La doctora Hanne Bosselaers ya ha visto a media docena de pacientes cuando el joven entra. El paciente trabaja como conductor y albañil para ayudar a su familia. Se ha roto la muñeca trabajando en la construcción. Después de examinarlo, Bosselaers le dice que no volverá a recuperar la movilidad total y que será imposible seguir con su trabajo principal como conductor.
El joven se sentía culpable, pero Bosselaers le dijo que no debería sentirse así. Como doctora en la Medics for the People (MPLP) en Molenbeek, uno de los municipios obreros más grandes de Bruselas, su enfoque es diferente al de un profesional de la salud común.
"Es mi rol, como trabajadora de la salud, explicarle que no es su culpa", dice. "Él se encuentra en un sistema con grandes riesgos que no lo protege adecuadamente como trabajador. Este tipo de situaciones en las que un solo salario no es suficiente tienen consecuencias enormes".
El paciente empezó a comprender que su accidente fue más un fallo estructural que un fallo personal. "Siempre nos persiguen a nosotrxs, la clase trabajadora, y a la gente rica no la tocan", dijo él. De camino a la clínica, vio afiches de campañas locales. Bosselaers le comentó de una manifestación sindical sobre la edad de retiro y los precios de la energía. El joven dijo que iría.
Vino como paciente y salió como un actor político. Es por esto que Medics for the People existe: para politizar y socializar problemas de salud que son considerados usualmente de carácter individual. La iniciativa intenta resolver un problema con el que los movimientos sociales han batallado a lo largo de la historia: cómo brindar servicios directos que sacien las necesidades del día a día y que contribuyan a impulsar acciones hacia la transformación política colectiva.
Es una cuerda floja muy estrecha por la cual caminar. Varias iniciativas basadas en brindar servicios caen en una caridad paternalista o, a lo mejor, se convierten en una forma de ayuda mutua desconectada de un proyecto político más amplio. Medics for the People no es perfecto, pero gracias a décadas de trabajo en las que se ha combinado la asistencia médica con la acción social. Se ha construido un modelo del que otros movimientos alrededor del mundo pueden aprender.
Salido de los momentos más revolucionarios de 1968, un grupo de estudiantes maoístas en Amberes empezó lo que se convertiría en el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB). Una de sus primeras jugadas para mostrar solidaridad fue unirse a las líneas de protesta de una huelga de trabajadorxs de una fábrica local.
Tras dos semanas de huelga, uno de los trabajadorxs le dijo a uno de los estudiantes que su hijx estaba enfermx y no podía costear una consulta médica, además, no le estaban pagando por estar en la huelga. Resultó que el estudiante estaba estudiando medicina y dijo que tal vez podría ayudar.
"No es una idea que desarrollamos nosotros", dice el doctor Tim Joye, el actual presidente de la Medics for the People y médico practicante en el centro original de Amberes. "Vino directamente de las necesidades de las personas".
De ese intercambio surgió una clínica improvisada. En los últimos 50 años, esa clínica se ha expandido hasta contar con 11 centros médicos repartidos por Flandes, Bruselas y Valonia. Cuenta con más de 220 miembros, cientos de voluntarixs y unos 29 000 pacientes por año. Mientras tanto, el PTB pasó de ser un partido de cuadros a ser el mayor partido de izquierda de los socialdemócratas mayoritarios. Se encuentra ahora en el parlamento e incluso ha encabezado encuestas en una región.
Para entender cómo funciona Medics for the People, primero tienes que entender cómo funciona el sistema de salud belga. No es como el modelo privado de Estados Unidos o el servicio nacionalizado de Gran Bretaña en el que el Estado contrata directamente al personal de salud y presta asistencia médica gratuita en el momento de uso. En cambio, usa el famoso modelo Bismarck, similar al de Francia, Alemania y Países Bajos. El seguro social cubre gran parte de los costos de salud, pero el personal opera como profesionales privados y los pacientes suelen pagar por adelantado, aunque luego el Estado reembolse una parte de los costos. Este modelo hace que la clase obrera enfrente grandes barreras de acceso, tanto financieras como culturales. El personal opera como profesionales independientes que a menudo se muestran hostiles a la medicina social y la salud ocupacional como marco para abordar la enfermedad.
Al haber iniciado como un servicio gratuito en el que el personal es voluntario, Medics for the People ahora opera bajo el sistema de "capitación" belga, en el que el Gobierno les da un pago mensual por paciente en vez de una tarifa por consulta, lo que significa que ningún paciente tiene que pagar cuando cruza la puerta.
"No nos motiva cada transacción", dice Stijn De Vos coordinador del Hoboken Center en Amberes y administrador del presupuesto nacional. "Podemos cambiar la manera en la que trabajamos; sabemos que tenemos nuestro financiamiento y podemos hacer lo que haya que hacer". Durante el COVID-19, cuando otros consultorios sufrieron una caída drástica de ingresos porque no podían atender a los pacientes en persona, Medics for the People pudo realizar consultas telefónicas y mantener su financiamiento.
El modelo de capitación también elimina la relación financiera que existe entre el personal y lx paciente, la que lleva a que gran parte de la atención médica se incline hacia el sobretratamiento, la falta de prevención y la patologización de los comportamientos individuales. Cuando no te pagan por consulta, tienes menos motivos para considerar que los problemas requieren tu intervención directa y dan más espacio para buscar soluciones colectivas.
"El objetivo principal es contribuir a otra sociedad", dice Joye. "Sin embargo, en el día a día, somos un centro de salud. Lxs pacientes vienen; acabo de tener unas consultas esta mañana. Pero, tratamos de combinarlo al tomar problemas concretos y transformarlos en una lucha política".
Cada profesional tiene un estetoscopio. Medics for the People habla de tener dos.
En cada consulta, el personal les pregunta a lxs pacientes dónde trabajan, dónde viven y en qué condiciones se encuentran. Este es el "estetoscopio social": diagnosticar las afecciones individuales como parte de condiciones estructurales y considerar las condiciones estructurales como clínicamente significativas.
A menudo, el dolor de espalda, la ansiedad, la tendinitis y el insomnio no son solo problemas médicos, sino síntomas de malas condiciones laborales y de vida. El sistema que produce estas condiciones es igual de relevante para el tratamiento que el cuerpo que presenta los síntomas.
En múltiples centros, el personal sigue viendo cómo mujeres que trabajaron como personal de limpieza en hogares privados presentan lesiones de hombro y codo idénticas: tendinitis causada por fregar pisos, escurrir paños y repetir las mismas acciones por horas todos los días. Bélgica tiene un sistema de indemnización en el que recibes un reembolso y un ingreso extra por lesiones laborales, pero cada documento que Medics for the People ha presentado ha sido denegado. El Gobierno dice que las lesiones pueden ser resultado de la limpieza del hogar.
En respuesta, se recolectaron cientos de documentos y se enviaron con una demanda conjunta. Medics for the People hizo una delegación a Bruselas junto con los sindicatos que los apoyaban y lxs pacientes realizaron una manifestación. Lxs pacientes que habían llegado con problemas individuales se convirtieron en participantes en una lucha colectiva, y los documentos obligaron al Gobierno a revisar su marco regulatorio. "Llenar esos papeles con todos esos pacientes y escuchar que esto no era un problema individual, que cada persona en la comunidad tenía el mismo problema", dice Joye, "lxs hizo querer actuar".
Joye también mencionó a un paciente de origen migratorio. El paciente no dijo "soy víctima de racismo", dijo "no duermo bien, tengo ansiedad, tengo problemas para ir al trabajo". Solo cuando Joye se tomó el tiempo de preguntar, una historia más completa salió a la luz: el paciente había sufrido un ataque de intolerancia y recibía insultos racistas por parte de sus colegas e interiorizaba esto como una falla personal. Joye pudo señalar posibles recursos legales para hacer frente a la discriminación. En otras ocasiones, Medics for the People ha organizado sesiones informativas para pacientes que han experimentado racismo en sus lugares de trabajo.
Hanne Bosselaers describe un proceso similar en sus pacientes en Molenbeek, varios de los cuales son marroquíes y árabes y han observado el genocidio en Gaza con una fuerte angustia personal. Una paciente, una mujer de unos70 años, tiene artritis severa en ambas rodillas. Apenas puede caminar. Ha visto videos de Gaza en su teléfono, sola en casa, cada vez más deprimida.
Después de ver a la doctora Bosselaers para una consulta, le preguntó qué podría hacer. "Hay una protesta la próxima semana", le dijo Bosselaers. "Puedes solo venir, sentarte a un lado y ver a las personas caminar". Bosselaers no creía que en realidad fuese a venir; sin embargo, acordaron un punto de encuentro y allí estaba ese día. En una marcha con 90 000 personas, muchas de ellas jóvenes, muchas de ellas de organizaciones y sindicatos de los que no sabía que tenían interés en Palestina. La mujer rompió en llanto. "No sabía que todos ellos trabajan por Palestina", le dijo a Bosselaers. "No sabía que a tanta gente le importaba".
Aunque una protesta no puede curar la depresión, en la siguiente consulta reportó que al menos se sentía menos sola.
"Hay días en los que es solo gripe, gripe y gripe", dice Joye. "Como presidente [de Medics for the People], a veces me pregunto, ¿vale la pena el tiempo invertido? Podría mejor escribir un artículo para la prensa u organizar una protesta". Muchos problemas de salud carecen de contexto social o político en torno al cual se puede tomar acción. El personal puede capacitarse en el estetoscopio social, preguntar sobre el lugar de trabajo de alguien, buscar explicaciones estructurales, pero a menudo las personas solo están enfermas y necesitan tratamiento.
Aunque la fusión de la medicina con la acción social es posible, no es necesariamente fácil de hacer. El personal joven viene con lo que Bosselaers llama una "reacción empática, pero paternalista". Se ven abrumados por las necesidades de lx paciente, se sienten los únicos responsables de arreglar todo y rápidamente se dan cuenta de que no pueden. Esta mentalidad de "personal de salud heroico", comenta Bosselaers, puede llevar a que el personal "decaiga" con sus pacientes, lo que lxs lleva a sentirse "fatalistas y pasivos".
"No podría trabajar yo sola, viendo todo el día que las personas están hartas del sistema", dice Bosselaers. La medicina política es una de las cosas que hace el trabajo sea posible.
La prestación de servicios por parte de la izquierda cuenta con una larga historia de tendencias paternalistas. Los proyectos surgidos de organizaciones sociales a menudo inician con intenciones radicales, pero acaban como caridad y terminan ayudando individualmente y no construyen un poder colectivo, cubriendo así las carencias de un Estado que, con frecuencia, no tiene reparos en retirar servicios. "Puedes ser unx marxista muy paternalista", dice De Vos.
"Como personal de la salud, eres educadx y formadx para ser paternalista", agrega Bosselaers. Superar eso "requiere de un esfuerzo activo . . . cuestionarse a unx mismx, a sus prácticas, siempre siendo muy autocrítico ante ello".
Algunxs profesionales de la izquierda, como Georges Bauherz, quien trabaja en una clínica en Bruselas no asociada con Medics for the People, plantean más preguntas fundamentales sobre el modelo, diciendo que este mantiene la relación normal entre profesional y paciente al basarse en la autoridad que tiene el profesional para imponer un diagnóstico social en vez de uno individual.
Al combinar esto con la presión del trabajo, la escasez nacional de profesionales de la salud y la dependencia, siempre precaria, de los centros médicos de la izquierda respecto a los fondos del Gobierno, es fácil ver cómo el trabajo de campaña y la acción colectiva se pueden ver afectados.
Parte de la respuesta, dice Bosselaers, es saber cuándo parar. Lxs trabajadores sociales de Medics for the People empezaron a ver pacientes con problemas que difícilmente eran responsabilidad del Estado. La demanda crecía muy rápido y tomaron la difícil decisión de dejar de brindar el servicio.
"Claro que siempre quieres ayudar a la persona que está frente a ti", dice Bosselaers. "Así que empiezas y abres un gran grifo. Si absorbemos todo eso, simplemente le permitiríamos al Estado seguir recortando y no prestar estos servicios".
La respuesta es organizarse, ir con la prensa, poner de manifiesto la falta de prestación de servicios básicos por parte del Estado y rehusarse a llenar los vacíos. Pero saber cuándo hacer esto y cuándo resistirse al impulso más inmediato de ayudar demuestra una tensión central: satisfacer necesidades a corto plazo a menudo conflictúa con la creación de un movimiento a largo plazo.
Aunque Medics for the People fue fundada por los miembros del PTB, ahora es formalmente autónoma. Elige su propio equipo directivo, tiene su propio presupuesto y toma sus propias decisiones estratégicas. Aun así, gran parte de las posiciones superiores son miembros del PTB y se comunican entre organizaciones. De Vos describe esta conexión más como un conjunto de principios compartidos y muchas personas que se entremezclan que como la imposición de la jerarquía del partido. "No es como si recibiera una llamada de Peter Mertens [el líder del Partido del Trabajo de Bélgica]. No funciona así".
Medics for the People habla abiertamente sobre la relación. En una declaración de la visión de la organización está escrito, "La política es medicina a gran escala . . . Así que también es tarea de los profesionales de la salud involucrarse en la política. Es por esto que Medics for the People está asociada con el Partido del Trabajo de Bélgica. El partido que pelea por un sistema diferente".
Esta transparencia es inusual. La mayoría de los proveedores de servicios de la izquierda gestionan cuidadosamente sus conexiones políticas. Los minimizan para no alejar pacientes o inversionistas. Medics for the People hace lo contrario. Las salas de espera y las ventanas delanteras de las clínicas están llenas de afiches del PTB. La doctora Bosselaers y otrxs reclutan activamente participantes para las demostraciones del PTB. Y aunque no todo el personal es miembro del partido, gran parte sí lo es. Incluso críticxs de la izquierda como Georges Bauherz han cuestionado a veces esta relación y se preguntan si la organización política sería más efectiva si no estuviera atada a una sola organización política. Sin embargo, el doctor Joye estima que más del 40 por ciento de lxs pacientes de Medics for the People no votan por candidatxs del PTB, pero igualmente acuden por asistencia médica porque es el centro en el que confían.
El partido también se beneficia de esta conexión, según Joye. Sobre todo, la reputación de apoyar de manera específica a la clase obrera más allá de solo representarlos en el gobierno. "Si vas al mercado y le preguntas a la gente '¿Qué piensas del Partido del Trabajo de Bélgica?'", dice Joye, "te dirán que hacen lo que ellos les dicen. Y algo que mencionan es Medics for the People. 'Sé que tienen profesionales de la salud', dicen. 'Hacen un buen trabajo'".
Durante el COVID, Medics for the People atrajo a más de 100 voluntarixs para ayudar con la distribución de alimentos, la gestión de prescripciones médicas, la organización de testeos y la fabricación de mascarillas. "Vinieron como voluntarixs, conocieron personas, preguntaron o les comentamos [del PTB] y quedaron invitadxs a grupos base. Conectaron de manera orgánica", dice Joye.
La doctora Bosselaers ha trabajado con pacientes que llegan con un problema de salud y, meses o años después, se van como miembros activos del partido. No se le solicita a ningún paciente que se inscriba al PTB. Sin embargo, la experiencia de entender tus problemas médicos desde un contexto social, ir a marchas y conocer personas que se interesan por las mismas cosas, puede hacer que cambies tu relación con las organizaciones políticas.
"Muéstrame tus pulmones y te diré dónde vives", dice un doctor de la clínica Medics for the People en Amberes. Profesionales de la salud evidenciaron que seis de cada 10 niñxs del lugar usaban inhaladores. Comparado con unx de cada 10 en una comunidad rural a 40 kilómetros de distancia. Buscaron una explicación y la encontraron en un texto científico: lxs niñxs que viven cerca de autopistas tienen pulmones notablemente menos sanos.
Esa semana, escucharon la propuesta de una nueva carretera, la Lange Wapper, que conectaría la circunvalación de Amberes directamente con las densas áreas residenciales donde vivían lxs pacientes. El personal hizo los cálculos y comenzó a organizarse. No solo realizaron reuniones comunitarias, sino que también difundieron información e informes científicos para que lxs residentes los pudieran entender más fácilmente. También crearon coaliciones con organizaciones ecologistas y otros movimientos sociales aliados.
Debido a que estaban en contra de un poderoso grupo de presión del sector de la construcción que buscaba un contrato público lucrativo, no es sorpresa que la pelea durara 10 años. Junto con otros grupos de la ciudad, reunieron más de 50 000 firmas, las suficientes para demandar un referendo, y la gente votó en contra. El alcalde tuvo que echarse para atrás y la autopista nunca se construyó. "Contra el poder del dinero y del grupo de presión de los contratistas, luego escribieron, "tenemos el poder de los números".
Así se ve Medics for the People en su máximo esplendor: un centro médico que brinda asistencia médica a la clase obrera, un espacio de organización comunitaria y una fuente de defensa de los derechos médicos que los políticos difícilmente pueden ignorar. Las prácticas médicas del personal brindan una fuente de conocimiento que desarrolla la base de personas que hace que las campañas sean posibles. Otros proveedores de servicios médicos ven los mismos riesgos de salud ambiental, pero solo Medics for the People se presenta con evidencia científica y con lxs pacientes para organizarse y hacer frente a estos problemas.
Otra obra conocida como la “Kiwi model campaign” (Campaña del modelo Kiwi), una lucha de décadas por la licitación pública de medicamentos basada en el sistema de Nueva Zelanda, dio como resultado un proyecto de ley y la reducción de los precios de las vacunas. De manera similar, su campaña “No Profit on Pandemic” (No ganancias de la pandemia), en el punto más alto del COVID-19, reunió miles de firmas a nivel nacional para demandar que las compañías dejaran de monopolizar la investigación sobre vacunas financiada con fondos públicos. En ambos casos, la credibilidad de Medics for the People como organización de personal del área de la salud les dio a esas campañas una legitimidad que las organizaciones puramente políticas no podían igualar.
"Ningún otrx profesional o centro médico en Bélgica hace eso", dice Joye. "Solo nosotrxs".
Medics for the People se ha desarrollado en el contexto específico de un sistema de salud basado en seguros en el que es posible construir clínicas políticas financiadas con recursos del Estado. Aunque el modelo no es adecuado para un país con un sistema de salud nacionalizado como el de Gran Bretaña, podría llamar la atención en Estados Unidos, donde el sistema de pago de la atención médica belga tiene cierto parecido con el funcionamiento de los planes de Medicaid y Medicare.
En todo caso, es aún más necesario que en Bélgica. El sistema de salud de Estados Unidos habitualmente produce el tipo de tragedias individuales que Medics for the People trata como materia prima política: una muñeca rota sin seguro, abusos laborales individualizados, condiciones crónicas relacionadas al trabajo o asma causada por la contaminación. Todos casos listos para ser diagnosticados con el estetoscopio social.
"En Estados Unidos, probablemente me vincularía con lxs [Socialistas Democráticos de América]. Te pueden ayudar con gente, apoyo e ideología", dice De Vos, al enfatizar la importancia de relacionarse con un partido para que una iniciativa similar funcione. La pregunta difícil es si las organizaciones de la izquierda aceptarían el intercambio. Construir un proveedor de atención médica puede parecer un gasto de recursos demasiado abrumador: el tipo de inversión que solo tiene sentido décadas después.
Pero para quienes se toman en serio la acción social y la atención a las necesidades de la clase obrera es un lugar prometedor por el cual empezar.
"Ven con ayuda concreta. . . e inmediatamente vincúlalo con movimiento y poder político", aconseja la doctora Bosselaers. "De lo contrario, solo estarás sumergido en la miseria y los efectos de las injusticias sociales, sin los medios para poder hacer algo por estos".
Joe Todd reside en Londres y es un analista político e investigador asociado sénior en el Whirlwind Institute, un centro de estrategia de cambio social.
