Geopolitics

Las Maldivas de Muizzu preparan una disputa de soberanía sobre las islas Chagos

Durante el gobierno de Mohamed Muizzu, las Maldivas disputan el reclamo de Mauricio sobre el archipiélago de Chagos, introduciéndose en una disputa geopolítica que también involucra al Reino Unido y a los Estados Unidos.
El 31 de marzo, en un veredicto histórico, un juez del Territorio Británico del Océano Índico determinó que los chagosianos, quienes habían sido expulsados en su totalidad del archipiélago por el Reino Unido en la década de 1960, tenían el derecho legal de vivir en las islas Chagos. Esto frenó el traspaso planeado del archipiélago de Chagos del Reino Unido a Mauricio, país que reclama la soberanía sobre las islas. Aprovechando estos cambios, el presidente de las Maldivas, Mohamed Muizzu, reclama ahora el archipiélago para su país.

La isla desierta de Île du Coin, en el atolón Peros Banhos de las islas Chagos, no está a menudo en las noticias. Sin embargo, a mediados de febrero, llegó a los titulares después de que seis chagosianos llegaran allí, con la intención de establecer un hogar permanente. Misley Mandarin, nacido en Mauricio y líder del pequeño grupo, dijo que su padre, que lo acompañaba, fue desplazado de Île du Coin cuando tenía 14 años. “Ya no estoy en el exilio. Esta es mi tierra natal,” señaló mientras armaban sus carpas y expresaban su deseo de que más personas se unan su causa. Los chagosianos tenían como objetivo frenar el traspaso planeado del archipiélago de Chagos por parte del Reino Unido, que actualmente controla lo que oficialmente es el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT), a Mauricio, que reclama soberanía sobre las islas.

El 31 de marzo, en un veredicto histórico, un juez del BIOT determinó que los chagosianos, que fueron expulsadas en su totalidad del archipiélago por el Reino Unido en la década de 1960, tenían el derecho legal de vivir en las islas. El juez James Lewis señaló que la reclamación previa del Reino Unido de que los habitantes de la isla no podían volver debido a preocupaciones de seguridad relacionadas con una base militar conjunta de EE. UU. y R. U. con sede en la isla de Diego García ya no era vigente, ya que el gobierno del Reino Unido planeaba traspasar las islas a Mauricio. También calculó que el traspaso a Mauricio genera un costo a los contribuyentes del R. U. que asciende a los £ 51 mil millones, esto significaba que los argumentos en discusión sobre el costo de permitir el regreso de los chagosianos quedaban ahora invalidados.

En su búsqueda para atrasar el traspaso, los chagosianos encontraron un aliado inesperado. Días después de que los chagosianos establecieran un campamento en Île du Coin, el político británico Nigel Farage, líder del partido de derecha Reform UK, viajó en secreto a Addu, el atolón más al sur en la Maldivas, situado a unos 500 kilómetros de Peros Banhos. Farage indicó que estaba allí para prestar asistencia a los chagosianos en Peros Banhos, que son ciudadanos británicos, aunque las autoridades británicas se lo impidieron. Desde la costa prístina de Addu, Farage expresó su consternación de que el Reino Unido estaba traspasando el archipiélago de Chagos a Mauricio después de que años de presión internacional resultara en un tratado bilateral con este efecto. Después surgieron informes de que donadores a Reform UK habían fundado el viaje de los chagosianos, ayudando al grupo a volar hasta Sri Lanka desde donde zarparon. 

Reform UK llevaba tiempo buscando una manera de bloquear el acuerdo, hasta que la guerra de EE. UU. e Israel en Asia Occidental ofreció una oportunidad de impedir la inminente ratificación del acuerdo. Cuando el Reino Unido se rehusó inicialmente de permitir a los Estados Unidos de lanzar un ataque preventivo a Teherán desde la base de Diego García, el presidente estadounidense, Donald Trump, también se volvió en contra del acuerdo. En una publicación de las redes sociales solo unos días después de que la guerra empezara, Trump hostigó al primer ministro del R. U., Keir Starmer: “NO ENTREGUES A DIEGO GARCÍA”. El 11 de abril, se reportó que el acuerdo entre el Reino Unido y Mauricio fue pospuesto.

Aprovechando estos cambios rápidos, el presidente de las Maldivas, Mohamed Muizzu, ahora reclama el archipiélago para su país. En enero de 2026, Muizzu escribió al Reino Unido para oponerse formalmente al acuerdo entre el R. U. y Mauricio, citando “profundos lazos históricos y administrativos” entre las Maldivas y las islas Chagos, lo que incluye tumbas inscritas en divehi, historias folclóricas y una patente del siglo XVI de un rey maldivo afirmando su soberanía sobre ellas. El mes previo, en una llamada telefónica con el viceprimer ministro del Reino Unido, David Lammy, Muizzu dijo que “cualquier traspaso del archipiélago debe de tomar en cuenta los intereses maldivos.” Bajo el gobierno del predecesor de Muizzu, Ibrahim Solih, las Maldivas reconoció el reclamo de Mauricio sobre las islas, pero ahora, con Trump y Farage manifestándose en contra el acuerdo de Chagos, Muizzu retiro dicho consentimiento al detectar una oportunidad para insertar a su país en un debate sobre la soberanía, influencia y ganancias económicas en lo que considera el patio trasero de las Maldivas. Muizzu mandó lanchas patrulleras en aguas al sur de Addu, en oposición de una resolución por el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) que había delimitado el territorio disputado entre Mauricio y las Maldivas. Esto resultó en que Mauricio suspenda las relaciones diplomáticas con las Maldivas. 

A PESAR DE LA PROXIMIDAD DE LOS ATOLONES DE CHAGOS a Addu, los maldivos no fueron los primeros en poblarlos. Fueron los franceses quienes, a finales del siglo XVIII, establecieron plantaciones de coco, pobladas por africanos esclavizados, en las islas deshabitadas. El archipiélago de Chagos quedó bajo control británico después de la derrota de Francia a manos del Reino Unido en las guerras napoleónicas, cuando la colonia francesa de Mauricio fue cedida a la corona británica. 

Los franceses, y luego los británicos, gobernaron las Islas Chagos desde la capital mauriciana Port Louis, situada a 2000 kilómetros hacia el suroeste. Para 1968, con el Reino Unido separándose de sus colonias al “este de Suez” en respuesta a crecientes pedidos de autodeterminación para territorios colonizados, Mauricio declaró su independencia. Tres años antes, sin embargo, las islas Chagos fueron declaradas como BIOT y separadas de Mauricio. 

Este acuerdo de 1965 fue inmediatamente seguido por un pacto entre el R. U. y EE. UU. para albergar una base militar conjunta en la isla chagosiana más grande, Diego García, lo que llevó al desalojo brutal de alrededor de 2000 isleños hacia Mauricio y las Seychelles. Allí se enfrentaron a pobreza inmensa y continuaron luchando por su regreso. La base de Diego García efectivamente reemplazó a una base de la Real Fuerza Aérea británica en Addu al mismo tiempo que las Maldivas cambiaron su estatus de protectorado británico a independencia total en el mismo año, con la potencia británica en retirada allanando el camino en el océano Índico para su sucesora estadounidense.

Los siete atolones chagosianos que ahora están deshabitados se volvieron en lo que muchos se refieren como “la última colonia” del Reino Unido. Mientras que los líderes mauricianos declararían después de que el “desmembramiento” del territorio mauriciano a través de la separación del BIOT ocurrió bajo coacción, el Reino Unido justificó la despoblación forzada de las islas declarando que los chagosianos, que estaban viviendo allí por generaciones desde antes de que las islas fueron cedidas al Reino Unido, eran únicamente trabajadores bajo contrato. A lo largo de las siguientes décadas, a medida que la infame base de Diego García se convertía en una herramienta crucial en las guerras de EE.UU. en Irak y Afganistán, la oposición legal a la existencia del BIOT llegó hasta la Corte Internacional de Justicia (CIJ). En 2019, la corte aconsejó al Reino Unido a devolver las islas a Mauricio lo antes posible, un consejo que la Asamblea General de la ONU respaldó por mayoría abrumadora.

Bajo presión, el Reino Unido eventualmente entró en negociaciones con Mauricio en 2022. Tres años después se aprobó un tratado por el cual se traspasaban las islas Chagos, mientras que el Reino Unido mantendría un contrato de arrendamiento de 99 años sobre Diego García. Mientras el primer ministro mauriciano, Navin Ramgoolam, celebrar el acuerdo como el paso que “completa el proceso de descolonización”, su contraparte británica declaró que se evitó la amenaza de fallos judiciales potencialmente vinculantes, además de proteger el área estratégica del océano Índico de invasiones extranjeras

Los opositores al acuerdo, lo que incluye a Farage, han dicho que es un “desastre estratégico” que dañaría la “relación especial” del Reino Unido con los Estados Unidos y abriría una oportunidad a una mayor influencia china en océano Índico. A corto plazo, argumentan estos críticos, el acuerdo podría permitir espionaje chino dentro del archipiélago de Chagos. A largo plazo, sugieren que los crecientes intereses comerciales de China en Mauricio se podrían aprovechar para ganar influencia política, lo que debilitaría la ocupación de la base conjunta del Reino Unido y Estado Unidos y prepararía el camino para una presencia militar china permanente.

Aunque Farage parece dar la bienvenida al reclamo de las Maldivas, estas mismas preocupaciones descalificarían a este país como un representante de confianza de las islas Chagos a ojos de los críticos del acuerdo de Mauricio. La demostración de superioridad entre China e India en las Maldivas en estas últimas décadas ha polarizado la política de Malé en clave geopolítica, culminando en Muizzu, percibido como pro-China, quien basó su campaña electoral con un eslogan agresivo de “Fuera India”. Esta campaña buscó expulsar al personal militar indio desplegado en las Maldivas y remover la influencia india en el país, contrarrestando la política previa de “Primero India” de Solih. Muizzu tuvo que dar una vergonzosa retirada sobre esto una vez en el cargo, y los lazos con Nueva Delhi se han estabilizado desde entonces. Pero después de una campaña que incluyó ataques contra eventos de yoga, la expulsión de asesores militares indios, una campaña de represalia en India para boicotear a las Maldivas como un destino turístico, y la participación de China en la construcción de un puente de $ 200 millones en la capital de las Maldivas, es poco probable que Nueva Delhi o Washington D. C. respalden la soberanía maldiva sobre la de Chagos.

Miembros del Parlamento del Reino Unido han descartado el dilema legal planteado por la existencia del BIOT. Otros mantienen que los vínculos de Mauricio con Chagos son simplemente un accidente de la historia, una peculiaridad colonial del tipo que también se ha visto en las islas de la República de Seychelles anteriormente administrada desde Port Louis.

La diáspora chagosiana –ahora alrededor de 10,000 personas y dispersos a través del Reino Unido, Mauricio y las Seychelles– tuvo reacciones mixtas al tratado del 2025. Algunos le dieron la bienvenida al compromiso de reasentamiento después del traspaso, mientras que otros expresaron desconfianza hacia el gobierno mauriciano. La mayoría se ha quejado de la falta de consulta, pidiendo tener mayor voz y voto en las decisiones futuras sobre las islas. De acuerdo a los términos establecidos en el tratado, Mauricio seguía en libertad de reasentar a los isleños en cualquier lugar excepto en Diego García, mientras que el Reino Unido mantendría su presencia en el océano Índico para equilibrar el creciente poder chino. Los miedos de Nueva Delhi a la diplomacia de la trampa de la deuda, el cerco estratégico de “collar de perlas” por parte de China, y la “milicia marítima” de Pekín han llevado a una carrera por influencia en lugares como Mauricio y las Maldivas. Aunque India mirará con cautela la inestabilidad, después de que la reciente estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos sugiere que Washington D. C. está perdiendo interés en los asuntos más allá del hemisferio occidental, Nueva Delhi podría sentirse motivada por el interés renovado, aunque errático, de Trump por la seguridad del océano Índico.

La preocupación principal de las Maldivas respecto al conflicto de las islas Chagos ha sido la demarcación de las islas Chagos, ha sido la demarcación de su zona económica exclusiva (ZEE), un asunto complicado por políticas inconsistentes y la confusión sobre con quién se debe de negociar. Después de la resolución de 2019 de la CIJ, el TIDM informó a las Maldivas que ahora consideraba concluido el litigio de soberanía e irrelevante para la disputa de la ZEE, lo cual fue lo que llevó a Solih a reconocer el reclamo de Mauricio sobre Chagos.

A pesar de que las Maldivas recibieron una porción ligeramente mayor de los más de 92,000 kilómetros cuadrados de territorio disputado gracias a la resolución del TIDM, la oposición gritó traición, y Muizzu, el todavía candidato presidencial, prometió recuperar el territorio en disputa. El reclamo tarde de las Maldivas de las islas Chagos parece oscuro, pero simpatizantes argumentan que el trato entre el Reino Unido y Mauricio solo serviría para convertir un “defecto colonial” a un “fraude neocolonial”. La campaña “Maldivians4Chagos”, cuyos patrocinadores incluyen al exdictador maldivo Maumoon Abdul Gayoom, afirma que la influencia maldiva en las islas precede la colonización europea. El gobierno de Muizzu está considerando sus opciones legales.

Después de ganar la presidencia con un programa nacionalista, Muizzu tiene poco que perder al realizar este reclamo audaz sobre las islas al sur de las Maldivas. Pero dado que la presencia militar estadounidense y británica en Diego García parece una condición no negociable en cualquier acuerdo, el hecho de que las Maldivas –cuyas políticas están definidas por la independencia y el islam– permita que Estados Unidos bombardee Oriente Medio desde una base en territorio maldivo no tendrá buena aceptación en las encuestas. Además, a medida que los maldivos emigran cada vez más hacia la capital desde los atolones más remotos del país, pocos se dejarían convencer por la adición de unas pocas docenas más de islas a las 1192 que ya tienen. Las preocupaciones prácticas de Muizzu podrían caer en las posibilidades de pesca comercial en el sur, dado que la zona alrededor de las islas Chagos han estado cerrada a los pescadores maldivos durante medio siglo desde que el Reino Unido estableció un área marina protegida en una parte del archipiélago de Chagos –otro medio, por cierto, para negar a los chagosianos de su derecho a regresar. Aunque la dependencia económica de las Maldivas respecto a la pesca desapareció hace tiempo para ser sustituida por la dependencia en el sector turístico, la industria pesquera sigue siendo un factor clave para el empleo y las exportaciones. A medida que el acuerdo de traspaso entra en aguas turbulentas, la prioridad de Muizzu será maximizar las ganancias territoriales de las Maldivas.

Quien sea el que reclame soberanía sobre las islas Chagos, Estados Unidos claramente no tiene intención de abandonar Diego García y no hay corte internacional o competidor que pueda cambiar esta realidad en este momento. Trump ha dicho abiertamente que se reserva el derecho de “asegurar militarmente” a Diego García, mientras que el rechazo inicial de Starmer de permitir a Estados Unidos que lance bombardeos aéreos desde las islas Chagos rápidamente se convirtió en permiso para operaciones “defensivas” –y, eventualmente, la suspensión definitiva del acuerdo entre el Reino Unido y Mauricio.

La guerra de Trump contra Irán ha recordado a muchos chagosianos que victorias legales previas en cortes del Reino Unido fueron opacadas después de que la guerra contra el terrorismo intensificara la importancia estratégica de Diego García. Mientras los analistas en Londres, Washington D. C. y Delhi discuten sobre teoría estratégica y derecho internacional, la media docena de isleños en Peros Banhos son un recordatorio de las voces ignoradas tras décadas de drama geopolítico. Mientras que las autoridades del BIOT intentan un nuevo desalojo, este grupo ya ha cambiado la conversación legal, desestimando las instrucciones de estados soberanos y asegurándose de ser escuchados en el debate cada vez más ruidoso sobre su hogar.

Available in
EnglishSpanishPortuguese (Brazil)GermanItalian (Standard)TurkishArabicHindiRussian
Author
Daniel Bosley
Translators
Paris Vassilakis, Vanessa Arreyes and ProZ Pro Bono
Date
30.05.2026
Source
Himal SouthasianOriginal article🔗
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