Housing and Land Rights

Desamparo en el Territorio del Norte de Australia

El cierre del centro de acogida de YiSSA (servicio de alojamiento de corta estancia de Yilli) en Darwin, Australia amenaza con empujar a cientos de residentes vulnerables a vivir en condiciones de hacinamiento o en la calle, mientras el gobierno, en vez de invertir en eso, prioriza la ampliación de la infraestructura carcelaria.
El Gobierno del Territorio del Norte ha decidido cerrar YiSSA, un pilar fundamental del sistema de atención a personas sin techo en el Gran Darwin, que alberga a 383 residentes (incluidos 145 niños y niñas), a pesar de haber lanzado una nueva estrategia contra el desamparo, apenas doce meses antes. El cierre, supuestamente debido al fracaso en las negociaciones del contrato de alquiler con Ausco Modular, una filial de Brookfield Corporation; se produce en medio de una crisis habitacional prolongada, en la que el Territorio del Norte, registra la tasa de desamparo más alta de Australia (564 por cada 10 000 personas) y más de 5 500 solicitudes en la lista de espera de vivienda social, frente a solo 191 asignaciones en el último año.

En junio de 2025, el Gobierno del Territorio del Norte (NT, por sus siglas en inglés) lanzó su Estrategia sobre el Desamparo del Territorio del Norte 2025‒2030 (Northern Territory Homelessness Strategy 2025‒2030) en el centro de alojamiento YiSSA, en Darwin. La estrategia es un requisito del Acuerdo Nacional de Vivienda Social y Personas sin Hogar (National Social Housing and Homelessness Agreement), y se describió como “un plan construido con y para lxs ‘territorianxs’ para ayudar a terminar con el desamparo en nuestras comunidades”. En una breve sesión de preguntas y respuestas durante el lanzamiento, el sector de la vivienda para personas sin hogar realizó una pregunta sobre los acuerdos de arrendamiento, que sustenta a YiSSA, que fue rápidamente desestimada. Doce meses después, el Gobierno del Territorio del Norte (NT) anunció el cierre de YiSSA.

YiSSA se encuentra en la calle Batten, en Marrara, sobre antiguos terrenos pantanosos, que se utilizaban como vertedero de residuos de asbesto. Está gestionado por la organización controlada por la comunidad aborigen Yilli Rreung Housing Aboriginal Corporation (YRHAC) e incluye alojamiento de estancia corta de hasta 28 días. El alojamiento de estancia corta convive con el Programa Integrado de Alojamiento Apoyado para Personas sin Hogar (IHSAP, por sus siglas en inglés), dirigido por Mission Australia, que ofrece alojamiento durante uno o más años a lxs usuarixs, antes de acceder a la vivienda social o al mercado de alquiler privado. En el momento del anuncio del cierre, había 383 residentes alojadxs en YiSSA, incluidos 145 niñxs. A YRHAC y Mission Australia se les dio inicialmente un plazo de 90 días para desalojar el lugar y una instrucción posterior del Gobierno del NT exigió que lxs residentxs de estancia corta, abandonaran el lugar antes del 25 de agosto y el resto, antes del 11 de octubre (véase aquí y aquí).

El Gobierno del NT justificó el cierre del lugar debido al fracaso en la negociación de términos satisfactorios para un contrato de alquiler con Ausco Modular, propietaria de los alojamientos en la antigua aldea de trabajadores. Los informes de prensa demostraron que el Gobierno del NT ha pagado a Ausco Modular, desde 2021, entre 2,5 y 3 millones de dólares anuales por el uso de los edificios modulares y había ofrecido 3 millones de dólares para su compra, al tiempo que afirmaba que la empresa exigía entre 8 y 12 millones. Ausco Modular pertenece a Modulaire Group, que a su vez es propiedad de Brookfield Corporation, el segundo mayor gestor de

activos alternativos del mundo. Tras el anuncio del cierre, el Gobierno de la Mancomunidad ofreció dividir el precio de compra de la infraestructura de alojamiento, a lo que la ministra principal del NT respondió: “Simplemente no podemos desperdiciar el dinero de la gente así, de forma irresponsable”, lo que plantea dudas sobre la explicación original de la falta de acuerdo sobre términos comerciales satisfactorios.

Esta trifulca se ha producido en medio de una crisis prolongada de vivienda y desamparo en el NT. El NT tiene una población de aproximadamente 260 000 personas, de las cuales unas 159 000 viven en el Gran Darwin. Según el censo de 2021, el NT registró un total de 13 104 personas sin hogar, lo que representa una tasa de 564 por cada 10 000 personas. Victoria tuvo la segunda tasa más alta entre los estados y territorios australianos, con 47 por cada 10 000 personas (Oficina Australiana de Estadística, 2023). En el NT, las altas tasas de hacinamiento severo, tanto en comunidades remotas como en la vivienda social urbana, contribuyen a la prevalencia del desamparo. Las cifras del censo estimaron que unas 660 personas duermen a la intemperie en el NT, lo que probablemente constituye una cifra muy inferior a la real. Las inundaciones en las comunidades de Nauiyu y Palumpa aumentaron este año el número de residentxs de zonas remotas que acampan en el Gran Darwin. En junio de 2026, había 5 550 solicitudes de vivienda en la lista de espera de vivienda social del NT, mientras que el número total de asignaciones de vivienda social en todo el territorio durante el año anterior fue de 191.

 YiSSA es un pilar fundamental del sistema de atención a personas sin hogar del Gran Darwin. Aunque la ministra de Infancia y Familias del NT, Robyn Cahill, declaró que existía un plan de transición para lxs residentxs de YiSSA, al expirar el contrato de alquiler, no se dispone de ningún detalle al respecto. El escenario probable en octubre debe entenderse como un desalojo masivo de casi 400 de lxs ciudadanxs más vulnerables del NT hacia un sistema de vivienda y atención a personas sin hogar que no puede acogerles; las 300 personas en la lista de espera de YiSSA son simplemente la prueba más evidente de la escasez colectiva de recursos. Al salir de YiSSA, es probable que lxs residentxs se alojen con familiares en viviendas sociales urbanas atestadas o duerman a la intemperie. Esto aumentará la presión sobre los alquileres existentes en un contexto de ‘mano dura’del Gobierno* del NT* contra el comportamiento antisocial en la vivienda pública. Es probable que el aumento de la precariedad residencial también incremente la intervención y la retirada de menores, tras las reformas en la legislación de protección infantil, que dificultarán la reunificación de lxs niñxs aborígenes con sus familias

(véase aquí y aquí).

El actual Acuerdo Nacional de Vivienda Social y para Personas sin Hogar revisó la base de la financiación federal para este sector e implementó un cálculo basado en las necesidades, que multiplicó por siete la financiación para los servicios del NT desde el periodo 2024-2025. La inversión posterior ha incrementado el apoyo a los programas de mantenimiento de la tenencia y de alcance activo, y ha establecido un servicio central de admisiones para la asistencia a personas sin hogar. Sin embargo, decisiones como el cierre de YiSSA socavan la eficacia potencial de dichos programas y debilitan la capacidad del sistema para responder a las necesidades. El sostenimiento del alquiler lidia con el hacinamiento como síntoma de la escasez de vivienda social, lxs trabajadorxs de alcance comunitario ven multiplicarse a lxs usuarixs potenciales, sin que se amplíen en paralelo las opciones de alojamiento a

corto y largo plazo, y la centralización de las derivaciones aborda la duplicación administrativa, en lugar de la escasez de vivienda.

En una jurisdicción pequeña con un desamparo generalizado, la retirada de cualquier servicio puede tener importantes efectos colaterales en todo el sistema. Si el sistema ya no logra satisfacer las necesidades colectivas, es razonable preguntarse si puede soportar la eliminación de su servicio fundamental. En el análisis ecológico, el colapso, rara vez, es consecuencia de un único acontecimiento, sino el resultado de presiones acumuladas, que socavan la capacidad del sistema para sostenerse. El estrés comienza a acumularse, el ecosistema pierde especies o funciones, la resiliencia ante nuevas perturbaciones disminuye y se acelera la frecuencia de los ciclos de retroalimentación para empeorar el daño. Se puede alcanzar un punto de inflexión, a partir del cual los mecanismos habituales de recuperación pierden eficacia, y el ecosistema puede desplazarse hacia un estado estable diferente y degradado. Si YiSSA cierra, ¿Qué sistema queda?

En el Gran Darwin, los impactos del inminente cierre de YiSSA se ven agravados por la reducción de los servicios del sistema en otros ámbitos durante los últimos años. Por ejemplo, en 2025, el albergue Y Hostel en el centro financiero de

Darwin cerró sus puertas tras haber ofrecido alojamiento de bajo coste a entre 40 y 50 personas sin hogar o visitantes de comunidades remotas.

Dos servicios clave del sistema de atención a personas sin hogar del Gran Darwin son el Albergue de Desintoxicación (SUS, por sus siglas en inglés) y Ozanam House. El SUS ofrece alojamiento nocturno a adultxs sin hogar que se encuentran bajo los efectos del alcohol y otras drogas y corren riesgo de sufrir daños. Una versión anterior del SUS compartía ubicación con un servicio de desintoxicación gestionado por el Servicio de Salud del Extremo Norte y el Servicio de Tratamiento de Rehabilitación Residencial Stringy Bark (véase la Revisión de 2018 sobre los refugios de sobriedad del Territorio del Norte del Departamento de Salud, realizada por PWC). Sin embargo, el SUS fue trasladado a un alojamiento modular temporal en la entrada del Centro Correccional de Berrimah, ya que el Gobierno del NT reconvirtió el centro de rehabilitación en una prisión de mujeres en 2024. El SUS opera ahora sin servicios de desintoxicación ni rehabilitación en el lugar, lo que ejemplifica su apodo de «centrifugadora» para lxs usuarixs intoxicadxs

(véase aquí y aquí).

Ozanam House es un centro de día situado en los suburbios del norte de Darwin que ofrece desayuno y servicios de dignidad a lxs usuarixs, con la asistencia programada de diversos proveedores de servicios. La Sociedad de San Vicente de Paúl gestiona Ozanam House, que en 2024 se trasladó de su emplazamiento en Stuart Park, tras la presión de los vecinos y aseguró un contrato de alquiler en el emplazamiento de Coconut Grove hasta 2029 (véase aquí y aquí). Ozanam House se llena sistemáticamente por las mañanas, incluso con usuarixs que duermen a la intemperie en Palmerston y toman dos autobuses de ida y vuelta al centro para desayunar en Coconut Grove. La necesidad de un centro de día similar en Palmerston ha sido reconocida, pero la incapacidad para obtener permisos ha frenado su desarrollo durante más de un año. Mientras tanto, el Gobierno del NT ha graduado a su primera promoción de agentes de seguridad pública policial,

un nuevo rango de policía armada para patrullar el transporte público, la vivienda pública y los “puntos conflictivos” como los intercambiadores de autobuses y los centros comerciales.

Aunque un centro de alojamiento a corto y largo plazo, un refugio de sobriedad y un centro de día tienen supuestamente propósitos diferentes, la eliminación de cualquiera de ellos aumentará la demanda de prestación de servicios en otros lugares. ¿Qué es probable que llene el vacío, si es que algo lo hace?

Las comunidades remotas del NT, utilizadas a menudo como válvula de escape para la tensión social visible en las grandes poblaciones donde reside la mayoría de lxs habitantes no indígenas, tampoco logran satisfacer las necesidades de alojamiento. El Acuerdo de Vivienda Remota del NT de 4000 millones de dólares establecido en 2024 pretende reducir a la mitad el hacinamiento en zonas remotas mediante la construcción de 2700 viviendas en un plazo de 10 años. Dado que el progreso va retrasado respecto al calendario, el Gobierno del NT también mantiene una disputa con la Mancomunidad de las Naciones sobre si los fondos del acuerdo cubren los costes de administración y dotación de servicios en los terrenos, y aduce un aumento en los costes de construcción para justificar un objetivo de vivienda reducido de forma significativa. En contraste, el Gobierno del NT demostró su compromiso de construir una forma alternativa de alojamiento al anunciar en agosto una  prisión masculina de 1200 plazas gestionada por operadores privados, cuyo socio privado exitoso se seleccionará mediante expresión de interés (EOI) en 2027. Este anuncio también incluyó planes para una nueva prisión de mujeres de 200 plazas.

En este momento, desde el interior del NT, resulta difícil dar sentido a la evolución del sistema de atención a personas sin hogar, incluida la aparente contradicción entre la promesa de una nueva estrategia en la materia, junto con una mayor inversión de la Mancomunidad de las Naciones, y la decisión de cerrar el servicio de alojamiento fundamental para personas sin hogar. La teoría crítica ofrece diversos marcos para examinar la marginación activa de las personas aborígenes sin hogar, entre ellos: las economías del abandono[[i],](https://arena.org.au/system-collapse-homelessness-in-the-northern-territory/#_edn1) las políticas salvajes[[ii],](https://arena.org.au/system-collapse-homelessness-in-the-northern-territory/#_edn2) la necropolítica[[iii],](https://arena.org.au/system-collapse-homelessness-in-the-northern-territory/#_edn3) la marginación avanzada*[[iv]](https://arena.org.au/system-collapse-homelessness-in-the-northern-territory/#_edn4) y la violencia infraestructura[l[v]*.](https://arena.org.au/system-collapse-homelessness-in-the-northern-territory/#_edn5)

Cualquiera que prefiramos, es evidente que el funcionamiento continuo de los servicios clave para personas sin hogar está lejos de estar garantizado y, aun con la financiación asegurada, se enfrentan a condiciones de precariedad locativa, de inseguridad contractual, de agotamiento laboral y de reducción de servicios. La capacidad de implementar algo más que una respuesta ante la crisis está severamente limitada.

¿Nos acercamos al colapso del sistema o lo estamos viviendo? Es imposible saberlo, pero lo cierto es que la provisión de viviendas por parte del colonialismo de poblamiento y la respuesta al desamparo nunca han sido adecuadas a las necesidades en el NT. La insuficiencia actual puede ser un cambio de grado más que de calidad. Pero al reflexionar sobre la trayectoria de las respuestas del NT a la marginación social (y su producción), también podríamos señalar acuerdos residuales y emergentes. De este modo, el contraste entre el alojamiento temporal y modular del SUS de Darwin, de Ozanam House y de YiSSA, y la promesa de una nueva prisión masculina de 1200 plazas financiada por inversores privados es cruel. Debemos preocuparnos por cómo la retirada de servicios individuales amenaza con provocar el colapso del sistema de desamparo del NT y la expansión de la economía carcelaria para ocupar su lugar.

  1. Povinelli, Elizabeth. 2011*. Economies of Abandonment: Social Belonging and Endurance in Late Liberalism*. Durham y Londres: Duke University Press.
  2. Lea, Tess. 2020. Wild Policy: Indigeneity and the Unruly Logics of Intervention. Stanford: Stanford University Press.
  3. Mbembe, Achille. 2003. “Necropolitics. Public Culture.” 15(1): 11‒40.
  4. Wacquant, Loïc. 1996. “The rise of advanced marginality: Notes on its nature and implications. Acta Sociologica.” 39(2): 121‒139.
  5. Rodgers, Dennis y O’Neill, Bruce. 2012. “Infrastructural violence: Introduction to the special issue. Ethnography.” 13(4): 401‒412.

Liam Grealy es un investigador colono que vive en el Territorio Larrakia, en el norte de Australia. Trabaja como profesor adjunto en la Escuela de Investigación en Salud Menzies, donde su labor incluye la evaluación de programas y el análisis de la política de vivienda e infraestructura en las regiones rurales y remotas de Australia.

Available in
EnglishSpanishPortuguese (Brazil)GermanFrenchItalian (Standard)TurkishArabicHindiRussian
Author
Liam Grealy
Translators
Laura Valencia, María Eugenia Bergamin and ProZ Pro Bono
Date
13.10.2026
Source
ArenaOriginal article🔗
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