La acusación está programada para coincidir con una ceremonia del Departamento de Justicia en la Freedom Tower de Miami el Día de la Independencia de Cuba, un espectáculo político pensado solo para un público: el lobby de los exiliados de Miami que lleva décadas persiguiendo su venganza comercial e ideológica contra la Revolución Cubana.
Los propios funcionarios estadounidenses reconocen que no creen que Cuba sea una amenaza inminente, ni que esté planeando activamente atacar los intereses estadounidenses —y, sin embargo, al mismo tiempo, la administración ha difundido una serie de afirmaciones alarmistas sobre la adquisición de drones por parte de Cuba, presentadas con toda la urgencia apremiante de un casus belli.
La administración Trump ha llamado abiertamente al derrocamiento del gobierno de Cuba —y cada elemento de la escalada de esta semana sirve a ese objetivo, desde la visita del director de la CIA a La Habana hasta la imposición de nuevas sanciones.
Ya hemos visto esto antes: en Irak, en Libia, en Venezuela y en otros lugares del mundo donde se ha fabricado el consenso para una guerra ilegal. La Internacional Progresista no se quedará callada mientras se despliega contra Cuba.
Hacemos un llamado a los gobiernos, movimientos y pueblos con conciencia de todo el mundo para que denuncien esta escalada por lo que es —un intento descarado de recolonizar Cuba y el hemisferio en general— y se opongan firmemente a ella.
Manos fuera de Cuba.
