En la declaración política aprobada al cierre del evento, el movimiento social señaló al capitalismo como el principal responsable de la explotación, el despojo, la opresión y la crisis planetaria, y advirtió que este sistema resulta incompatible con la continuidad de la vida. Asimismo, denunció una ofensiva global de proyectos políticos fascistas que, en Colombia, se materializa —según el Congreso— en el gobierno de Abelardo De la Espriella.
Entre los principios que reafirmaron figuran la defensa del agua, la tierra y los territorios como bienes comunes y no como mercancías. Además, la democracia participativa y el Poder Popular como ejercicio legítimo de autodeterminación.
Igualmente, el Buen Vivir como alternativa civilizatoria frente a la destrucción ambiental; y una economía al servicio de la vida, basada en la solidaridad, la cooperación y la redistribución de la riqueza. También ratificaron su compromiso con la soberanía alimentaria y con la unidad popular en la diversidad.
Como parte de sus apuestas estratégicas, los liderazgos sociales anunciaron que impulsarán:
Desde 2010, el Congreso de los Pueblos se ha consolidado como un referente de articulación popular y construcción de mandatos colectivos. En esta ocasión, convocaron a la ciudadanía a prepararse y cualificarse para la lucha en todos los escenarios —digitales y análogos. Reiteraron la necesidad de fortalecer los procesos anticapitalistas, antiimperialistas y antifascistas, así como descolonizar y despatriarcalizar los territorios.
«Por la defensa de la vida, los territorios, la unidad de los pueblos y la construcción del Poder Popular», concluyó el movimiento social en su declaración política, con la que cerró tres días de deliberaciones en la capital del país.
