Lxs austriacxs están acostumbradxs a temperaturas en agosto que rondan los 20s. Esta semana, el termómetro superó los 41 grados. El colapso climático ya está aquí: el suelo geológico sobre el que se asienta la humanidad. La imagen del verano en Europa ha pasado de ser la de turistas disfrutando de un helado a la de bomberos conteniendo muros de llamas en centrales nucleares.
En toda Europa, el calor ha vaciado los ríos, acelerado las cosechas y frenado el funcionamiento de las centrales eléctricas. El Danubio ha caído a mínimos históricos —apenas cuatro pulgadas en el medidor de Budapest esta semana—, lo que ha obligado a las barcazas de combustible más río abajo a transportar solo entre el 30 y el 40 por ciento de su carga habitual. Las repetidas olas de calor han acortado la temporada de maduración de los granos, adelantando la cosecha y reduciendo los rendimientos proyectados. En Francia, los ríos se calentaron demasiado como para enfriar ocho reactores, lo que redujo la producción nuclear en 6,3 gigavatios. Los incendios han arrasado más de 90 000 hectáreas en Francia y 200 000 en España. Se ha declarado sequía en la mitad de Inglaterra, donde el precio mayorista de los tomates ha subido más del 60 %, el de la lechuga un 90 % y el de las papas más del 40 %. Apenas ha comenzado agosto.
Las perturbaciones se extienden mucho más allá de Europa. El Niño se está intensificando rápidamente en el Pacífico. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos le otorga un 81 % de probabilidad de llegar a ser «muy fuerte» —su categoría más alta— entre octubre y diciembre. El Programa Mundial de Alimentos estima que este fenómeno de El Niño podría empujar a al menos 49 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda para fines del próximo año. Los precios de los cereales ya están un 6,9 % por encima de los del año pasado, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicadas hoy.
No podemos recuperar el clima de antaño. Pero no estamos indefensos. La humanidad ya sabe cómo producir energía sin quemar carbón, petróleo ni gas. China ha desarrollado la energía eólica y solar a una escala sin precedentes. Sus emisiones se mantienen por debajo del máximo alcanzado a principios de 2024, y el carbón proporcionó menos de la mitad de su electricidad en los primeros seis meses de este año. El Estado estableció metas, canalizó el crédito y organizó fábricas, redes eléctricas y cadenas de suministro, invirtiendo 625 mil millones de dólares en energía limpia en 2024. La intensidad de las emisiones se redujo un 12 por ciento entre 2020 y 2025, aunque aún por debajo del 18 por ciento previsto. China ha construido la maquinaria de la transición; apenas está comenzando a utilizarla contra la energía fósil.
Ningún otro país combina la escala económica de China con la misma capacidad para dirigir la inversión. Al dejarlo en manos del mercado, cada nueva fuente de energía se ha superpuesto a las anteriores. El carbón sobrevivió al petróleo. El petróleo sobrevivió al gas. Las energías renovables han crecido en paralelo al consumo de combustibles fósiles. En 1865, el economista inglés William Stanley Jevons observó que una mayor eficiencia podía reducir los costos, abrir nuevos usos y aumentar la demanda total. Sin una decisión de cerrar minas y pozos, la energía limpia y barata alimenta nueva producción mientras los combustibles fósiles siguen quemándose.
Las ganancias tiran en la dirección opuesta. Cuando la guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán disparó los precios del petróleo, ocho grandes petroleras obtuvieron 93 mil millones de dólares en tres meses. BP más que duplicó sus ganancias trimestrales mientras se retiraba de las inversiones en bajas emisiones de carbono; Shell vendió esta semana su negocio europeo de energías renovables en tierra firme. El mercado no cierra un yacimiento petrolero rentable solo porque un panel solar sea más barato. Mantiene ambos.
En el centro de este orden, con sus grupos de portaaviones y terminales de exportación, se encuentran los Estados Unidos. En 2025 produjo más petróleo que cualquier otro país en la historia y suministró más de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de GNL. Pero el poder de los combustibles fósiles de los Estados Unidos se extiende mucho más allá de sus propios pozos. En enero, las fuerzas de los Estados Unidos secuestraron al presidente Nicolás Maduro y Washington tomó el control de las ventas y los ingresos petroleros de Venezuela y redirigió los cargamentos hacia las refinerías de los Estados Unidos. En el Golfo, la guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán cerró de hecho el Estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa alrededor de una quinta parte del petróleo y el GNL del mundo. La Quinta Flota no pudo mantenerlo abierto. Washington arma a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos, impone sanciones al petróleo ruso e iraní y ata a Europa al gas estadounidense.
A las puertas de los Estados Unidos, Colombia comenzó a organizar una salida. En abril, 57 gobiernos se reunieron en Santa Marta, Colombia —un puerto exportador de carbón— para la primera conferencia internacional dedicada a dejar atrás los combustibles fósiles, convocada por el presidente Gustavo Petro. Se propusieron elaborar planes para la eliminación gradual a nivel nacional, eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y hacer frente a las deudas que obligan a los países más pobres a seguir exportando carbón, petróleo y gas.
Dos meses después, Donald Trump respaldó a Abelardo de la Espriella y advirtió que la relación de Colombia con los Estados Unidos dependía de su victoria en las elecciones presidenciales. De la Espriella ganó por 250 000 votos. Hoy toma posesión de su cargo. Planea reactivar el fracking y ampliar las exportaciones de carbón; su futuro ministro de Medio Ambiente califica a Santa Marta como una «pérdida absoluta de tiempo y dinero». El año que viene, la conferencia se trasladará a Tuvalu. Colombia abrió el camino. Después de que Washington respaldara al hombre que prometía dar marcha atrás, se está preparando para volver sobre sus pasos.
El clima de antaño se ha ido. No va a regresar. Pero nosotrxs seguimos aquí. Seguiremos criando a nuestrxs hijxs, cultivando alimentos, construyendo hogares y encontrando alegría en un planeta más caluroso y menos estable. La lucha consiste en poner esas esperanzas cotidianas al alcance de todxs. El Imperio y el Capital nos han sumido en un grave peligro. No debemos permitir que sean ellxs quienes determinen cómo lo superaremos.
Solidaridad en las calles de Durban
El 1 de agosto, la Campaña de Solidaridad con el Congo distribuyó alimentos a refugiadxs y migrantes que dormían frente al Centro de Recepción de Refugiadxs del Ministerio del Interior, ubicado en la calle Che Guevara, en Durban. Personas procedentes de Mozambique, Tanzania, Burundi, Ruanda, la República Democrática del Congo, Uganda y Ghana han estado viviendo en la calle desde mayo, después de que la violencia xenófoba los obligara a abandonar sus hogares y medios de vida. Cientos de personas siguen sin un refugio seguro, sin servicios de saneamiento adecuados ni protección. Los fondos recaudados a través del llamado de la Internacional Progresista están ayudando a la campaña a proporcionar alimentos y otros artículos de primera necesidad, al tiempo que presiona a las autoridades sudafricanas para que cumplan con su obligación: garantizar seguridad y alojamiento de emergencia para todas las personas desplazadas.
Trabajadorxs de plataformas de Telangana se desconectan
El sábado 8 de agosto, trabajadorxs de plataformas de todo el estado indio de Telangana tienen previsto iniciar una huelga indefinida contra las empresas de plataformas que controlan sus medios de vida. Lideradxs por el Sindicato de Trabajadorxs de Plataformas y de la Economía Colaborativa de Telangana —miembro de la Internacional Progresista— junto con el Foro de Conductorxs de Aplicaciones de Telangana, lxs trabajadorxs exigen tarifas mínimas, comisiones más bajas, seguridad social y la implementación de las nuevas protecciones estatales para lxs trabajadorxs de la economía colaborativa. Cerca de 390 000 conductorxs y repartidorxs se unieron a su huelga de advertencia el 22 de julio. Ahora se preparan para paralizar Ola, Uber, Rapido, Swiggy, Zomato y otras aplicaciones hasta que el gobierno y las empresas tomen medidas.
Mathare exige el regreso de sus hijos
El Centro de Justicia Social de Mathare, miembro de la Internacional Progresista, se unió a las madres y familias de cuatro jóvenes —Abdulaziz Ali Zizou, Michael Oloo, Maxwell Kiarie y Evans Otieno— en una marcha en Nairobi para exigir su regreso. Los cuatro llevan desaparecidos más de 45 días tras lo que, según sus familias y lxs organizadorxs, fueron secuestros por parte de la policía. La marcha se produce tras la muerte de Eric Otieno, un motociclista de Mathare de 19 años, quien sufrió lesiones mortales tras ser detenido en la comisaría de Muthaiga; la autoridad de supervisión policial de Kenia ha abierto una investigación. Las familias le han dado a la policía 48 horas para presentar a los hombres desaparecidos.
3 de agosto de 1998 - Plan Colombia
El 3 de agosto de 1998, el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, se reunió con el recién elegido presidente de Colombia, Andrés Pastrana, sentando así las bases del Plan Colombia. Este paquete de ayuda, que entró en vigor en el año 2000 y ascendió a 1.3 mil millones de dólares, destinó cuatro quintas partes de sus fondos a la policía y a las fuerzas armadas. Para 2015, Colombia había recibido 10 mil millones de dólares en ayuda oficial de los Estados Unidos, además de financiamiento encubierto de la CIA, armas e inteligencia. Presentado como una guerra contra las drogas, el Plan Colombia reanudó una larga historia de contrainsurgencia respaldada por los Estados Unidos, violencia paramilitar y guerra química. Las fuerzas armadas casi se duplicaron, el gasto militar se triplicó y las operaciones apoyadas por la CIA acabaron con la vida de dirigentes rebeldes, mientras convergían las fuerzas estatales, los paramilitares y las redes de narcotráfico. Entre 2002 y 2010, más de dos millones de personas fueron desplazadas y 14 000 civiles murieron o desaparecieron, mientras que la fumigación con glifosato envenenó cultivos, agua y bosques.
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6 de agosto de 1945 - Hiroshima
El 6 de agosto de 1945, los Estados Unidos cometieron un crimen de guerra sin precedentes en la historia de la humanidad al lanzar la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Japón ya había quedado devastado: más de 100 ciudades habían sido destruidas o gravemente dañadas, mientras que el bombardeo incendiario de Tokio mató a más de 100 000 personas en una sola noche. Hiroshima y Nagasaki se cobrarían más de 200 000 vidas. Los Estados Unidos siguen siendo el único país que ha utilizado armas nucleares en guerra y aún se reservan el derecho de desplegarlas en defensa de sus «intereses vitales». En este aniversario, reafirmamos nuestro compromiso de desmantelar la maquinaria de guerra y construir una diplomacia de los pueblos.
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7 de agosto de 1920 - Segundo Congreso de la Internacional Comunista
El Segundo Congreso de la Internacional Comunista concluyó en Moscú el 7 de agosto de 1920. «Lxs trabajadorxs de todos los países se están uniendo para liberarse del yugo de lxs ricxs», declaró su presidente, Grigory Zinoviev. Delegados de 37 países, entre ellos China, India y Corea, se reunieron para debatir sobre la guerra, el poder capitalista y la liberación nacional. Mientras que la Segunda Internacional había descuidado el imperialismo, la Internacional Comunista lo enfrentó directamente. El capitalismo europeo, argumentaron lxs delegadxs, se basaba en el saqueo del mundo colonizado, lo que hacía necesario apoyar la revolución anticolonial. El Congreso convocó a los pueblos de Oriente a Bakú «para liberarse de las cadenas de la servidumbre» y unirse en «igualdad, libertad y hermandad». Esto ayudó a situar el antiimperialismo en el centro del internacionalismo comunista.
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Internacionalismo o extinción es un póster diseñado por Gabriel Silveira para la Cumbre inaugural de la Internacional Progresista en 2020. Puedes apoyar el trabajo de la IP comprando una copia en nuestro Taller.
