justicia social, no por la fuerza, sino por la autodeterminación soberana.
Foto: Incendio en Fuerte Tiuna, el complejo militar más grande de Venezuela. Luis Jaimes/AFP/Getty Images