En 2020, después de que décadas de recortes presupuestarios gubernamentales hubieran sumido a las instituciones de educación superior de Canadá en una crisis financiera, la Universidad de Alberta contrató a una empresa consultora para encontrar la manera de reducir sus costos. La empresa, llamada Nous Group, se había dado a conocer en su país de origen, Australia, como experta en encontrar “eficiencias de costes” en universidades asoladas por de austeridad.
Un diputado australiano apodó a Nous “Nousferatu” debido a la reputación de la consultora de ser “esa clase de vampiro que entra en las universidades, las exprime hasta dejarlas secas y las deja en peor situación tanto para el profesorado como para lxs estudiantes”.
La Universidad de Alberta (en adelante, U de A) fue la primera universidad de Canadá en contratar a Nous Group para llevar a cabo la reestructuración. Nous ha trabajado hasta ahora con más de 20 universidades de Canadá, incluidas muchas en Ontario, gracias al apoyo significativo del Gobierno de Doug Ford. Su modelo de actuación —recortar personal y servicios, fusionar facultades, reemplazar personas por plataformas en línea—ha llevado a acusar a la consultora de empujar a las instituciones públicas hacia un modelo corporativo. Ahora busca expandirse a otro sector público debilitado en Canadá: el sector sanitario.
Nous se ha convertido, sin hacer ruido, en uno de los principales impulsores de la austeridad en instituciones de Canadá que no tienen recursos, son vulnerables y están desesperadas por encontrar soluciones.
La U de A se encontraba en una situación desesperada: el año antes, el gobierno de Alberta había recortado la subvención que otorgaba a la universidad, lo que significa que la universidad se enfrentaba a una pérdida de unos $135 millones.
Así que buscó a Nous (pronunciado como mouse) para una reestructuración basada en unos $95 millones en ahorros previstos. Nous propuso dos reformas principales en el documento interno que preparó en julio de 2020 para la universidad: reducir el número de las 18 facultades de la universidad y fusionar los servicios administrativos.
“Es probable que haya una oposición considerable”, escribió Nous, “pero eso no siempre es un argumento de peso para detenerse”.
La razón de la oposición rápidamente quedó clara: cuando la U de A anunció los cambios para recortar $100 millones de su presupuesto operativo, incluyeron “la eliminación de al menos 1.000 puestos permanentes equivalentes a tiempo completo mediante despidos, bajas y jubilaciones”.
Fundada en 1999 por Tim Orton, exconsultor de McKinsey, Nous Group comenzó como una consultora de gestión general en Australia. La reestructuración de la Universidad de Sydney en 2016, en la que la empresa ayudó a reducir el número de 16 facultades a cinco, además de tres escuelas, rápidamente se convirtió en su caso de estudio de referencia. Pronto dio lugar a contratos millonarios con la Universidad de Melbourne, la Universidad de Monash, la Universidad Griffith y la Universidad Nacional Australiana.
Cuando el personal de la U de A se enteró de que su universidad había contratado a Nous, organizó un taller con el profesorado y el personal de la Universidad de Sydney para averiguar que le esperaba a su universidad. Sus homólogos australianos les advirtieron de que una reestructuración de Nous significaba la “pérdida de empleo, la descualificación profesional para quienes conservan sus puestos, el aumento del tamaño de las clases y la reducción de la diversidad de la oferta de cursos”, informó el periódico estudiantil de la U de A.
The Breach contactó con Nous para saber su opinión, pero no recibió respuesta en el momento de la publicación.
Nous ha encontrado un nuevo grupo de clientes en las desesperadas universidades de Canadá que no cuentan con suficientes fondos. Sus primeros contratos en Canadá fueron en 2020, con la Universidad de Alberta y la Universidad de York. En los años siguientes, fue contratado por Queen’s, Laurentian y la Universidad de Ottawa, entre otras.
La Universidad de York firmó un contrato de tres años con Nous por $7.8 millones. El informe resultante no se entregó al profesorado antes de que la presión de la York University Faculty Association (Asociación de Profesorado de la Universidad de York) obligara a su publicación. Lo que recomendaba el informe y lo que siguió resultaría familiar para los campus de todo el país: centralizar el poder, cortar servicios, reducir personal y reemplazar los departamentos de recursos humanos y de TI con plataformas en línea.
En 2022, Nous recomendó a la Universidad de Laurentian invertir millones en un "gran programa de transformación" incluso cuando la universidad estaba bajo protección contra la quiebra, lo que llevó a la cancelación de 69 programas y a la eliminación de 110 puestos docentes.
En la Universidad de Queen's, un contrato de Nous firmado en 2023 de $325,000, introdujo encuestas que funcionan como un ciclo vicioso, compartieron dos profesorxs a The Breach. Los servicios, ya debilitados durante años por la falta de financiación obtuvieron malas calificaciones, lo que justificó nuevos recortes.
Más tarde, Nous obtuvo un importante impulso en el sector de la educación superior en Canadá. En 2023, el Gobierno de Ontario publicó las conclusiones del Blue-Ribbon Panel on Postsecondary Education Financial Sustainability (Comité de Expertxs sobre la Sostenibilidad Financiera de la Educación Superior), un comité convocado por el ministro de Educación Superior y Universidades de Ontario para abordar la creciente crisis financiera del sector.
“Nuestras conversaciones con Nous sugieren que hay un margen considerable para mejorar la eficiencia de costes de estas universidades, lo que podría reducir los costos administrativos hasta en un 10 por ciento” señaló el comité. “Entre las áreas identificadas por Nous con potencial para reducir costos... se incluyen los servicios administrativos, la utilización del espacio, los servicios TI y otros costos no salariales. Algunos de estos beneficios podrían lograrse mediante un mayor grado de automatización”.
“Esa página se lee como un anuncio de Nous", Robert Kristofferson, presidente de la Ontario Confederation of University Faculty Associations, (OCUFA) (Confederación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Ontario).
El gobierno de Ontario puso a disposición de las universidades de Ontario $15 millones de financiación para “revisiones de rendición de cuentas y eficiencia”. El dinero se iba a gastar en la contratación de consultores externos para “identificar acciones que las instituciones pueden tomar para impulsar los ahorros de costes a largo plazo”. Nathan*, una fuente con conocimiento directo de los procesos, dijo que las universidades que aceptaron esos fondos fueron dirigidas a una lista de contratistas preferidos aprobada por el gobierno. Esa lista incluye a KPMG, Deloitte y Nous.* The Breach* ha usado un seudónimo para Nathan, de modo que pudiera hablar libremente sin temor a sufrir repercusiones profesionales.
Nous no empezó simplemente con el “doble cobro” entre los contratos gubernamentales y universitarios en Canadá. En Australia, la empresa recibió contratos gubernamentales para elaborar una revisión federal de la educación superior; después, obtuvo más contratos gubernamentales para analizar las presentaciones públicas sobre la revisión propuesta y crear un sistema para gestionar las quejas de lxs estudiantes; posteriormente, recibió más contratos de universidades para ayudarlas a determinar como llevar a cabo en la práctica toda esa comoreestructuración.
Cuando el Ontario Public Service Employees Union (OPSEU) (Sindicato de Empleadxs del Servicio Público de Ontario) tuvo acceso a 10 informes de las "revisiones de rendición de cuentas y eficiencia" de los consultores aprobados por Ontario, descubrió que “los informes recomendaban colectivamente recortar personal, subcontratar empleadxs públicxs a contratistas privados, introducir una automatización a gran escala y en varios casos, fusionar o consolidar universidades”.
En un periodo de tiempo notablemente corto, Nous Group se ha posicionado con éxito como el contratista preferido de un sector en plena crisis.
Nous Group—a pesar de la esperada oposición a sus cambios, o quizá debido a ellos—se mueve en silencio.
“Eran como fantasmas en el campus”, dijo Ellie Perkins, expresidenta de la York University Faculty Association (Asociacion de Profesores de la Universidad de York). “Las universidades no anuncian: ‘Vamos a contratar a esta consultora para que nos diga como reestructurar, reducir costos y reorganizar la institución’, no funciona así”.
“En realidad nunca los vemos. No sabemos que hacen o cuándo lo están haciendo”, dijo Thomas*, jefe de departamento de la Universidad de Queen's a quien* The Breach* le ha otorgado un seudónimo debido a los riesgos para su trabajo. “Lo que ocurre es que, de vez en cuando, aparece algún anuncio a través de canales no oficiales”.
El personal de Queen's se enteró de las actividades de Nous cuando el personal recibió un correo electrónico sobre “una encuesta de eficacia del servicio” en el que se pedía que evaluaran los servicios universitarios de febrero de 2024. Generó preocupación sobre como se podrían utilizar los resultados para justificar futuros recortes. “La gente empezó a preguntar, ‘¿Qué está pasando aquí?’” dijo Carolyn Prouse, profesora asociada de Geografía y Planificación en la Universidad de Queen.
El modelo central de Nous gira en torno al uso de datos. Uno de los productos más populares que venden, es una herramienta de agregación de datos llamada UniForum: las universidades pagan para acceder a UniForum (una suscripción de varios años que según se ha informado cuesta más de $1 millón), y después la emplean para encuestar a sus estudiantes, al profesorado, y al personal sobre su grado de satisfacción con los servicios universitarios. Posteriormente esos datos se comparan con otras universidades en un ejercicio de evaluación comparativa.
The Breach obtuvo las preguntas de la encuesta que se distribuyó al personal de Queen’s. Pidieron a lxs encuestadxs que valoraran la importancia de los servicios que brindan al profesorado “oficinas limpias, instalaciones (laboratorios, instalaciones deportivas, etc.), edificios y terrenos”, en una escala de “poco importantes” a “críticas”. Otra de las preguntas era cuán importante es “un lugar de trabajo completamente funcional (mobiliario, fontanería, electricidad, calefacción, aire acondicionado, ascensores y otros servicios del edificio”.
Una vez que UniForum identifica las zonas donde una universidad es comparativamente “débil”, Nous puede ofrecerles sus soluciones como servicios adicionales de pago.
Perkins se cuestiona si realmente merece la pena recopilar los datos que solicita Nous. “¿Hasta que punto son realmente útiles los datos que genera la universidad, a través de todos estos formularios y encuestas de prueba?”, preguntó.
Tras recurrir a Nous, una auditoría nacional reveló que la Universidad Australiana Nacional (ANU) había aprobado recortes generalizados por valor de $250 millones sin evidencias claras de que los recortes fueran necesarios o de que fueran a tener el impacto previsto a pesar de que la universidad había generado un superávit de casi $90 millones el mismo año en que declaró la crisis financiera.
El senador David Pocock, que pasó meses trabajando para responsabilizar a la ANU, declaró a The Breach que la comunidad de la ANU estaba indignada por lo que llamó una “crisis financiera fabricada”. Describió parte del trabajo de Nous como "tan alejado de la realidad de una institución pública que se supone que existe para el bien común”.
Parece que una vez que Nous está en el campus, es difícil deshacerse de ellos: Nathan, que conoce de primera mano los procesos de Nous, afirmó que se indicó explícitamente al personal de Nous que buscara más trabajo fuera del alcance del acuerdo original.
Esto significa proponer nuevos proyectos, buscar otras “eficiencias” que queden fuera de los términos del contrato y sugerir la ampliación del mismo. En York, Nous advirtió que rescindir su contrato probablemente provocaría una “pérdida del conocimiento institucional que posee el equipo de Nous al finalizar su colaboración”.
Fue una advertencia que a Perkins le resultó irónica, dado que sentía que los cambios introducidos por Nous habían diezmado la memoria institucional de su universidad.
“En la Oficina de investigación, si presentabas los gastos de investigación, sabías el nombre de la persona que abría nuestros correos electrónicos. Podíamos levantar el teléfono y llamar a esa persona”, recordó. “Ahora eso ya no sucede. Todo se canaliza a través de plataformas, formularios, sistemas de gestión de incidencias y centros de servicios centralizados. Puede parecer eficiente sobre el papel, pero representa una pérdida de conocimiento institucional y de relaciones humanas, aspectos que ayudan a las universidades a funcionar eficazmente”.
Nous a menudo trabaja para reducir los departamentos de TI, así como el personal de apoyo y el personal de los distintos departamentos. Pero Thomas, director del departamento de la Universidad de Queen's, dijo que los recortes carecen de visión a largo plazo y se aplican de forma desigual. “Argumentarán que fusionar departamentos ahorra dinero, pero entonces necesitarán a alguien que dirija un departamento más grande y más personal administrativo. Crearán puestos de decano adjunto y así, el dinero pasa de los servicios dirigidos al alumnado a la alta administración. Ese parece ser el patrón que siguen”, dijo.
Este modelo se repite hasta la saciedad de universidad en universidad, lo cual explica porque el CV de Nous se mueve principalmente en un círculo cerrado. La consultora cita sus propios proyectos anteriores como prueba de que su modelo funciona. La Universidad de Sydney se convirtió en el modelo de la Universidad de Alberta que a su vez se convirtió en el modelo de la Universidad de York y así sucesivamente: una cadena autorreferenciada de estudios de casos escritos y evaluados por la misma empresa.
Cuando el éxito de una universidad contradice la recomendación de Nous, basada en un modelo idéntico para todos, de recortar departamentos y facultades, a veces la excluye de sus infografías. “Téngase en cuenta que hemos eliminado la Universidad de Michigan ya que las cifras anuales eran significativamente más altas que las de otras instituciones (aunque también era la que más facultades tenía, con un total de 19)”, escribió Nous en su presentación interna para la U de A.
En su web, Nous dice que trabaja para resolver los “desafíos estratégicos más complejos”, pero en todos los campus, sus soluciones parecen notablemente estandarizadas.
La pregunta, entonces, no es qué vende Nous; es por qué las universidades continúan comprándolo.
Todas las personas con las que habló The Breach enfatizaron que las empresas consultoras no causaron la crisis de financiación de las universidades; empresas como Nous simplemente se beneficiaron de ella.
En todo Canadá, los recortes presupuestarios en la educación superior, así como los nuevos límites estrictos al número de estudiantes internacionales (que pagan tasas de matrícula cuatro veces más altas que lxs estudiantes nacionales) han creado enormes déficits presupuestarios para las instituciones de educación superior.
La austeridad ha sido particularmente acusada en Ontario. En 1980, alrededor del 80 por ciento de ingresos de las universidades procedía de la financiación provincial; en 2017, esa cifra se había reducido a menos de la mitad, hasta el 38 por ciento. Entonces, Doug Ford asumió el cargo de primer ministro, recortando y congelando las matrículas nacionales mientras que las subvenciones provinciales para gastos de funcionamiento crecían por debajo del ritmo de la matriculación y la inflación.
“Nous no causó esa situación, pero encontró una manera de sacar provecho de la austeridad”, dijo Kristofferson de OCUFA. La crisis creó una oportunidad perfecta para las empresas consultoras: “Buscan sectores donde pueden encontrar trabajo, y descubrieron que las instituciones canadienses que se enfrentan a la austeridad son un mercado prometedor para ellos”.
Según Perkins, esta lógica va más allá de las cifras. “Creo que el problema en su conjunto es que las universidades se ven cada vez más presionadas a operar como corporaciones”, dijo Perkins. “Las empresas consultoras como Nous son parte de ese cambio”.
Ella cree que el enfoque de Nous es una interpretación errónea de por qué existen las universidades.
“La educación universitaria no se trata simplemente de capacitar a las personas para los empleos", dijo Perkins. “Se trata de ayudar a las personas a que aprendan como pensar, comunicarse, analizar evidencias con personas que son diferentes a ellos y participar de manera significativa en la sociedad. El peligro del modelo de consultoría es que reduce la educación a una serie de resultados y transacciones de mercado mensurables. Las universidades no están para eso”.
Después de años de caída financiera, las universidades y centros de educación superior de Ontario finalmente están sintiendo algo de alivio: en febrero, la provincia anunció un tramo de financiación de $6.400 millones para el sector de la educación superior. Es posible que los servicios de Nous pronto tengan menos demanda en Ontario.
Esto puede deberse a razones que van más allá de la nueva financiación: las universidades de Australia, que están una década por delante de las de Canadá ahora están empezando a cuestionar la sensatez de sus reestructuraciones. Compañerxs de la Universidad de Melbourne, donde con la ayuda de Nous 15 facultades fueron reducidas a 10, le dijeron a Thomas que lxs administradores estaban comenzando a revertir la fusión y a devolver a las facultades su autoridad.
“Cinco, 10 o tal vez 15 años después de iniciar este proceso, las universidades están comenzando a darse cuenta del error que ha sido” comentó. “Cada vez admiten más que los ahorros de costes no existen”.
Sin embargo, en Canadá, Nous ya está en el siguiente mercado. En febrero de 2025, la empresa anunció la apertura de una nueva oficina en Vancouver y mencionó entre sus clientes a la “Autoridad Provincial de los Servicios de Salud de Columbia Británica, el Ministerio de Salud de Alberta, el Ministerio de Salud de Ontario, Ontario Health (agencia sanitaria provincial)” y "agencias provinciales de salud en todo el atlántico canadiense”.
Las instituciones públicas sometidas a la austeridad neoliberal son un objetivo rentable.
James Adair es organizador y escritor socialista que vive en Ottawa. Kyla Perry es una escritora y licenciada en ciencias políticas que reside en Ottawa.
