En una entrevista viral la semana pasada, el embajador de los Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, declaró que «estaría bien» que Israel «se quedara» con todas las tierras desde el río Nilo en Egipto hasta el Éufrates en Irak.
El comentario se produjo cuando el gobierno de Israel avanzaba en nuevas medidas para legalizar la confiscación de tierras en toda la Cisjordania ocupada. Se aprueban retroactivamente los asentamientos de colonxs. Las comunidades palestinas quedan acorraladas, aisladas de las carreteras, el agua y las tierras de cultivo. El mapa cambia por decreto y por excavadora.
Un nuevo informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU advierte de la «destrucción metódica» de barrios en Gaza y de la escalada de violencia en Cisjordania, lo que aumenta el riesgo de limpieza étnica. El territorio se fragmenta aún más cada semana.
La Nakba nunca terminó. Lo que comenzó en 1948 como una expulsión masiva y una confiscación territorial se convirtió en un régimen de cerco, fragmentación y control: negación del retorno; puestos de control y sistemas de permisos; asentamientos y carreteras de circunvalación; asedio y bombardeos; muros, registros y redes de vigilancia. Se mantuvo no solo por la fuerza sobre el terreno, sino también por contratos de armas, acuerdos comerciales, canales bancarios y protección diplomática en el extranjero. El genocidio en Gaza es su expresión más concentrada.
Este es el devastador telón de fondo contra el que Donald Trump convocó la primera reunión de su llamada «Junta de Paz» en Washington.
Detrás del lenguaje de la reconstrucción se esconde una fórmula familiar: control de la seguridad sin soberanía; miles de millones prometidos sin restauración de derechos; estructuras de gobernanza diseñadas en capitales extranjeras; gestión económica vinculada al cumplimiento. La devastada costa de Gaza se reconvierte en un corredor de inversión. La reconstrucción se presenta como una oportunidad para la «modernización»: sistemas de identificación digital, flujos financieros estrictamente controlados, la promesa de una economía sin efectivo administrada bajo supervisión externa. Se establece una oficina de enlace para coordinar con una Autoridad Palestina despojada de control territorial. La autodeterminación se aplaza una vez más.
En este modelo, la ocupación se rebautiza como reurbanización. La anexión avanza sobre el terreno, mientras que por encima se crea un nuevo régimen de supervisión.
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, rechazó la invitación y calificó la iniciativa como lo que es: una «operación colonialista, en la que otros deciden por lxs palestinxs».
La descripción es precisa.
Lo que se está consolidando es una arquitectura colonial: absorción territorial normalizada; asedio mantenido a través de sistemas financieros y logísticos; reconstrucción condicionada; derecho internacional invocado cuando conviene e ignorado cuando obstaculiza la expansión. El lenguaje puede oscilar entre el fervor mesiánico y la gestión tecnocrática, pero el resultado converge.
Sin embargo, esta no es la única arquitectura que está tomando forma.
Esta semana, los Estados se reunirán en La Haya, en una reunión en la que Sudáfrica y Colombia desempeñan el papel de copresidentes, para promover una lógica diferente: que el derecho internacional impone obligaciones a terceros Estados; que se pueden detener las transferencias de armas; que los puertos pueden negarse a atracar; que se puede retirar el pabellón a los buques; que se pueden revisar los contratos públicos; que se puede activar la jurisdicción universal. El Grupo de La Haya se formó para romper el estancamiento, para traducir la condena en una acción estatal coordinada.
Lo que el mundo exige son acciones concretas, no retórica. Por eso, días después, en Ámsterdam, movimientos sociales, sindicatos, diputadxs, juristas, trabajadorxs portuarixs, periodistas y dirigentes políticxxs de todo el mundo se manifestarán por el Congreso Popular para El Grupo de La Haya. Allí trazarán las cadenas de suministro globales que sostienen la maquinaria de guerra de Israel; coordinarán la organización en los puertos y centros de transporte; planearán campañas para romper contratos y vínculos financieros; exigirán responsabilidades ante los tribunales; se centrarán en los gigantes del transporte marítimo y los flujos energéticos; y alinearán estrategias transfronterizas.
Esa noche, la voz del pueblo pasará de los talleres a la plaza pública. Francesca Albanese. Greta Thunberg. Omar Barghouti. Hind Khoudary. Jeremy Corbyn. Sally Rooney. Chris Smalls. Yara Hawari. Voces del derecho, el trabajo, la cultura, la política y la resistencia que convergen en la histórica Dominicuskerk para exigir el fin de la Nakba.
Ahora hay dos proyectos que avanzan en paralelo.
La Junta de la Paz, liderada por los Estados Unidos e Israel, busca estabilizar la dominación. El Grupo de La Haya, liderado por Sudáfrica y Colombia, y apoyado por los pueblos del mundo, busca un mundo de dignidad y liberación.
El futuro de Palestina no lo decidirán las pretensiones mesiánicas ni las promesas de reconstrucción. Lo determinará la resistencia de lxs palestinxs a la desposesión y la disposición de los Estados y los pueblos a romper los vínculos materiales que sustentan la anexión, el apartheid y el genocidio: Descolonizarlo todo, descolonizar ahora.
Lo que comenzó como una flotilla se ha convertido en el Convoy Nuestra América a Cuba, un movimiento global que se movilizará por aire, tierra y mar, y que convergerá en La Habana el 21 de marzo de 2026 para entregar la ayuda recogida en comunidades de todo el mundo.
Participa. Organiza tu delegación. Y únete al convoy para romper el bloqueo de Cuba.
Descubre cómo aquí y lee más sobre la misión en esta entrevista con David Adler, Co-coordinadora General de la IP, para la revista Jacobin.
Booker Omole, secretario general del Partido Comunista Marxista de Kenia, miembro de la Internacional Progresista, ha sido detenido y recibido una golpiza en Nairobi. Voces de todo el mundo, incluidos los miembros de la IP Akcja Socjalistyczna en Polonia y HKP en Pakistán, exigen la liberación de Omole.
El proyecto de investigación de la Internacional Reaccionaria ha publicado una nueva investigación que traza las redes globales de coordinación de la extrema derecha que cada vez más dan forma a nuestro presente político. Cartografía del fascismo rastrea los flujos financieros, las alianzas ideológicas, las plataformas mediáticas y las reuniones políticas que unen a dirigentes autoritarios, oligarcas, think-tanks y propagandistas digitales a través de las fronteras. Lo que surge no es una serie de movimientos nacionales aislados, sino una infraestructura transnacional, estratégica, bien financiada y profundamente arraigada en el poder estatal.
Desde Washington hasta Budapest, desde Tel Aviv hasta Buenos Aires, la extrema derecha contemporánea opera a través de narrativas compartidas, donantes compartidos y enemigos compartidos. La investigación expone cómo estas redes se refuerzan entre sí: blanqueando ideas a través de los continentes, normalizando la represión y exportando tácticas de vigilancia, privatización y erosión democrática. Si la Internacional Reaccionaria está organizada, la respuesta democrática también debe estarlo. Comprender la arquitectura de la reacción es el primer paso para desmantelarla.
La Internacional Progresista llora el asesinato de Zweli «Khabazela» Mkhize, líder de nuestra organización miembro en Sudáfrica, Abahlali baseMjondolo, un movimiento de pobres urbanos con más de 180.000 miembros activos. Era el tesorero de la rama de eNkanini, en las afueras de Johannesburgo, y fue asesinado por la mafia local del suelo por insistir en el principio del movimiento de que las tierras ocupadas deben ser desmercantilizadas y gobernadas democráticamente desde abajo.
17 de febrero: Huey P. Newton, cofundador del Partido Pantera Negra y marxista revolucionario, nació en Luisiana Un día de 1942. Lee más sobre su vida y su política.
18 de febrero: Audre Lorde nació Un día de 1934 en Harlem, Nueva York. En sus propias palabras, era «negra, feminista, lesbiana, madre, guerrera, mujer, amante, poeta haciendo mi trabajo». Dedicó su vida a desafiar el clasismo, el racismo, la homofobia y la misoginia en su sociedad. Lee más sobre su vida y su obra.
24 de febrero: Kwame Nkrumah fue derrocado como presidente de Ghana en un golpe de Estado militar respaldado por los Estados Unidos y Reino Unido Un día de 1966. Lee más sobre el panafricanismo de Nkrumah y la conspiración imperial para frenarlo.
24 de febrero: el revolucionario socialista Pio Gama Pinto fue asesinado en Nairobi, Kenia, Un día de 1965. Lee mássobre su internacionalismo y la política por la que dio su vida.
25 de febrero: Ferdinand Marcos, dictador filipino aliado de los Estados Unidos y vehemente anticomunista, fue derrocado por la «Revolución del Poder Popular» Un día de 1986. Lee más sobre la Revolución del Poder Popular aquí.
