Labor

“Amazon detesta mi actividad sindical”: cómo el gigante de internet intenta suprimir cualquier forma de acción colectiva por parte de sus trabajadorxs 

Las tácticas sistemáticas antisindicales de Amazon están diseñadas para suprimir la organización de lxs trabajadorxs y proteger su modelo laboral basado en el algoritmo y obsesionado con la eficiencia.
A partir de casos surgidos en Francia y Canadá, en este informe se saca a la luz cómo Amazon toma acciones disciplinarias, vigilancia y cierres de establecimientos como represalias hacia la actividad sindical de lxs trabajadorxs en las áreas de depósito y distribución. Desde revocar reincorporaciones, hasta retirarse por completo de Quebec en lugar de firmar un convenio colectivo de trabajo, la empresa considera al antisindicalismo como un principio operativo central. En la presente investigación, se destaca cómo la rentabilidad de Amazon depende del control algorítmico y la cultura de la intimidación, mientras que lxs sindicalistas enfrentan acoso de manera constante por desafiar los estándares de salud, seguridad y remuneración. A medida que la logística y la plataforma capitalista se expanden, estas prácticas sientan un precedente peligroso para los derechos laborales alrededor del mundo.

Amazon no es solo una de las empresas e-commerce más grandes del mundo, sino que también es uno de los ejemplos más notables de un régimen de trabajo administrado por el algoritmo. El modelo de negocios de la empresa, construido alrededor de la velocidad y la eficiencia, somete a controles rígidos el trabajo de quienes se desempeñan en las áreas de depósito y distribución, mientras que sistemáticamente persigue a los sindicatos, la fuerza más importante capaz de desafiar al sistema. A partir de casos surgidos en Francia y Canadá, en esta investigación llevada a cabo por Basta!, se evalúa las tácticas de presión que Amazon ha desarrollado en contra de la organización sindical. Desde acciones disciplinarias hacia representantes sindicales y despidos, hasta decisiones empresariales capaces de dejar a miles de trabajadorxs en la calle en vez de firmar un convenio colectivo de trabajo, estos ejemplos demuestran que el antisindicalismo no es una práctica aislada, sino uno de los elementos fundamentales para el régimen laboral de Amazon. En un momento en el que el sector de logística y la plataforma capitalista se expanden rápidamente, y en el que la lucha organizada de lxs trabajadorxs del área de depósito y distribución se vuelve cada vez más importante, compartimos esta investigación con nuestro público ya que esclarece las políticas antisindicales de Amazon y su impacto en el régimen laboral.

Mientras que Amazon decidió retirarse de Quebec en lugar de firmar un convenio colectivo de trabajo, lxs activistas sindicales que trabajan en los depósitos del gigante de e-commerce en Francia exponen las sanciones que les han sido impuestas y la cultura corporativa que obstruye sus actividades.

“No nos conocen por arrodillarnos ante el jefe; nos conocen por incomodarlo. No dejaremos que nos aplaste”. Quisieron deshacerse de ella, pero no pudieron. Tatiana Campagne, quien fue reincorporada, no tiene intenciones de ser víctima de intimidaciones. La trabajadora de logística y activista sindical de Sud-Solidaries, que fue despedida en agosto de 2025 por acusaciones de mala conducta grave (la gerencia la acusó de enviar mensajes insultando a la dirección de recursos humanos en un chat grupal), se reincorporó a su trabajo y a sus tareas como representante sindical en el mes de marzo.

El despido, aprobado en primera instancia por la Inspectoría de Trabajo, fue revocado por el Ministerio de Trabajo. De acuerdo con la resolución por parte del ministerio revisada por Basta!, se enfatizó que el grupo de mensajería en cuestión era “privado” y se declaró que esto “no podría considerarse como una violación a las obligaciones de lxs empleadxs”. Además, la finalidad del grupo, denominado “Élus-ES/mandates 2023”, era la comunicación entre activistas sindicales; y se cree que fueron colegas quienes filtraron el contenido a la gerencia.

“Estamos bajo presión desde que logramos que cierren los depósitos de Amazon”

De acuerdo con información provista por Basta!, confirmada por Amazon, la empresa ahora busca apelar la decisión tomada por el Ministerio de Trabajo para poder despedir a Tatiana Campagne de manera definitiva. Campagne y sus compañerxs sindicalistas están convencidos de que ahora están pagando el precio por la lucha organizada en 2020 durante la pandemia de COVID-19, la cual obligó a la empresa a cerrar temporalmente sus depósitos. En Lauwin-Planque, cerca de Douai y sede de uno de los centros de distribución más importantes de Amazon, Jérôme Guillain, secretario del sindicato Sud-Solidaires, dice: “Estamos bajo presión desde que logramos que cierren los depósitos”. Desde el pasado 26 de marzo, él también enfrenta la amenaza del despido.

En 2020, durante la COVID-19, lxs representantes sindicales de Solidaires, CGT, FO y CFDT llevaron a cabo acciones para obligar a Amazon a implementar medidas sanitarias para sus empleadxs. Con el tiempo, un tribunal notificó formalmente a la empresa y le ordenó disminuir la envergadura de sus operaciones. En lugar de aceptar la derrota y ajustar sus operaciones de la manera correspondiente, Amazon decidió cerrar temporalmente todos sus establecimientos de clasificación y distribución. En Lauwin-Planque, el equipo de Solidaires, incluida Tatiana Campagne, jugó un papel importante en la lucha.

“La venganza es un plato que se sirve frío. Persiguieron de manera personal a lxs miembros de nuestro equipo. Primero fue Tatiana; ahora es mi turno” dice Jérôme Guillain. En febrero de 2026, Guillain y Sud-Solidaires organizaron una concentración a favor de Tatiana Campagne fuera de la sede central de Amazon en Clichy. Lo citaron 20 días después para una reunión de preaviso. Esta vez, la gerencia lo acusó de hacer comentarios ofensivos hacia el jefe de Amazon, Jeff Bezos. El representante declaró que “los comentarios se hicieron con humor”. Luego añadió: “lo que en realidad le importa a la gerencia es mi actividad sindical y la reincorporación de Tatiana”.

Una representante sindical castigada por formar parte de actividades sindicales

En febrero de 2026, sindicalistas de distintas partes de Francia llevaron a cabo acciones para manifestarse a favor de Tatiana Campagne y condenar las sucesivas sanciones aplicadas a lxs demás sindicalistas. Sin embargo, la presión no solo está dirigida hacia lxs miembrxs de Solidaires. En marzo de 2025, la CGT también distribuyó volantes frente a la sede principal de Amazon en contra de la eliminación del trabajo remoto para lxs empleadxs administrativxs. Por primera vez, lxs ejecutivxs de la empresa recibieron folletos sindicales. Guillaume Robin, representante de la CGT del depósito de Sevrey en Saona y Loria y miembro de Ugict, la rama sindical para gerentxs y técnicxs, también formó parte de la distribución de folletos. Desde principios de 2025, había tratado de advertir a sus colegas sobre las medidas impuestas para terminar con el trabajo remoto para lxs empleadxs administrativxs. En junio de 2025, tres meses después de esta acción, lo citaron a una “reunión preliminar con motivo de una posible sanción disciplinaria” y lo suspendieron tres días.

De acuerdo con la notificación disciplinaria que analizó Basta!, se lo acusó de “uso inadecuado de reuniones profesionales y herramientas de comunicación para la organización sindical”. La acusación llegó a la gerencia por medio de informes que prepararon lxs empleadxs que habían asistido a las reuniones. Por su parte, el representante sindical dice: “Hago mi trabajo para educar a mis colegas sobre sus derechos y para recopilar sus exigencias en la empresa; algo que Amazon, en general, detesta y que la gerencia, en particular, teme”.

Guillaume Robin, uno de lxs pocxs integrantes sindicales dentro de la gerencia de Amazon, describe una “cultura empresarial antisindical”, dentro de la cual la actividad sindical se considera una forma de traición. Lxs que forman parte de un sindicato deben hacerlo de manera “secreta”. Sin embargo, luego de recibir una sanción disciplinaria, Robin logró establecer varias divisiones sindicales dentro de los puestos gerenciales, incluida una en la sede de Clichy. Llevó su caso al tribunal laboral para apelar la sanción y busca conseguir una indemnización por daños y perjuicios basada en la discriminación antisindical.

“Nos persiguen con frecuencia”

En el centro de distribución de Brétigny-sur-Orge, en Essonne, el equipo de Sud-Solidaires está acostumbrado a estas tácticas. Joseph Mukoko, representante sindical y miembro de la Comisión Social y Económica del lugar de trabajo, declara “nos persiguen con frecuencia”. En enero de 2026, él y aproximadamente 10 colegas más fueron invitadxs al Parlamento Europeo a asistir a una audiencia ante la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales en la que se cuestionó a lxs ejecutivos de Amazon respecto de las prácticas antisindicales de la empresa en Europa. En este contexto, numerosos casos salieron a la luz: la infiltración a una unidad sindical en Italia; el despido de una sindicalista por investigar el fallecimiento de un trabajador en Polonia; y el despido de un representante sindical luego de tomarse licencia por paternidad en Eslovaquia.

Amazon, que se negó a hacer comentarios sobre estos casos diversos, sostiene que “todos los procedimientos disciplinarios se llevan a cabo de manera independiente a la actividad sindical” y que “no hay relación entre una sanción disciplinaria y la participación en actividades sindicales o algún otro evento externo”.

Mantener un modelo malo sin importar el costo

Los informes recopilados mediante las entrevistas que hizo Basta! dejan al descubierto un sistema arraigado que persigue tanto la actividad sindical como el comportamiento individual. Lxs representantes sindicales entrevistadxs enumeraron diversas situaciones que pueden llevar a una sanción: un auto mal estacionado; una zorra hidráulica mal utilizada; un desliz al hablar; o un tono de voz un poco más severo que lo normal… Jean-François Bérot, representante de Sud-Solidaires en el depósito de Saran, cerca de Orleans, declara toparse con estas “sanciones absurdas” todos los días y que “pueden afectar a cualquier trabajadorx, pero que el proceso de despido es mucho más rápido para quienes pertenecen a sindicatos y para quienes son perseguidxs por la gerencia”.

De acuerdo con Francesco Sabato Massimo, que estudia sociología laboral, lxs sindicalistas son perseguidxs porque potencialmente pueden desafiar el modelo económico y organizacional de Amazon. En 2025, la empresa obtuvo una ganancia de €65,75 mil millones con más de 1,5 millones de empleadxs en todo el mundo, que en su mayoría trabajaban en los depósitos. Solo en Francia, había más de 25.000 empleadxs de depósito. Esta ganancia se basa principalmente en una organización laboral diseñada de manera minuciosa administrada por el algoritmo.

La investigación del sociólogo demuestra que, mientras que la empresa utiliza mecanismos de presión para incrementar la eficiencia (que incluye presión laboral, evaluaciones de rendimiento individual y promesas de un empleo permanente) también persigue a sindicatos que exigen mejores salarios y muestran preocupación por el excesivo ritmo de trabajo y los accidentes que tal ritmo causa. El investigador resume la situación de la siguiente manera: “Amazon moviliza la fuerza laboral de sus trabajadorxs mientras que impide su potencial participación en cualquier acción colectiva”. Además, explica que “desde el punto de vista de la gerencia, el verdadero peligro es la presencia de sindicatos capaces de intervenir en los sueldos y en la organización del trabajo”.

Anthony Smith, que fue inspector de asuntos laborales y ahora es miembro del Parlamento Europeo por el partido La France Insoumise, describe la situación: “Amazon despide a sus trabajadorxs por incapacidad para no tener que crear puestos laborales adecuados; quiere empleadxs sin problemas y de lxs que se pueda utilizar el 100 % de su capacidad física. Por esto, al defender la salud y la seguridad de lxs trabajadorxs, los sindicatos alteran el modelo laboral de Amazon”.

Amazon se retira de Quebec por miedo a un convenio colectivo de trabajo

Cuando Amazon no puede evitar que sus empleadxs se organicen, puede ir más allá de sus prácticas antisindicales. El 22 de enero de 2025, la empresa anunció que cerraría sus siete establecimientos de depósito, clasificación y distribución en Quebec. Para justificar tal abrupta decisión, la multinacional declaró que se trataba de motivos económicos. Pero, en privado, Amazon trató de enfrentar una situación que no había anticipado: el establecimiento de las divisiones sindicales en sus instalaciones.

En 2023, cuando la Confédération Syndicale Nationale (CSN), el sindicato más grande de Quebec, lanzó su campaña de organización en el centro de distribución ubicado al este de Montreal, Amazon pegó afiches antisindicales con tono paternalista en diversas partes del lugar de trabajo, incluso en los baños. Los afiches decían “No firmes. Los sindicatos no garantizan cambios en el trabajo” y “Los sindicatos te cobran una cuota de afiliación”. Luego de la campaña, la CSN estuvo cerca de conseguir el apoyo de la mayoría y convertirse en el representante oficial de negociaciones, pero no reunió suficientes votos. Sin embargo, en 2024, logró conseguir un fallo en contra de la empresa por obstrucción de la actividad sindical.

Ese mismo año, la CSN tomó medidas nuevamente y organizó el establecimiento de una división sindical clandestina en otro centro de distribución en Laval, al norte de Montreal. La campaña fue un éxito y, en mayo de 2024, se estableció el primer sindicato de Amazon. El objetivo era obligar al gigante e-commerce a firmar un convenio colectivo de trabajo que regulara las condiciones laborales, los sueldos y la antigüedad laboral, y que otorgara una mayor protección a lxs trabajadorxs en caso de despido.

Amazon nunca firmó este tipo de convenio colectivo de trabajo para negociar con sus trabajadorxs en ningún lugar de Norte América. Félix Trudeau, empleado del establecimiento de Laval, quien jugó un papel importante en el esfuerzo por establecer un sindicato, dice que, unos días después de que la representación sindical se consolidara, lxs gerentxs de la empresa visitaron el establecimiento: “en realidad, eran agentes que buscaban provocar, rompehuelgas. Dieron vueltas y hablaron con quienes trabajan allí; les preguntaron cómo estaban, si tenían problemas y les dijeron que no hacía falta que se afiliaran al sindicato”. Unos meses después, Amazon decidió aumentar los sueldos de lxs empleadxs en Quebec… con excepción de aquellxs en el establecimiento de Laval.

A fines de 2024, las negociaciones con la gerencia llegaron a un impasse, lo cual dejó una sola opción para la CSN. En Quebec, cuando un sindicato y una empresa no logran llegar a un acuerdo, el estado designa a un juez que pueda garantizar la suscripción a un convenio colectivo que incluya, como mínimo, los estándares laborales de Quebec. El 22 de enero de 2025, Félix Trudeau se preparaba para comparecer ante el Tribunal Administrativo Laboral para la ronda final de negociaciones, la cual se esperaba que terminara en la designación de un juez. Esa mañana recibió un mensaje de la defensa legal de la CSN: “Audiencia cancelada. Amazon se retira de Quebec”.

“Violación sistemática y deliberada a las leyes laborales”

En lugar de firmar un convenio colectivo de trabajo, Amazon decidió cerrar sus establecimientos en Quebec. En menos de un mes, 4.500 empleadxs perdieron sus puestos de trabajo. Ahora, a partir de una decisión sumamente inusual por parte de la empresa, la clasificación y envío de paquetes en Quebec está a cargo de una empresa tercerizada. Félix Trudeau dice que “nuestro convenio colectivo de trabajo habría sido una inspiración para lxs trabajadorxs de Amazon en Estados Unidos. Esa es una de las cosas que Amazon no puede soportar”. Cabe mencionar que, en el único depósito sindicalizado de Amazon en Estados Unidos, la sede de Staten Island, Chris Smalls y su sindicato, Amazon Labor Union, todavía están luchando por conseguir un convenio colectivo de trabajo.

A comienzos de mayo, Amazon anunció una inversión de €15 mil millones en Francia, con la promesa de crear 7.000 puestos de trabajo. Parece que la empresa continúa expandiendo sus operaciones, mientras que mantiene su modelo antisindical. Anthony Smith critica este enfoque: “detrás de estos puestos de trabajo, hay incluso un número triplicado de empresas tercerizadas que trabajarán para Amazon y que adoptarán este modelo. Amazon viola las leyes laborales de manera sistemática y deliberada, además de sentar el peor ejemplo posible para sus empleadxs”.

Available in
TurkishEnglishSpanishPortuguese (Brazil)FrenchItalian (Standard)ArabicBengaliRussian
Translators
Lucía Surraco, Silvia V. González and ProZ Pro Bono
Date
22.09.2026
Source
Umut-SenOriginal article🔗
Progressive
International
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