El 23 de septiembre, la policía española desalojó a Maricarmen Abascal, de 87 años, del departamento de Madrid donde había vivido durante 71 años. Después de comprar su departamento, la empresa inmobiliaria Urbagestión había intentado aumentar el alquiler de Abascal a una cantidad superior a su pensión mensual. Lxs vecinxs habían impedido tres intentos anteriores de desalojarla. El cuarto sí tuvo éxito. A Abascal la sacaron de su casa en una camilla y la llevaron al hospital. El desalojo fue legal.
Decenas de miles de personas marcharon por Madrid indignadas. Manifestantes ocuparon la Puerta del Sol, donde instalaron más de 1200 tiendas de campaña, con calles con nombre propio y un centro médico improvisado. Exigían controles de renta, protección contra los desalojos y el fin de la especulación inmobiliaria. El Congreso rechazó dos decretos de emergencia sobre vivienda, lo que llevó al presidente Pedro Sánchez a convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. El 7 de octubre, Abascal murió en el hospital, un día antes de que se fuera a firmar un acuerdo que le permitiera regresar a su casa.
Al otro lado de los Pirineos, una protesta que empezó en una escuela secundaria de un suburbio de París se ha convertido en un levantamiento nacional. Al Liceo Saint-Exupéry le faltaban 13 maestrxs, un subdirector y personal de apoyo esencial. Lxs estudiantes y maestrxs se declararon en huelga. En cuestión de días, los bloqueos y otras interrupciones se habían extendido a más de 1000 escuelas. En el Liceo Paul-Éluard de Saint-Denis, lxs estudiantes contaron que había ratas en los pasillos, techos que se derrumbaban, ventanas selladas por miedo a que cayeran sobre los alumnos y una sola enfermera para 2000 estudiantes.
El 6 de octubre, más de 250 000 personas marcharon por toda Francia, mientras maestrxs, padres, sindicatos y estudiantes universitarixs se unieron a lxs alumnxs. La policía usó gas lacrimógeno e hizo cientos de detenciones. El gobierno prometió 3000 maestrxs suplentes, pero las protestas siguieron. Como dijo un estudiante: «Pedimos maestrxs, y nos mandan a la policía».
En el subcontinente indio, a 6000 kilómetros de distancia, la capital, Delhi, está sitiada por su propio gobierno. El régimen de Modi desplegó casi 35 000 policías para bloquear la ciudad y frenar las protestas estudiantiles. Más de 2.2 millones de estudiantes se presentaron al examen nacional de ingreso a la carrera de medicina en mayo, compitiendo por muchos menos lugares. Cuando se descubrió que las preguntas habían circulado de antemano, se canceló el examen. Lxs estudiantes que habían pasado años preparándose, y las familias que habían gastado sus ahorros para apoyarlxs, estallaron de enojo.
Estxs graduadxs desempleadxs y jóvenes desilusionadxs se autodenominaron el Partido Cockroach Janta, convirtiendo un comentario despectivo del presidente de la Corte Suprema sobre lxs jóvenes desempleadxs en un motivo de orgullo. Lo que empezó como una broma en Instagram con un logo de cucaracha generado por IA se convirtió en un movimiento masivo. En julio, las protestas obligaron al ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a renunciar. Para octubre, el movimiento se había unido a la lucha contra la eliminación de unos 130 millones de nombres de los registros electorales de la India, algo que lxs críticxs acusan a la Comisión Electoral de manipular para beneficiar al Partido Bharatiya Janata de Modi.
El 10 y 11 de octubre, la policía y las fuerzas paramilitares bloquearon carreteras, cerraron estaciones de metro y detuvieron a manifestantes que exigían la renuncia del presidente de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar. Al no poder entrar a Jantar Mantar, el lugar designado para las protestas en Delhi, lxs manifestantes se reagruparon en mercados, cruces y pasos elevados por toda la capital.
En Albania, ese fuego se encendió a partir de un tramo de alambre de púas. Este mayo, desarrolladores cercaron el acceso a la costa en Zvërnec, donde un resort de lujo respaldado por Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, amenaza los humedales protegidos de Vjosa-Narta. Lxs aldeanxs presentaron títulos de propiedad y una sentencia judicial de 2013 que reconoce su derecho sobre la tierra. Cuando lxs residentes y activistas ambientales se enfrentaron al proyecto, guardias de seguridad privados lxs sacaron a rastras.
La injusticia tocó una fibra sensible. La capital, Tirana, se ha visto paralizada varias veces por manifestantes que llevaban flamencos inflables —las aves cuyo hábitat está amenazado por el proyecto— y gritaban que «Albania no está en venta». Las protestas se convirtieron en una rebelión contra la corrupción y el control que lxs oligarcas ejercen sobre la economía y el sistema político del país. Esta semana, decenas de miles de estudiantes que protestaban por la educación y el costo de vida se han unido al movimiento, y los enfrentamientos han dejado a decenas de heridxs y detenidxs. En las redes sociales circulan videos de ciudadanxs que son secuestradxs y subidxs a camionetas sin identificación. El primer ministro Edi Rama se niega a renunciar.
El historiador E. P. Thompson describió la economía moral de la multitud inglesa del siglo XVIII: expectativas compartidas de una conducta legítima cuya violación podía convertir las penurias en rebelión. Un examen justo, una escuela que funcione, seguridad en la vejez, acceso a terrenos públicos: en cada país, una injusticia concreta puso al descubierto años de agravios acumulados.
Las protestas han derrocado a un ministro indio, han obligado a Francia a prometer miles de maestrxs adicionales, han eliminado las vallas de Zvërnec y han ayudado a precipitar unas elecciones generales en España. Pero las instituciones que generaron esos agravios —desde los sistemas electorales de la India hasta el poder de la propiedad en España y Albania— siguen intactas. Las fuerzas unidas contra una injusticia concreta pueden tener ideas muy diferentes sobre lo que debería pasar después.
¿Cómo pueden estas nuevas rebeliones adquirir el poder organizado para cambiar las condiciones que las generaron?
En España, el movimiento de inquilinxs ya está uniendo fuerzas con el movimiento obrero. Por iniciativa de los sindicatos de inquilinxs, las dos confederaciones sindicales más grandes de España, UGT y CCOO, están respaldando una huelga general de 24 horas el 11 de noviembre —la primera en catorce años con su apoyo conjunto—. El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha hecho una demanda de un Decreto Maricarmen para proteger a lxs inquilinxs contra los desalojos y los aumentos de renta, mientras que sus aliadxs en el Congreso ahora han hecho un llamado a la expropiación de cientos de miles de viviendas en manos de fondos de inversión para convertirlas en vivienda social. Las elecciones generales en España están programadas para el 29 de noviembre.
En la India, el Partido Cockroach Janta está forjando vínculos con la izquierda organizada y los movimientos obreros.
En una rueda de prensa conjunta celebrada el jueves en Delhi, el fundador Abhijeet Dipke apareció junto a dirigentes de tres organizaciones estudiantiles de izquierda —AISA, SFI y AISF—, así como a la miembro del Gabinete de la IP Nikhil Dey, la organización de trabajadorxs y agricultorxs MKSS, y a Shaik Salauddin, del Sindicato de Trabajadorxs de Plataformas y de Trabajos Temporales de Telangana, ambos también miembros de la IP.
Juntos hicieron una demanda por la renuncia del comisionado electoral jefe y el fin de la represión contra lxs manifestantes. Los partidos de oposición del bloque INDIA están llevando a cabo una campaña paralela contra la revisión del censo electoral.
En Francia, la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (Union Syndicale Lycéenne) ha coordinado bloqueos y exigido 10 mil millones de euros en fondos de emergencia para la educación. Su presidente, Ryad Rani, ha hecho un llamado a lxs estudiantes a unirse a la movilización de lxs «Gilets Jaunes» del sábado contra el costo de vida. Mientras tanto, La France Insoumise ha denunciado la violencia policial contra lxs estudiantes en las calles y en el parlamento, y está incorporando sus demandas de inversión y el fin de la selección universitaria a la campaña para las elecciones presidenciales de 2027.
En Albania, Lëvizja Bashkë, miembro de la Internacional Progresista, se basa en años de organización entre trabajadorxs, inquilinxs y estudiantes para desafiar el orden oligárquico del país. Después de ganar su primer escaño parlamentario en 2025, el partido se ha solidarizado con lxs manifestantes que defienden la costa, oponiéndose tanto al proyecto inmobiliario de lujo como exigiendo la derogación de la ley de 2024 que abrió las áreas protegidas a la construcción. Muchxs de sus miembros han recibido golpizas y han sido arrestadxs en las protestas.
Estas son las fuerzas que la Internacional Progresista se esfuerza por apoyar y conectar. Organizaciones de inquilinxs que incorporan a los sindicatos a la lucha por la vivienda. Movimientos estudiantiles que se unen a coaliciones más amplias por los derechos democráticos. Partidos políticos que surgen de años de organización en los lugares de trabajo y en las comunidades, que desarrollan programas y se presentan a las elecciones.
La ira popular puede extenderse por un país en cuestión de días.
Construir organizaciones capaces de enfrentarse a intereses arraigados, resistir la represión y ganar control sobre las decisiones políticas y económicas lleva años.
Lxs vecinxs de Maricarmen Abascal detuvieron tres desalojos. En el cuarto intento, la empresa inmobiliaria se impuso con la policía haciendo cumplir su reclamo. Ahora la tarea es construir el poder para resistir el próximo abuso, cambiar las leyes que los permiten y la propiedad que defienden.
Trabajadorxs brasileñxs logran la semana laboral de cinco días
El 14 de octubre, el Senado de Brasil votó 75 a 1 a favor de eliminar la semana laboral de seis días, garantizando dos días de descanso remunerado y reduciendo la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas sin recortar los salarios. La CUT, miembro de la Internacional Progresista, que se movilizó a favor de la reforma, la celebró como una victoria histórica para lxs trabajadorxs organizadxs. Este avance llega justo antes de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre entre Lula y Flávio Bolsonaro. Mientras tanto, la campaña de Lula ha acusado a Meta de interferencia electoral, alegando que sus plataformas han restringido el alcance del contenido a favor de Lula mientras favorecen a Bolsonaro, y que sus herramientas de IA se niegan a generar imágenes que apoyen a Lula, mientras permiten solicitudes equivalentes para su oponente. Meta atribuye la reducción del alcance a problemas técnicos. El tribunal electoral de Brasil ha presentado una demanda.
Movimientos se reúnen en Bangkok para desafiar al FMI y al Banco Mundial
Mientras el FMI y el Banco Mundial celebran sus reuniones anuales en Bangkok, movimientos de base, sindicatos y economistas progresistas organizaron una serie de contra-reuniones para cuestionar el historial de estas instituciones en materia de austeridad, privatización y dependencia de la deuda. Representantes de la Internacional Progresista están participando junto a miembros como la Liga de Campesinos de Kenia, Haqooq-e-Khalq de Pakistán y el Comité Kissan Rabita de Pakistán, lxs miembros del Consejo Walden Bello y Jayati Ghosh, y Focus on the Global South, socio del Plan. Las reuniones culminaron en una manifestación masiva el 16 de octubre exigiendo soberanía económica y el fin del dominio de lxs acreedorxs.
Trabajadorxs colombianxs abren un nuevo frente contra De la Espriella
Miles de colombianxs marcharon por al menos diez ciudades el 14 de octubre en la primera jornada nacional de protesta contra el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Sindicatos, maestrxs, estudiantes, organizaciones indígenas y el Pacto Histórico, miembro de la Internacional Progresista, se movilizaron contra los recortes a los servicios públicos, las amenazas a los derechos laborales y las nuevas restricciones a las protestas. En Bogotá, lxs maestrxs organizaron un paro de 24 horas mientras cuatro marchas convergían en la Plaza de Bolívar. Lxs dirigentes sindicales ahora están preparando una posible huelga general para noviembre.
8 de octubre de 1967: capturan al Che Guevara
A Ernesto «Che» Guevara lo capturaron en combate en las selvas de Bolivia el 8 de octubre de 1967.
Celebra al Che con este video de su discurso ante las Naciones Unidas.
14 de octubre de 1963: la liberación de Yemen
El Frente de Liberación Nacional (FLN) marxista de Yemen del Sur lanzó su lucha de liberación contra el colonialismo británico el 14 de octubre de 1963.
Descubre más sobre esta historia con este carrusel de Instagram.
15 de octubre de 1987 - Asesinato de Sankara
El 15 de octubre de 1987, Thomas Sankara, presidente de Burkina Faso, fue asesinado en un golpe de Estado respaldado por potencias extranjeras.
Rinde homenaje a Thomas Sankara con este video de un discurso sobre el imperialismo.
«The Longest Revolution» (La revolución más larga) es una obra de bordado a gran escala sobre tela de algodón de Varunika Saraf (1981, India). Saraf es una artista e historiadora del arte que vive en Hyderabad. Sus obras a gran escala, que consisten principalmente en pinturas sobre wasli —un material pictórico de la India del siglo X—, se inspiran en una amplia variedad de fuentes de archivo, como la historia del arte, los periódicos y la cultura popular, para entablar un diálogo conceptual con el pasado. Lo hace para analizar críticamente los antecedentes de nuestros problemas políticos y sociales actuales, con un interés específico en «el aumento exponencial de la violencia».
Sobre este trabajo, Saraf ha dicho: «Me interesa la capacidad de acción de las mujeres, las mujeres como creadoras de su propio futuro y agentes del cambio sociopolítico». Las intrincadas obras de Saraf buscan exponer la incómoda realidad de la violencia, suavizando el impacto al presentarla en forma de hermosas pinturas. A finales de 2024, Varunika Saraf realizó una contribución a la serie de pósteres de edición limitada para recaudar fondos de la Internacional Progresista, Thieves in the Forest, (Ladrones en el bosque), que aborda la codicia humana y las profundas crisis humanitarias y ecológicas. Lee más y apoya a la Internacional Progresista comprando una edición ahora.
