Tanya Singh: ¿Puede hablarnos del sindicato?
Bala Ulaş Ersay: En 2013, DGD-Sen fue fundado por personas despedidas de los almacenes de Migros en Turquía —la misma empresa contra la que estamos en huelga ahora—. Cuando intentaron organizarse por primera vez en 2009, ninguno de los sindicatos tradicionales quiso afiliar al personal subcontratado de los almacenes. Así que tuvieron que crear su propio sindicato, uno que realmente luchara por el empleo precario y subcontratado en estos grandes centros logísticos.
Esto ocurrió en un momento en que el comercio minorista en Turquía estaba transformándose. Estas grandes empresas existían desde los años 80, pero tras el giro neoliberal de los años 90 y 2000 absorbieron pequeñas tiendas y construyeron enormes almacenes en las afueras de ciudades como Estambul. Fue en ese contexto cuando DGD-Sen comenzó a consolidarse.
Desde el inicio enfrentamos un obstáculo estructural: cambiar la categoría laboral a través de lagunas legales es una táctica común entre las corporaciones en Turquía. El personal de almacén era dividido artificialmente en distintas ocupaciones —como “Construcción naval, Transporte marítimo, Almacenamiento” y “Transporte”— con el objetivo de impedir que pudiera elegir libremente su sindicato, mantenerse unido y negociar un convenio colectivo real. Es una maniobra para restringir derechos sindicales. DGD-Sen ha mantenido una batalla legal contra esta práctica desde su fundación. Ante el rápido crecimiento de la huelga nacional, Migros anunció que transferiría al personal subcontratado a su plantilla directa, pero cambiando su estatus ocupacional a la categoría de “Comercio/Oficina”, lo que impediría que el sindicato pudiera organizar plenamente los almacenes.
En 2022 organizamos una huelga en el almacén de Esenyurt, en Estambul, que duró 16 días. Cuando la empresa comenzó a despedir a integrantes de la organización, trasladamos la protesta a la residencia del propietario. Realizamos una manifestación pacífica para exigir el reconocimiento sindical y el inicio de negociaciones formales, pero la policía detuvo a personas organizadoras y trabajadoras.
Hoy la situación se repite, pero a escala nacional: 12 almacenes en 10 ciudades. Tras este crecimiento, personal de otros gigantes minoristas comenzó a organizarse en comités bajo DGD-Sen, y en algunos casos iniciaron sus propias huelgas. Por primera vez desde la fundación del sindicato, existe una posibilidad real de conquistar múltiples convenios colectivos simultáneamente.
TS: ¿Qué reclama actualmente la plantilla?
BUE: En Turquía, muchas empresas no anuncian los nuevos salarios a comienzos del año. El personal descubre el monto cuando se deposita en febrero. Migros cometió lo que consideramos un error estratégico: anunció los salarios con una semana de antelación, confiando en que la plantilla aceptaría el aumento.
Pero cuando las personas trabajadoras vieron las cifras —apenas un uno por ciento por encima del salario mínimo y muy por debajo de la línea de pobreza— se generó indignación. Nos contactaron y la movilización fue rápida.
La oferta era, en términos reales, un salario insuficiente para cubrir necesidades básicas. Con la inflación actual, el poder adquisitivo puede reducirse entre un tres y un cuatro por ciento en un solo mes. A mitad de año, el salario queda erosionado por impuestos e inflación. Incluso sin personas a cargo, resulta inviable.
Pero el conflicto no se limita al salario. El cambio de estatus laboral es un ataque estructural que consideramos especialmente grave.
TS: ¿Podría explicarnos por qué la reclasificación laboral del sector 16 (Transporte y Almacén) al sector 10 (Comercio/Oficina) es peligrosa?
BUE: La línea de ocupación comercial/de oficina en Turquía tiene cuatro millones de personas registradas, y en realidad solo hay dos sindicatos con miembros suficientes para firmar un convenio colectivo para la clase trabajadora: Tez-Koop-İş y Koop-İş, ambos son sindicatos amarillos vinculados a la patronal. Transferir a los trabajadores subcontratados a la plantilla directa de Migros era una de nuestras demandas cuando entramos a la huelga, y todavía insistimos en esto. Pero Migros anunció que está formalizando la transferencia a su personal con un cambio en el estatus formal de ocupación, con el objetivo de obligar al personal a afiliarse al sindicato afín a la empresa e impedir que DGD-Sen opere en sus almacenes.
Lo que vemos claramente hoy es un problema sistémico en el que intervienen múltiples actores. Las corporaciones pueden cambiar instantáneamente el estatus laboral del personal para expulsar a un sindicato independiente y obligar al personal a convertirse en miembros de los que prefieren. Aunque esto es ilegal, los procesos judiciales pueden tardar hasta tres años. Así que el personal se ve obligado a convertirse en miembros de un sindicato amarillo, percibiendo salarios de pobreza, y para cuando el tribunal decida a nuestro favor, el daño ya está hecho.
También hay un problema de seguridad que puede costar vidas. Los almacenes de la Migros se están registrando bajo el sector "Comercio/Oficina", como los cajeros en las tiendas, lo que significa regulaciones de seguridad mucho más débiles. Están sacrificando la seguridad física del personal para reforzar el control empresarial y la desindicalización.
Y la plantilla se queda con sólo dos "opciones", ambas son sindicatos amarillos obligados a lo que ellos llaman una "regla de caballeros": si renuncian a una, no pueden unirse a la otra. La clase trabajadora que queda completamente sola frente a la empresa y actuando como extensiones del departamento de recursos humanos de la empresa, a menudo revelan los nombres de los obreros a la empresa como "provocadores" y hacen que los despidan. La relación entre el Sindicato Amarillo Tez-Koop-İş y Migros es como una relación de puerta giratoria que perpetúa la explotación. Veyzel Cingöz fue miembro senior en la dirección de Tez-Koop-İş y más tarde se convirtió en el propietario de la empresa subcontratista del almacén Esenyurt, explotando al personal a quienes antes debía representar. Estos hechos, por sí solos, muestran el nivel de corrupción e impunidad dentro del sindicato amarillo y cómo opera como una extensión del Departamento de Recursos Humanos de la empresa.
Por eso el ataque actual es tan explosivo. En el punto álgido de la huelga, casi 5.500 de las 7.500 personas que integran la plantilla de Migros se sumaron -una mayoría absoluta que exigía el derecho a afiliarse al sindicato de su elección. ¿Y cómo ha respondido la empresa? Despidiendo a unos 300 organizadores activos invocando el “Código 46”, una cláusula reservada para delitos como robo o agresión. Están tratando a los huelguistas como criminales, pese a que despedir al personal antes de iniciar negociaciones es ilegal.
TS: Con Migros, expulsando a los obreros en masa, ¿¿cómo está el sindicato enfrentando estas acciones ilegales en los tribunales, mientras mantiene la moral y la cohesión colectiva, enfrentándose a represalias personales y recortes legales?
BUE: En realidad, es una buena pregunta. Lo que nos mantiene motivados es un simple hecho: ya hemos vencido a esta brutal compañía antes. En 2022, logramos organizar un almacén, pero fue una gran victoria. Fue la primera vez que logramos entrar oficialmente en un almacén. Y ahora, los pioneros que lideran este ataque son los que ganaron experiencia en esa lucha. Son ellos quienes dicen: "Si no nos rendimos, ganaremos".
Pero sabemos que no sucederá de la noche a la mañana. La empresa y sus colaboradores son poderosos, con fuertes vínculos con estructuras poderosas. Y ahora, tienen aún más que perder. Dejarnos entrar en un almacén es una cosa; dejar que un sindicato independiente entre en todos sus almacenes significa afrontar la misma amenaza cada año. Si intentan pagar salarios de pobreza otra vez, la plantilla puede ir a la huelga en toda la red. La dirección de la empresa lo sabe: ya han sufrido pérdidas significativas en las últimas dos semanas, pero temen mayores pérdidas a largo plazo si dejan que DGD-Sen se organice en sus almacenes.
Al principio, algunos de nosotros y nuestros seguidores estaban desconcertados por su obstinación. Se puede ver al público reaccionando, boicoteando, protestando: ¿Por qué provocar el rechazo de todo el país sólo para evitar pagar al personal unos miles de liras más? Pero en realidad no se trata del dinero, sino del poder. Les aterroriza dejar entrar a un sindicato independiente en los almacenes. Y Migros no está luchando sola. Su liderazgo es parte de TÜSİAD, una enorme asociación de contratistas en Turquía que incluye a otros gigantes minoristas. Todos saben que, si Migros cae, todos son vulnerables.
En este momento, la principal táctica de la empresa no es ni siquiera un proceso formal y legal: una campaña de presión psicológica. En Turquía, si te despiden legalmente, recibes una notificación oficial de la Seguridad Social. Pero a la mayoría de la plantilla, la empresa acaba de enviar un SMS a través de su plataforma digital interna: “Hola, su contrato ha sido rescindido”. Eso no tiene base legal. Lo hicieron de manera caótica —algunos recibieron avisos oficiales, otros no; algunos los recibieron mucho más tarde, todo para crear confusión y ansiedad colectiva. El objetivo era hacer pensar que tenían más que perder de lo que podían ganar y asustarlos para que volvieran al trabajo.
Nuestra exigencia es clara e innegociable: cada persona despedida debe ser reincorporada a su puesto. Esa es la actitud.
TS: ¿Cómo se está organizando DGD-Sen para contrarrestar la desinformación y proteger al perosonal de las tácticas de división y de dominio de Migros, tanto en el ámbito legal como en los centros de trabajo?
BUE: Cada vez que el Departamento de Recursos Humanos de la empresa hacía un gran anuncio, nuestros abogados intervenían; nosotros nos reuníamos en grupo, analizábamos sus documentos línea por línea y desmentíamos públicamente esas afirmaciones.
Y la clase trabajadora lo sabía. Nuestros abogados podían desmantelar las reclamaciones legales, pero cuando se trataba de los números —los bonos, los estados salariales— el personal era la prueba. Nos decían: “Eso no es lo que nos dijeron en el almacén”. Escuchábamos una versión en el memorando de Recursos Humanos y una realidad completamente distinta por parte de los gerentes en el terreno.
Justo la semana pasada, el CEO fue al canal de YouTube de un periodista y realizó declaraciones escandalosas. Dijo que los salarios del personal ya habían aumentado suficientemente. Es una distorsión completa de la realidad. Quizás si se incluyen todos los costos que asume la empresa, pero eso no es lo que la plantilla percibe como salario neto. Están jugando con números, escondiéndose detrás de complicadas estructuras de bonificaciones y reglas tributarias burocráticas, con el objetivo de generar confusión.
Así que nuestra respuesta fue: primero, explicar los hechos claramente a clase trabajadora. Luego, lo convertimos en declaraciones destinadas a desmontar esas falsedades: correcciones públicas claras para que sus familias, seguidores y el público puedan ver las mentiras.
TS: Ud mencionó que la huelga se extendió también a otros gigantes minoristas. ¿Se centra la estrategia de DGD-Sen en aprovechar este momento para organizar y coordinar las demandas de la plantilla del almacén en todo el sector minorista?
BUE: Lo que está sucediendo ahora es exactamente lo que esperábamos en un principio. Cuando estalló la huelga en Migros, envió una onda expansiva. De repente empezamos a oír hablar de representantes en otros almacenes, lugares a los que nunca habíamos podido llegar antes. Por supuesto que sabíamos sobre ellos. Incluso habíamos publicado cartas anónimas del personal allí, exponiendo la explotación. Pero esto es diferente.
Por primera vez, esta plantilla está sacando fuerza directamente de la lucha del personal del almacén de Migros. Han comenzado a organizarse dentro de sus propios almacenes, solicitando integrarse en DGD-Sen. En este momento, el proceso en estos otros lugares está sobre todo en una fase de autoorganización, pero nuestros organizadores ahora aparecen en sus reuniones y líneas de piquetes.
Toda la clase trabajadora de Turquía está observando. Están esperando a ver cómo termina esta primera batalla importante. El resultado de esta lucha será la señal para que otros avancen en sus propias luchas en todo el país.
TS: ¿Qué sucederá próximamente después de la huelga?
BUE: Si este ataque tiene éxito, desencadenará una avalancha. El personal en otras líneas de ocupación y los miembros de otros sindicatos exigirían más de sus empresas y sindicatos, además de saber que la organización independiente de la clase trabajadora realmente funciona y puede llevarlos a la victoria. Para nuestros camaradas en el extranjero, puedo decir con confianza que esa dinámica podría extender la organización a los puertos. En Turquía, el personal de almacén comparte el mismo estatus laboral que el personal portuario. Si podemos convertirnos en el sindicato independiente de almacenes a nivel nacional con suficientes miembros para los convenios colectivos, podríamos desarrollar la capacidad de organizar también al personal portuario -especialmente en puertos como Mersin y Ceyhan, que se ocupan del comercio con Israel.
Actualmente ningún sindicato independiente tiene el poder de negociación colectiva para forzar su entrada en esos puertos. Pero si podemos llegar a representar a la mayoría del personal del almacén en Turquía —y no es una aspiración utópica, sino el objetivo concreto de esta lucha— entonces sabremos exactamente hacia dónde avanzar. Pero organizar en almacenes es la última condición previa: necesitamos construir la fuerza en los almacenes dentro de esta línea de negocios, si alguna vez pudiéramos llegar a esos muelles.
Pensemos en la conexión: el sindicato amarillo, Liman-İş, que controla los puertos de Mersin y Ceyhan -los mismos puertos que transfieren petróleo desde el oleoducto BTC a Israel —forma parte de la misma confederación sindical que Tez—Koop-İş, el sindicato amarillo contra el que luchamos en los almacenes. Son dos cabezas de la misma bestia. Si derrotamos a Tez-Koop-İş aquí, podríamos romper su poder y desarrollar la capacidad de derrotar a Liman-İş allí.
DGD-Sen se fundó en los almacenes de Migros. Hemos ganado huelgas en diferentes gigantes minoristas. Pero todavía no nos hemos puesto al lado del puerto de esta vasta línea de ocupación. Tenemos reconocimiento en el sector. Tenemos una enorme red de solidaridad entre el personal del almacén, ese es nuestro ámbito natural de organización. Pero una vez que liberemos esta parte de la línea de ocupación del poder de los colaboradores, no nos detendremos. Con el tiempo, lograremos organizarnos también en esos puertos.
TS: ¿Cuál es el mensaje más importante para los trabajadores del mundo?
BUE: Necesitamos reconocer lo que podemos aprender unos de otros. Estas estructuras antiobreras —la destrucción de los sindicatos, los sindicatos amarillos y las legislaciones neoliberales favorables a las empresas— funcionan de manera muy similar en todo el mundo. En los años 70, desmantelar un sindicato no era tan fácil. Pero en el panorama neoliberal de hoy, se ha convertido en la norma. La única manera de derrotar a estos sistemas es aprender unos de otros y construir una solidaridad real y viable.
Por eso quiero hacer una llamada directa a la clase trabajadora y sindicatos en el extranjero. Sigan nuestra lucha. Comprendan contra qué estamos luchando aquí. No se trata sólo de un gigante minorista, o incluso de todo el sector minorista. Estamos rompiendo todo el ciclo de la explotación acelerada de las grandes corporaciones y su sistema sindical amarillo.
Cuando comenzó la huelga, se nos filtraron detalles impactantes sobre la gestión de Tez-Koop-İş desde el interior del Sindicato. Nos enteramos de que su personal directivo superior está ganando 500.000 liras turcas (11.460 dólares) al mes. Comparemos eso con el personal promedio del almacén que supuestamente "representan" en Migros, que gana 28.000 (642 dólares). De 28.000 a 500.000, ese es el salario de la alta gerencia del sindicato. (Según un informeindependiente, un alto directivo de Tez-Koop-İş ha rechazado esas reclamaciones, añadiendo que su salario era de 160.000 y que no había bonificaciones, llegando a 500.000. Además, según el informe, antiguos directivos sindicales, a los que se le preguntó al respecto, verificaron parcialmente las bonificaciones). Y los periodistas publicaron fotos de Hakan Bozkurt, Secretario General de Tez-Koop-İş en el norte de Chipre, apostando en casinos de lujo, jugando a las máquinas tragaperras.
Esto es contra lo que estamos luchando. Por eso hacemos un llamamiento a todos los Sindicatos que se enfrentan a estructuras sindicales amarillas similares y tácticas antisindicales: muestren su solidaridad con nosotros. Si tienen capacidad, levanten su voz, deje claro que se une a nosotros contra los gigantes minoristas y las estructuras sindicales vinculadas a las empresas que se llaman a sí mismas un 'Sindicato'. Ayúdanos a difundir nuestra llamada para boicotear al Grupo Anadolu, la empresa matriz de Migros Turquía (que también es propietaria de la cervecería Efes), y exponer a Tez-Koop-İş a plantear preguntas y exigir responsabilidad y transparencia sobre sus prácticas organizativas.
Solidaridad con DGD-Sen y el personal en huelga de los almacenes Migros. Nuestros enemigos están presentes en todo el mundo, colaborando y aprendiendo mutuamente nuevos métodos para intensificar la explotación laboral y la destrucción sindical. Y solo podemos salir victoriosos en nuestras luchas interconectadas si nos fortalecemos mutuamente a través de la solidaridad internacional.
