Briefing

Boletín de la IP | N.º 8 | Cuba no está sola

Desde un convoy de ayuda hasta un petrolero, la solidaridad se convirtió en una fuerza tangible y rompió el bloqueo criminal de Trump contra Cuba.
En el octavo Boletín de la Internacional Progresista de 2026, repasamos el final del Nuestra América Convoy a Cuba: la ayuda que entregó, las movilizaciones globales que inspiró, la represión que desató y el petrolero que finalmente llegó a la isla en apuros.

La oscuridad se cierne sobre La Habana como un fantasma.

En un abrir y cerrar de ojos, calles enteras se sumergen en la más absoluta oscuridad: el resultado previsible de un bloqueo de los Estados Unidos diseñado para castigar al pueblo cubano hasta que se rinda.

Pero la luz está en camino.

En marzo, aviones, barcos y delegaciones de todo el mundo convergieron en la capital de Cuba. En el aeropuerto José Martí, valijas llenas de antibióticos, medicamentos contra el cáncer y material quirúrgico se apilaban en largas filas a lo largo de la sala de llegadas. En el mar, los barcos cruzaron el Caribe, retrasados por el mal tiempo antes de atracar finalmente en La Habana. Al llegar, se descargaron paneles solares y generadores y se llevaron rápidamente a los hospitales que luchaban por mantener en funcionamiento los servicios esenciales.

El Nuestra América Convoy había llegado.

Desde Milán hasta Ciudad de México, desde los puertos del Caribe hasta las calles de La Habana, más de 600 delegadxs llevaron más de 35 toneladas de ayuda —medicamentos, alimentos y equipos de energía— a una isla llevada al límite por meses de una guerra económica intensificada. Los suministros llegaron a clínicas y salas que ya estaban racionando la atención. Lxs médicos recibieron equipos para mantener las luces encendidas durante el próximo apagón.

Mientras lxs delegadxs convergían en La Habana el sábado 21 de marzo, más de una docena de ciudades de todo el mundo se movilizaron al mismo tiempo. Frente a las embajadas de los Estados Unidos y en plazas públicas —Londres, Dublín, Madrid, Ciudad de México, Atenas, Viena, Sídney, Johannesburgo y más— se reunieron manifestantes con una demanda común: acabar con el bloqueo.

Al mismo tiempo, el Convoy llegó más lejos de lo que podría cualquier manifestación por sí sola.

En Milán, filas de valijas llenas de medicamentos se extendían por el piso del aeropuerto, filmadas y compartidas mientras lxs delegadxs se preparaban para partir en un vuelo chárter. Días después, aparecieron barcos en el horizonte de La Habana, y su llegada fue captada por las emisoras y retransmitida mucho más allá de la isla. Por toda La Habana —en ruedas de prensa, conciertos y hospitales— las entrevistas con organizadorxs y participantes se difundieron rápidamente por las redes, llevando la historia a espacios donde Cuba rara vez aparece.

Las imágenes se acumularon.

Durante varios días de marzo, el Convoy rompió el bloqueo informativo que tantas veces aísla a la isla. Lxs analistas en Cuba registraron un aumento en la participación digital a medida que circulaba la historia —no solo como una crisis, sino como una acción.

Y no se quedó ahí.

Las agencias de noticias la difundieron por todo el mundo. Associated Press, Reuters y Agence France-Presse informaron sobre la magnitud de la ayuda y la coalición que la respaldaba. Los principales medios de comunicación de Europa, América Latina y América del Norte siguieron los barcos, los aviones y su convergencia en La Habana. Cuando lxs delegadxs regresaron a los Estados Unidos, las autoridades confiscaron teléfonos e interrogaron a lxs participantes, una respuesta que reveló cómo se estaba interpretando la misión.

El Convoy había cambiado algo. Durante meses, se había presentado a Cuba como un lugar en colapso —escasez, apagones, crisis— y las políticas que generaban esa crisis se trataban como un trasfondo lejano. El Convoy ayudó a que esas políticas volvieran a ser visibles y cuestionables. Replanteó la situación no solo como una emergencia humanitaria, sino como una cuestión política: ¿quién impone el bloqueo y quién está dispuesto a romperlo?

Días después, esa pregunta pasó de la retórica a la realidad.

En el puerto de Matanzas, un petrolero ruso —el Anatoly Kolodkin— atracó con más de 700 000 barriles de petróleo crudo, el primer envío importante de combustible que llegaba a Cuba en meses. Tras semanas en las que la escasez de combustible había paralizado la isla, se permitió el paso del buque.

La explicación de Washington fue cautelosa: una excepción humanitaria, no un cambio de política.

Pero en otros lugares, las implicaciones se plantearon más abiertamente. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México se reserva el derecho de suministrar combustible a Cuba, ya sea como ayuda humanitaria o mediante acuerdos comerciales normales. Otros gobiernos señalaron posiciones similares de manera más discreta. La línea que parecía fija —«Hay un embargo. No hay petróleo. No hay dinero. No hay nada», se había jactado Trump a bordo del Air Force One el 16 de febrero — comenzó a difuminarse.

En una rueda de prensa unos días antes en La Habana, Jeremy Corbyn había planteado la pregunta:

«Si Francia, Alemania y Gran Bretaña ordenaran a un petrolero que fuera a Cuba a entregar petróleo, ¿realmente bombardearían los Estados Unidos a ese petrolero? ¿Realmente impedirían que ese petrolero pasara?»

En Matanzas, la pregunta no necesitaba respuesta con palabras. Un barco había cruzado. Su carga estaba siendo descargada a tierra. Lxs trabajadorxs se movían por los muelles, con mangueras que iban del buque cisterna a la terminal, como si se tratara de una entrega normal. En cierto sentido, lo era. En otro, era algo completamente distinto: una prueba que no había sido detenida.

Nada de esto resuelve la crisis. El envío durará días, no meses. Los hospitales siguen racionando la electricidad. Las farmacias siguen sin tener suficientes existencias. La arquitectura del bloqueo —diseñada, como decía un memorándum de los Estados Unidos de 1960, para provocar «hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno»— sigue marcando la vida cotidiana. Pero el terreno ha cambiado.

En La Habana, las luces seguirán apagándose. Pero ahora vuelven a encenderse en un ambiente político diferente, uno en el que se cuestiona el asedio. La ayuda llega no como caridad, sino como desafío. Los envíos de combustible ya no son hipotéticos, sino que tienen precedentes. Los gobiernos sopesan sus opciones frente a un ejemplo ya establecido.

En los muelles de Matanzas, el petróleo fluye hacia los tanques de almacenamiento. En los pasillos de los hospitales, los generadores arrancan, fallan y vuelven a arrancar. En los teléfonos móviles —cuando no los han confiscado— siguen circulando videos de valijas, barcos y multitudes.

Poco a poco, la sensación de inevitabilidad que sostenía el bloqueo empieza a debilitarse. Porque se ha demostrado, en la práctica, que se puede romper.

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¿La próxima guerra mundial?

La Academia Popular vuelve el 7 de abril con un curso sobre «Los preparativos de la próxima guerra mundial» y la gran estrategia de los Estados Unidos desde Venezuela hasta Irán.

Persiguen al informante de las elecciones en Honduras

El Congreso Nacional de Honduras está tratando de destituir al consejero del Consejo Nacional Electoral Marlon Ochoa, el funcionario que denunció irregularidades electorales en las elecciones presidenciales de 2025, lo que constituye una descarada persecución política que viola la Constitución.

La Internacional Progresista apoya a Marlon Ochoa y exige que se detengan de inmediato estos procedimientos.

Concluye el Tribunal de Gaza de Corbyn

Jeremy Corbyn, miembro del Consejo de la IP, organizó el Tribunal de Gaza el año pasado después de que el gobierno del Reino Unido bloqueara sus esfuerzos por forzar una investigación independiente sobre el papel de Gran Bretaña en el genocidio de Gaza a través del parlamento. El mes pasado, el Tribunal publicó su conclusión: el gobierno británico ha sido un participante activo en uno de los mayores crímenes de nuestro tiempo.

Lee el informe completo aquí.

Ilan Pappe en húngaro

Unos meses después de que la CPI emitiera una orden de arresto contra él, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fue recibido calurosamente en Hungría por el primer ministro Viktor Orbán. Estaba previsto que ambos se reunieran de nuevo el 21 de marzo en Budapest, en la conferencia CPAC Hungría, pero la visita de Netanyahu se canceló el día anterior.

Los principales medios de comunicación húngaros se han posicionado firmemente del lado de Israel; solo algunos medios independientes —en primer lugar, Mérce, socio de la Agencia de la IP— han cuestionado sistemáticamente la narrativa oficial israelí. El Théâtre le Levain, colaborador habitual de Mérce —un teatro francés independiente fundado por Attila Piroth, voluntario de traducciones de la IP—, y la edición húngara de Le Monde Diplomatique están publicando ahora la traducción al húngaro de Una breve historia del conflicto entre Israel y Palestina, del reconocido historiador israelí Ilan Pappe.

El libro presenta una visión general concisa del proyecto colonialista de un siglo de duración que ha dado lugar a la limpieza étnica y al genocidio. Théâtre le Levain necesita apoyo para mantener su actividad editorial. Puedes leer más sobre la iniciativa y realizar una contribución a ella aquí.

Continúa el juicio espectáculo contra Maduro y Flores

El 26 de marzo, el presidente Nicolás Maduro y la primera dama Celia Flores —quienes han permanecido en régimen de aislamiento tras su secuestro ilegal por parte de las fuerzas de los Estados Unidos el 3 de enero— se enfrentaron a la segunda audiencia de su juicio espectáculo en la Corte Federal de Nueva York.

La Internacional Progresista se une a los movimientos de todo el mundo para exigir su liberación.

Líder comunista detenido ilegalmente en Jordania

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Hasta la fecha, no sabe de qué se le acusa.

Nuestra historia

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20 de marzo de 2003 - Invasión de Irak liderada por los Estados Unidos

El 20 de marzo de 2003, los Estados Unidos y sus aliados invadieron Irak en una de las mayores atrocidades del siglo XXI hasta la fecha, matando a hasta un millón de personas y desplazando a millones más. Lee más sobre los acontecimientos aquí.

23 de marzo de 1942 - Nació Walter Rodney

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El gobierno argentino de Isabel Perón fue derrocado por un golpe de Estado respaldado por los Estados Unidos el 24 de marzo de 1976, lo que dio paso a una sangrienta dictadura bajo la cual 30 000 personas fueron asesinadas y desaparecidas. Entérate de más sobre el golpe de Estado y los acontecimientos que siguieron aquí.

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La Gran Marcha del Retorno comenzó el Día de la Tierra, el 30 de marzo de 2018, cuando estallaron protestas masivas en la valla fronteriza israelí que rodea la Franja de Gaza. Francotiradores israelíes mataron a cientos de manifestantes e hirieron a miles más. Lee más sobre la Marcha y su contexto aquí.

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Arte de la Semana

La Internacional Progresista tiene el honor de reeditar los posters que Marc Rudin (1945–2023) creó por encargo de la Asociación de Amistad Palestino-Cubana en la década de 1980, coincidiendo con el Nuestra América Convoy a Cuba, inspirado en la Flotilla Global Sumud. Creado por Rudin durante su exilio en Damasco, el póster, titulado «Viva la Solidaridad Cubano-Palestina», es un símbolo de la solidaridad de larga data entre Cuba y Palestina.

Motivado por lxs compañerxs palestinxs que conoció en Italia a finales de los 70, Rudin viajó al Líbano en un barco pesquero. En Beirut, trabajó bajo el seudónimo de Jihad Mansour para el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), aprendió árabe y profundizó su comprensión de los símbolos, las tipografías y las formas de la cultura islámica. La reedición del póster fue autorizada por sus allegados para apoyar el trabajo solidario de la Internacional Progresista.

Cómpralo en: https://workshop.progressive.international/collections/limited-editions

Available in
EnglishSpanishGermanFrenchPolish
Translator
Maria Inés Cuervo
Date
03.04.2026
Progressive
International
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