¿No hay convenio? No hay café en las reuniones sindicales.
El sindicato Starbucks Workers United convocó a un boicot a nivel nacional el 25 de agosto con la intención de presionar a Starbucks para que finalmente firme un convenio colectivo con las 12 000 personas baristas sindicalizadas.
Además de la clientela individual, están pidiendo a organizaciones y sindicatos que dejen de apoyar al gigante del café, lo que incluye evitar servicios de banquetes (catering) y patrocinios, hasta que se firme el convenio. La AFL-CIO ya se ha sumado a la iniciativa y el Chicago Teachers Union (el sindicato que cuenta con 25 000 integrantes del personal docente), votó a favor del boicot el 26 de agosto.
Las personas afiliadas a Starbucks Workers United llevaron a cabo, en noviembre pasado, la huelga más extensa y prolongada hasta la fecha. Con esta medida, exigían a Starbucks que resolviera las 550 denuncias por prácticas laborales desleales y que negociara de buena fe. 3000 baristas de 100 ciudades se declararon en huelga y, en algunas ciudades, mantuvieron la protesta hasta enero. Se solicitó a la clientela que eliminara la aplicación móvil de Starbucks y evitara consumir en todos los establecimientos de la cadena.
El personal barista comentó que, por un momento, la empresa parecía dispuesta a negociar, pero luego volvió a poner obstáculos. Campbell Marusa, barista de Greeley, Colorado, con cinco años de experiencia, afirmó: “Seguirán obstaculizando y paralizando el proceso mientras crean que pueden hacerlo”.
Las huelgas continuaron. El 15 y 16 de agosto, personal de California, Misuri, Tennessee y Pensilvania se declaró en huelga. La paralización ocurrió durante el fin de semana temático Unicorn Frappuccino. Durante estos días, las tiendas ofrecieron por poco tiempo una bebida multicolor de preparación compleja que disparó las ventas y dejó exhausto al personal. Al personal barista se le dijo que debía trabajar el fin de semana y que no podía tomarse licencia salvo en caso de emergencia.
En Nashville, baristas cesaron sus actividades el 15 de agosto para alertar sobre un nuevo polvo para mezclas que la empresa introdujo a mediados de julio. Este polvo para mezclas se dispersaba en el aire con facilidad y provocaba dolor de garganta, tos y dolor de cabeza entre el personal que lo inhalaba.
El personal barista de Starbucks lleva casi cinco años luchando por su primer convenio colectivo. A fines del 2021, lxs trabajadorxs iniciaron una ola de organización sindical con triunfos en las elecciones en Búfalo, Nueva York. Desde entonces, más de 700 locales han votado a favor del sindicato afiliándose a la división Workers United del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés). Sin embargo, esa cifra sigue representando menos del 5 % de las 16 000 sucursales que la empresa posee en Estados Unidos.
Starbucks acumuló la mayor cantidad de denuncias por prácticas laborales desleales en la historia de Estados Unidos, de las cuales 550 siguen sin resolverse. A pesar de los casos bien documentados de intimidación por parte de la gerencia, el sindicato sigue creciendo con varias tiendas que se sindicalizan cada mes.
Uno de los reclamos principales del convenio colectivo es solucionar la falta de personal. Lxs trabajadorxs demandan que haya al menos tres personas trabajando en la sucursal. Además, piden que las horas de trabajo disponibles se asignen a quienes ya trabajan como baristas, en lugar de la práctica habitual de la empresa de contratar a más personal mientras el personal actual recibe una cantidad insuficiente de horas.
Baylor Baucom, barista en huelga de Nashville, declaró al Nashville Banner que en su tienda a veces solo hay dos personas trabajando. Agregó: “En mi opinión, eso es inaceptable, teniendo en cuenta la cantidad de tareas distintas que tenemos en la tienda: preparar bebidas, preparar la comida, tomar pedidos y atender los pedidos del servicio por ventanilla”.
Las personas baristas con más antigüedad reportan que la falta de personal se ha agravado en los últimos cinco años. Marusa dijo: “Las condiciones de trabajo y del servicio de comida empeoran mientras los precios aumentan”. Buena parte del personal informó que incluso cuando tienen disponibilidad para trabajar más horas, la gerencia mantiene sus horarios por debajo del mínimo necesario para acceder a beneficios.
Marusa comentó que una compañera de trabajo en Greeley lleva tiempo solicitando más horas, pero que se le mantiene en el mínimo de horas asignadas. Y agregó: “Tras pedirle más horas a la gerencia, la dirección del establecimiento le dijo que existen recursos que pueden ayudarla a administrar mejor su dinero”. “Con las horas que le asignan, gana menos de 800 USD al mes. El problema no es cómo administra su dinero, sino que no le asignan las horas de trabajo suficientes”, agregó Marusa.
Los sueldos han mejorado desde la sindicalización, pero en 43 estados la remuneración inicial sigue por debajo de los 16 USD por hora. El sindicato está pidiendo que la remuneración inicial sea de 17 USD por hora con aumentos salariales anuales del 4 %.
No hay suficiente personal para hacer frente a la carga de trabajo. Así, el personal barista se ve obligado a acelerar el ritmo de trabajo a un nivel extenuante, mientras la clientela afronta largas esperas. El personal termina absorbiendo la frustración de la clientela.
Marusa comentó: “En mi sucursal, a todo el personal se le estaba asignando menos horas de las que había indicado, debido al ‘presupuesto para personal’”. Es por esto que el plantel no puede tomarse licencia por enfermedad, ya que corre el riesgo de quedar por debajo del mínimo de horas requerido.
Marusa relató que en junio una compañera fue empujada y pisoteada en el local por una persona de la clientela y tuvo que ser hospitalizada. Tenía contusiones en las costillas, pero se reincorporó a trabajar al día siguiente. “No podía ausentarse porque perdería horas valiosas y se arriesgaría a sufrir un despido”, añadió Marusa.
El personal quiere que el convenio aborde medidas en materia de salud y seguridad del personal, entre ellas procedimientos para proteger a las personas trabajadoras frente a agresiones por parte de la clientela. Afirmaron que contar con mayor cantidad de personal reduciría la probabilidad de que se produzcan este tipo de incidentes.
Baucom le comentó al periódico Banner: “Honestamente, a veces nuestra salud mental se ve afectada. No hay suficiente personal, te dicen constantemente que tienes que trabajar más rápido y, cuando te das vuelta, hay alguien de la clientela gritándote porque lleva demasiado tiempo esperando”.
Otro tema controversial es el requisito molesto de escribir algo alegre y espontáneo en cada vaso. Si no lo hacen, el personal enfrenta sanciones disciplinarias. Una persona en Reddit publicó que había sido despedida por incumplimiento de la norma de “incluir las anotaciones obligatorias en los vasos que se colocan en el área de entrega de pedidos”. A esto, otra persona contestó: “Nada me irrita más que estar a cargo de un turno, tener que lidiar con una ausencia imprevista de personal, asistir en el mostrador de bebidas y correr de un lado a otro haciendo un millón de cosas para que luego la gerencia se acerque y me diga: ‘No hay excusas para no escribir en los vasos’”.
El sindicato obtuvo una victoria a mediados de agosto cuando Starbucks retiró del mercado el polvo Blending Powder Beverage Mix que se utilizaba en las bebidas frías, Refreshers, después de que numerosos baristas reportaran síntomas respiratorios asociados a su uso. Muchas personas recurrieron a las redes sociales para compartir sus reacciones al producto.
El sindicato solicitó a Peter Orris, profesor de Salud Ocupacional en el Centro Médico de la Universidad de Illinois, que evaluara los componentes de dicho polvo. El especialista halló que tres de estos componentes: la goma arábiga, la goma xantana y la sílice amorfa están vinculados con problemas respiratorios en el caso de ser inhalados. Él recomendó el uso de mascarillas (o tapabocas), sistemas especiales de ventilación y procedimientos específicos de limpieza para manipular el producto. En su informe señaló que el personal que presente reacciones adversas debe evitar el contacto con el producto.
El personal barista celebró a través de las redes sociales la retirada del polvo del mercado con comentarios como: “No vamos a inhalar más yeso en polvo”. “Al fin puedo respirar en el mostrador de bebidas frías”. "¡Gracias al cielo! Mi asma estaba empeorando… Me estaba afectando muchísimo, pero me daba reparo decir algo al respecto en el trabajo".
“Hay que presionar más”, dijo Marusa sobre el boicot. Alentó a los sindicatos y otras organizaciones a aprobar una resolución para mantener “una organización sin vínculos con Starbucks y alentar a los miembros de su comunidad a sumarse al boicot a Starbucks”.
Jenny Brown es editora adjunta de Labor Notes. Es autora de Birth Strike: The Hidden Fight Over Women's Work. Y su último libro se titula Without Apology: The Abortion Struggle Now.
