Briefing

Boletín de la IP | N.º 7 | Lluvia de petróleo sobre Teherán

Mientras Washington y Tel Aviv amplían su ofensiva desde Gaza hasta Teherán, Beirut y más allá, cuarenta Estados se reunieron en La Haya para poner a prueba una idea diferente: que el derecho internacional aún puede hacerse cumplir.
En el séptimo Boletín de la Internacional Progresista de 2026, analizamos la guerra que se extiende desde Gaza hasta Teherán y Beirut, y el creciente esfuerzo de los Estados y movimientos en La Haya y Ámsterdam por hacer cumplir el derecho internacional y hacer frente a la impunidad que permite que la violencia se extienda por toda la región.

En Teherán está lloviendo petróleo.

Tras los ataques ilegales de los Estados Unidos e Israel contra la infraestructura energética de Irán, el combustible en llamas ha caído a la tierra en forma de cortinas negras. Sobre la ciudad, columnas de humo se extienden por el horizonte. En toda Asia Occidental, la guerra se extiende: el Líbano bombardeado una vez más, Gaza encerrada bajo un asedio total, Cisjordania dividida por la anexión y colonxs armadxs.

Lo que comenzó como un genocidio transmitido en vivo desde Gaza ahora se está extendiendo por toda la región.

Durante casi dos años y medio, el ataque de Israel a Gaza ha demolido hospitales, universidades y barrios enteros. Las armas termobáricas —dispositivos que absorben el oxígeno del aire antes de provocar una bola de fuego— han convertido calles abarrotadas en infiernos tan calientes que «evaporan» cuerpos humanos, como explicó la académica palestina Yara Hawari en el Congreso de los Pueblos en Ámsterdam la semana pasada. La devastación, señaló, supera ahora varias veces la fuerza explosiva de la bomba de Hiroshima, comprimida en una estrecha franja de tierra.

Y aún así, la maquinaria sigue funcionando.

Los convoyes de ayuda están detenidos. Los cruces fronterizos, cerrados. Los planes de reconstrucción redactados en Washington imaginan a Gaza transformada en una red de campamentos biométricos y concesiones corporativas: una distópica «Junta de Paz» impuesta sobre las ruinas.

La lección es inequívoca: la impunidad genera escalada.

Para Omar Barghouti, cofundador del Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones, Gaza se ha convertido en el campo de pruebas de un nuevo orden mundial. La «impunidad total» de Israel, advirtió en Ámsterdam, está dando paso a un mundo donde «el poder hace la fuerza», donde las doctrinas probadas primero en lxs palestinxs se exportan por todo el mundo.

Irán ahora se encuentra de lleno en ese escenario de guerra en expansión.

Sin embargo, a medida que el conflicto se extiende, se está formando una contraestructura.

La semana pasada en La Haya, cuarenta Estados se reunieron bajo la bandera del Grupo de La Haya —la mayor reunión desde la creación de la iniciativa— para coordinar una acción colectiva en defensa del derecho internacional. Sus debates fueron más allá de las declaraciones y condenas para centrarse en mecanismos de aplicación.

En el centro de esas deliberaciones había una propuesta sencilla: no puede haber refugio seguro para lxs criminales de guerra.

Los Estados analizaron una directiva coordinada de inmigración que restringiría la entrada a personas implicadas en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Palestina —una medida diseñada para garantizar que lxs responsables de atrocidades no puedan viajar libremente por las capitales del mundo.

«Si se niega el acceso a los puertos, las rutas cambian», dijo Varsha Gandikota-Nellutla, secretaria ejecutiva del Grupo de La Haya. «Si se coordina la aplicación del derecho internacional, la impunidad se vuelve más difícil de mantener».

Los acontecimientos recientes ya lo han demostrado. Cuando Namibia prohibió que los buques sospechosos de transportar suministros militares a Israel atracaran en sus puertos, las rutas marítimas se vieron obligadas a cambiar de la noche a la mañana —prueba de que la acción estatal coordinada puede imponer costos logísticos y políticos reales a la maquinaria de la guerra.

Pero la ley por sí sola no es suficiente.

Fuera de las salas de reuniones en La Haya, sindicalistas, diputadxs, activistas y organizadorxs se reunieron en Ámsterdam para el Congreso del Pueblo para el Grupo de La Haya —un intento de construir la fuerza social capaz de sostener esa acción— en los tribunales, los puertos y las fábricas.

La novelista Sally Rooney recordó a lxs trabajadorxs irlandesxs que en su día se negaron a manipular fruta sudafricana durante el apartheid —un pequeño acto de solidaridad que acabó contribuyendo a impulsar un boicot nacional. Las luchas de liberación, argumentó, triunfan cuando la gente común identifica los puntos débiles de la maquinaria de opresión y ejerce presión hasta que se rompe.

La misma lógica se le presenta ahora al mundo.

Si Gaza marca el colapso del viejo «orden basado en reglas», entonces La Haya y Ámsterdam representan un intento de construir algo en su lugar: Estados y movimientos dispuestos a construir y ejercer un contrapoder.

Que ese experimento tenga éxito puede determinar mucho más que el destino de Palestina.

Como advirtió Barghouti al Congreso: Palestina se ha convertido hoy en la prueba de si la humanidad puede empezar a desmantelar siglos de dominación colonial —o hundirse aún más en un mundo gobernado abiertamente por la fuerza.

Lo último del Movimiento

Ámsterdam: Los movimientos convocan el Congreso de los Pueblos para el Grupo de La Haya

En Ámsterdam, organizadores, diputados, juristas y sindicalistas se reunieron para el Congreso de los Pueblos para el Grupo de La Haya, convocado en paralelo a la reunión de Estados en La Haya. El Congreso reunió a organizaciones de todo el movimiento de solidaridad con Palestina para coordinar estrategias capaces de hacer cumplir el derecho internacional y hacer frente a la impunidad que ha permitido el ataque de Israel contra Gaza.

Venezuela: Las comunidades profundizan en la democracia participativa

El 8 de marzo, Venezuela celebró su sexta Consulta Popular Nacional, un proceso de democracia participativa lanzado en 2024 como parte de una estrategia nacional para contrarrestar el bloqueo de los Estados Unidos y profundizar la toma de decisiones democrática directa en todo el país.

Francia: Los libreros obligan a Amazon a retirarse del Festival del Libro de París

Tras un boicot de la asociación de libreros de Francia, Amazon retiró su patrocinio del Festival del Libro de París, lo que supone una importante victoria contra el creciente dominio de la empresa en la industria editorial.

España: Se anuncia ayuda humanitaria para la bloqueada Cuba

España ha anunciado ayuda humanitaria para Cuba, mientras la isla se enfrenta a un bloqueo petrolero cada vez más intenso que ha puesto en aprietos el suministro de combustible y los servicios públicos. La decisión se suma a la creciente presión internacional contra el embargo de décadas impuesto al país.

Kenia: El líder comunista Booker Omole sale de prisión

En Kenia, Booker Omole, vicepresidente nacional del Partido Comunista de Kenia, ha salido de prisión. Durante su encarcelamiento, Omole transformó su celda en un aula política, organizando actividades de educación política y debates entre sus compañeros de prisión.

Colombia: Las fuerzas progresistas consiguen una victoria electoral

En Colombia, las fuerzas progresistas lograron una importante victoria electoral, lo que refuerza el programa de reformas del gobierno y demuestra el continuo apoyo popular a los esfuerzos por revertir décadas de políticas neoliberales y violencia política.

Sudáfrica: Abahlali baseMjondolo llora a las víctimas del incendio y la violencia

En Sudáfrica, Abahlali baseMjondolo celebró un acto conmemorativo al norte de Durban por cinco niños que murieron quemados en el incendio de una choza en un asentamiento ocupado en la zona de eKumimini. El sábado anterior, el movimiento enterró a Zweli «Khabazela» Mkhize, asesinado por oponerse a las mafias criminales que buscan apoderarse de las tierras ocupadas y venderlas para obtener ganancias. «Ser pobre significa vivir cerca de la muerte», escribió el movimiento. «Puedes morir lentamente o puedes morir rápidamente. Puedes morir en un incendio o por un disparo».

Gira europea de Earth’s Greatest Enemy

Earth’s Greatest Enemy, el segundo largometraje de Abby Martin, es un documental ambiental antiimperialista pionero, y este mes está de gira por Europa.

Exento de los acuerdos climáticos internacionales y rara vez analizado en los medios de comunicación convencionales, el Pentágono es el mayor contaminador institucional del mundo: expulsa carbono, contamina el agua y deja cicatrices en los paisajes de todo el planeta. Combinando periodismo de investigación, imágenes impactantes e historias de las comunidades afectadas, esta película desafía al público a replantearse los costos ocultos de un imperio militar global y sus consecuencias planetarias. Provocativo, urgente y revelador, este es un documental que cambiará tu forma de ver tanto al ejército como al ambientalismo. Encuentra una fecha de la gira cerca de ti y reserva tu entrada aquí.

Nuestra historia

2 de marzo de 1896 – La batalla de Adwa

Las fuerzas etíopes derrotaron a las tropas italianas invasoras en la batalla de Adwa, logrando una de las victorias anticoloniales más decisivas de la historia moderna. Este triunfo preservó la soberanía de Etiopía y se convirtió en un símbolo de resistencia en toda África y la diáspora.

8 de marzo – Día Internacional de la Mujer El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en las luchas de las trabajadoras a principios del siglo XX. El 8 de marzo de 1917, las trabajadoras textiles de Petrogrado se manifestaron contra la escasez de pan y la guerra, lo que desencadenó la Revolución de Febrero que derrocó al régimen zarista.

Arte de la Semana

La Biblioteca de la Madera del Instituto Real Tropical de Ámsterdam (KIT) es un catálogo «científico» que en su día utilizaban los comerciantes holandeses para evaluar la madera procedente de las antiguas colonias. Una sección titulada «Israel, 1962» contiene madera de diversas regiones de la Palestina histórica, borrando así la existencia de las tierras y territorios palestinos.

En mayo de 2025, el artista palestino Hamza Badran se infiltró de forma anónima en la biblioteca colocando un trozo de madera con una etiqueta ficticia, tras haber estudiado la caligrafía y las formas de la colección. La acción de Badran critica la continua falsificación de la historia a través de artefactos y objetos coloniales, a pesar de que el museo reconoce su pasado colonial. Hamza Badran (1993, Palestina) es un artista interdisciplinario que vive en Basilea y actualmente es artista residente en la Rijksakademie van Beeldende Kunsten. En 2023, ganó el Premio de Arte Kiefer Hablitzel Göhner, y en 2022, participó en la documenta fifteen como parte del colectivo Jimmie Durham and a Stick in the Forest by the Side of the Road.

Available in
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Date
13.03.2026
Progressive
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