Labor

Coupang, el Amazon de Corea del Sur, le copia a éste sus peores costumbres

La historia de Coupang muestra cómo una plataforma que cotiza en bolsa construyó su imperio sobre una base de violaciones a la seguridad de los datos, explotación letal y precariedad sistemática del trabajo.
Coupang, un gigante del comercio electrónico que cotiza en la Bolsa de Nueva York, aprovecha la financiarización y el trabajo a voluntad para impulsar el crecimiento al mismo tiempo que elude la responsabilidad por violaciones masivas de datos y muertes de sus trabajadorxs. Sus tácticas anti-sindicatos y su presión sobre la política transatlántica sumados a la precariedad laboral y una gobernanza desvinculada no son una anomalía, son el modelo a seguir para la economía global de plataformas digitales.

Coupang, una plataforma de comercio electrónico que cotiza en la Bolsa de Nueva York (New York Stock Exchange, NYSE), ha estado provocando una indignación pública generalizada durante estos últimos meses en Corea del Sur, sede de la mayor parte de sus colosales operaciones, tras la revelación de violaciones masivas a la seguridad de los datos y prácticas laborales inseguras. 

Lo que está sucediendo en la multinacional surcoreana debería repercutir más allá de las fronteras de ese país. Las formas en las que elude su responsabilidad y la supervisión regulatoria, además de resistirse a los esfuerzos de sindicalización, dice mucho sobre la trayectoria futura de las plataformas de comercio electrónico globales y sus trabajadorxs.

Coupang es la versión combinada surcoreana de Amazon y Uber Eats. Sus malas prácticas laborales ya estaban a la vista en 2021, cuando la empresa empezó a cotizar en la NYSE. Los últimos dos meses han confirmado las preocupaciones expresadas en ese momento.

En diciembre, Coupang reveló una violación masiva de información que expuso al menos 34 millones de cuentas de sus clientes. Es posible que se hayan expuesto los números de identificación nacional y los datos financieros de al menos tres cuartas partes de la población mayor de veinte años de Corea del Sur. 

La indignación pública ha puesto en el foco el maltrato que la plataforma inflige a sus trabajadorxs. Solo en 2025, ocho trabajadorxs de Coupang fallecieron por causas relacionadas al trabajo excesivo, como las hemorragias cerebrales, seis de lxs cuales se encontraban trabajando en turnos nocturnos o antes del amanecer.

El ABC de la Explotación

Bom Kim, un coreano-estadounidense que abandonó sus estudios en la Escuela de Negocios de Harvard, lanzó el sitio Coupang en 2010 para intercambiar cupones de descuentos. En los años siguientes, completó su transformación hacia una plataforma de comercio electrónico que contaba con más de cien centros de distribución.

Coupang ha imitado la primera etapa expansiva de Amazon, con estrategias despiadadas de precios y la eliminación agresiva de la competencia. Actualmente, Coupang controla alrededor de una cuarta parte del mercado de comercio electrónico de Corea del Sur, que se ha convertido en el quinto más grande a nivel mundial tras multiplicarse por diez en la última década.

Las áreas urbanas densamente pobladas y en constante crecimiento del país le brindaron a Coupang las condiciones ideales para un crecimiento rápido. La plataforma también ha capitalizado el famoso ciclo de vida urbana activa 24/7 surcoreano ofreciendo entregas tempranas por la mañana y tarde por la noche. Sin embargo, a pesar de un fuerte crecimiento en los ingresos, Coupang ha sufrido de una rentabilidad inconsistente desde 2022, cuando obtuvo sus primeras ganancias trimestrales, en gran parte gracias a la demanda acumulada durante la pandemia.

Ambas, Coupang y Amazon, por sobre todas las cosas se han aprovechado de la precariedad del trabajo para expandir su territorio frente a sus competidores tanto en línea como tradicionales. En los Estados Unidos y en Corea del Sur, Amazon y su clon han contribuido a remodelar el mercado laboral con su dependencia del trabajo a voluntad. Durante 2021, Amazon perdió por semana alrededor de un tres por ciento de sus trabajadorxs por hora, lo que elevó la rotación de empleadxs a un 150 por ciento. No obstante, se mantuvo como uno de los más grandes empleadores, con uno de cada 350 estadounidenses trabajando para la compañía.

Con al menos noventa mil trabajadorxs en su nómina habitual, Coupang es el tercer empleador más grande de su país, sólo por debajo de Samsung Electronics y Hyundai Motor Group. La plataforma digital surcoreana contrata un número equivalente de empleadxs a voluntad mediante contratos a corto plazo o a través de sus aplicaciones para teléfonos inteligentes.

Según Jeong Sung-yong, el presidente de la sucursal de Coupang del Sindicato Nacional de Trabajadores de Almacenes, el Servicio de Distribución de Coupang recluta un aproximado de diez mil trabajadorxs por día. El sindicato es un afiliado de la Confederación de Sindicatos de Corea del Sur, la cual tiene más de un millón de miembros en total.

“En los últimos años, el HTP aumentó 1,5 veces o incluso se duplicó”, le comentó Jeong a Jacobin. “HTP” significa Rendimiento elevado en todo momento (High Performance Throughout). En 2021, Coupang cambió este acrónimo por “UPH”, es decir Unidades por Hora, después de que los medios de comunicación expusieron las agobiantes metas de producción en sus bodegas de distribución y redes de entregas.

No obstante, no hubo una reducción en las cargas de trabajo individuales después de que se implementó el nuevo término. En el marco de HTP, el rendimiento de cada trabajadorx se mide en tiempo real mediante un Asistente Digital Personal (Personal Digital Assistant, PDA), el cual deben llevar consigo, según el organizador sindical. “En general, se asignan menos trabajadorxs para cada pedido”, agregó Jeong.

En cada bodega, lxs trabajadorxs a voluntad se reclutan en base a las metas de producción. El empleo a voluntad también impide la sindicalización: Coupang juntó a trabajadorxs regulares y temporales en las mismas líneas de pedidos. Desde agosto de 2021, el sindicato de Jeong ha mantenido más de ochenta negociaciones con la gerencia, pero aún no ha llegado a un acuerdo colectivo.

Mejor que nada

Coupang y otros empleadores que contratan a voluntad también han alterado los conceptos mismos de empleo y seguridad laboral. Normalizar la precariedad conlleva que los desesperados gobiernos locales brinden créditos fiscales generosos a Coupang por sus instalaciones de distribución. Muchxs trabajadorxs jóvenes dependen cada vez más de la app de Coupang para suplir problemas financieros a corto plazo.

En el último informe de impacto, el Servicio de Distribución de Coupang presumió que el 62 por ciento de lxs repartidorxs trabajaban cinco días a la semana, la cantidad mandatada por ley, sin revelar las horas de trabajo promedio de sus trabajadorxs. Siendo el tercer empleador más grande del país, la plataforma no les proporciona a sus trabajadorxs no-regulares las contribuciones a ninguna de las denominadas cuatro protecciones sociales obligatorias (pensión, salud, seguro de desempleo y compensación para lxs trabajadorxs). En contraste, varias grandes empresas de Corea del Sur le provee dicha cobertura, al menos parcialmente, incluso a trabajadorxs para los que no es obligatorio por ley.

No sorprende que algunxs trabajadorxs jóvenes estuvieran en desacuerdo cuando activistas de derechos laborales y humanos le pidieron a Coupang que elimine las entregas temprano por la mañana y tarde por la noche. Dichos trabajos a voluntad son la única fuente de ingreso inmediato para muchxs, a pesar de los riesgos para la salud y seguridad que conllevan.

Cuándo se le preguntó si el sindicato pedía la revocación, Jeong respondió: “Por cuestión de principios, estas entregas deben abolirse”. Reconoció las preocupaciones generalizadas entre lxs trabajadorxs actuales y futurxs de Coupang sobre posibles rebajas salariales como consecuencia, pero insistió que “nuestra demanda de poner fin a las entregas de medianoche tiene sentido”.

Según Jeong, el tiempo de descanso garantizado es una prioridad más urgente para lxs trabajadorxs. “Un descanso de veinte o quince minutos cada dos horas puede aliviar la intensidad del trabajo nocturno”. Actualmente, no hay un descanso obligatorio más allá del descanso para comer.

Una dirección divergente

Coupang fue una de las pocas empresas emergentes surcoreanas que se planteó una Oferta Pública de Venta (OPV) en los Estados Unidos. Mucho antes de su OPV en 2021, los puestos de dirección y los cargos ejecutivos eran ocupados exclusivamente por estadounidenses, lo que convirtió a Coupang en el empleador de intérpretes simultánexs más grande del país.

Según Jeong, su cotización en la NYSE ayuda a Coupang a eludir responsabilidad. Kim, el presidente y director ejecutivo de la compañía, ha utilizado su ciudadanía estadounidense y la incorporación de Coupang en los Estados Unidos para resistirse a responder a una citación de la Asamblea Nacional de Corea del Sur.

En diciembre, cuando la indignación del público creció a causa de violaciones masivas con datos, Kim rápidamente renunció al cargo de director representativo de Coupang Corea, la unidad de operaciones.

Kim nombró al Jefe Administrativo y Consejero Legal Harold Rogers como Director Ejecutivo interino de Coupang Corea, quien más tarde defendió con vehemencia las prácticas laborales y de seguridad de Coupang en una audiencia legislativa. 

La salida de Kim de Coupang Corea fue solo una estratagema. Coupang Corea está controlada en su totalidad por Coupang Inc, que cotiza en la NYSE, la cual controla el 74,3 por ciento del poder de voto mediante sus acciones privilegiadas.

Lo que llama la atención de la estructura dirigencial de Coupang es su indiferencia casi total de los intereses y necesidades diarias de lxs empleadxs regulares. Incentivos monetarios para lxs ejecutivxs designadxs están vinculados a la retención de talento, en lugar del rendimiento individual o corporativo. En pocas palabras, ciertxs ejecutivxs reciben bonificaciones en efectivo para evitar que se vayan. Otros incentivos se dan en forma de premios en acciones. Más allá del valor accionario, no hay otra forma de incentivo, lo que separa de manera efectiva las prioridades de lxs ejecutivxs con las realidades de la planta de producción.

Amazon es más directo con esto. Su estructura de remuneración de dos niveles prioriza la compensación basada en acciones para ejecutivxs e ingenierxs de software mientras que a lxs trabajadorxs de distribución y entregas se les paga en efectivo. La prescindibilidad de estxs últimxs es estructural, ya que lxs trabajadorxs comunes no forman parte del panorama general del empleador.

Tanto en Amazon como Coupang, un ejército precarizado de reclutas a voluntad hacen posible esta gobernanza financiarizada. La separación entre la estrategia corporativa a largo plazo y los intereses de lxs empleadxs no ejecutivxs alimenta (y se alimenta de) la financiarización de la industria de plataformas de comercio electrónico. Jeff Bezos, el fundador de Amazon, hablaba en serio durante su mensaje a los accionistas en 1999: “Les recuerdo de forma constante a nuestrxs empleadxs que tengan miedo y que cada día se despierten aterrorizadxs”.

Presión en todo el campo de juego

En definitiva, estas plataformas suelen tratar las preguntas sobre la seguridad en el lugar de trabajo y los derechos laborales como riesgos reputacionales, pasivos que quizás afecten los precios de las acciones. Gestionar la percepción pública y las relaciones con accionistas, consumidorxs y reguladorxs suele tener prioridad sobre las condiciones en el lugar de trabajo, donde se podría mejorar de forma sustancial la productividad a través de mejores medidas de seguridad y un mejor trato de lxs empleadxs.

Antes de su OPV, Coupang nombró a Baek Suha, antes periodista, como vicepresidente de comunicaciones. Baek ganó notoriedad entre 2014 y 2018 mientras era ejecutivo en Samsung Electronics, donde orquestó una campaña en los medios para desacreditar a SHARPS (Defensores de la Salud y los Derechos de las Personas en el Negocio de los Semiconductores), grupo que defiende a las víctimas de enfermedades profesionales del gigante eléctrico. 

Kong Jeong-ok, doctora y la fundadora de SHARPS, fue feroz con sus comentarios:

“Ha herido profundamente a activistas y víctimas a pesar de que ganamos todas y cada una de las denuncias por difamación contra las noticias falsas iniciadas por Baek. Baek redactó un manual corporativo para reprimir el activismo en materia de seguridad industrial y el periodismo de investigación. Es basura humana”

Según informes de la prensa local, Coupang también ha contratado a decenas de antiguxs funcionarixs del Departamento de Trabajo y asistentes de legisladores para presionar a lxs reguladorxs y políticxs. La plataforma surcoreana, registrada en Delaware, gasta casi U$11 millones por año en donaciones políticas y actividades de lobby político en los Estados Unidos. Su influencia parece haber llegado hasta el discurso legislativo.

Durante una audiencia en enero, el representante de Nebraska Adrian Smith acusó a lxs reguladorxs surcoreanxs de apuntar agresivamente a Coupang. Además, dos inversores estadounidenses, Greenoaks y Altimeter, le preguntaron al Representante de Comercio de los Estados Unidos que revise la investigación de Corea del Sur sobre la empresa. Ellos presentan dicha investigación como una interferencia injustificada para una plataforma innovadora que exige “medidas comerciales adecuadas, potencialmente aranceles y otras sanciones”.

La experiencia de Coupang y Amazon muestra que la financiarización y la precariedad laboral van de la mano. Esto se ha convertido en una norma global. Solo en China, alrededor de 200 millones de trabajadorxs temporales dependen de las aplicaciones de teléfonos inteligentes para su sustento.

Sin embargo, en el mercado mundial de comercio electrónico, el cual mueve alrededor de U$6 trillones, muchas plataformas se ven incapaces de lograr una rentabilidad operativa de forma constante. En su lugar, dependen de las valoraciones infladas de las acciones y de una presión incesante sobre la mano de obra para mantenerse a flote, mientras que un puñado de ejecutivxs y directorxs se hacen ricos.

Esta trayectoria es insostenible a menos que se empobrezca aún más a la mano de obra y se acelere la financiarización de las compañías. La izquierda y los sindicatos deben enfrentarse juntos a este desafío global de una manera global.

Kap Seol es un escritor e investigador coreano radicado en Nueva York. Sus escritos han aparecido en Labor Notes, In These Times, Business Insider y otras publicaciones. En 2019, su reportaje para el diario independiente coreano Kyunghyang reveló a un impostor que afirmaba falsamente ser un especialista en inteligencia militar de los Estados Unidos destinado en la ciudad surcoreana de Gwangju durante un levantamiento popular en 1980.

Available in
EnglishSpanishPortuguese (Brazil)GermanFrenchItalian (Standard)
Author
Kap Seol
Translators
Juan Pablo Fernández, Pablo Yanez Mena and Maria Inés Cuervo
Date
19.02.2026
Source
JacobinOriginal article🔗
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