Briefing

Boletín de la IP | N.º 16 | El precio de la agresión

Desde los futuros del petróleo hasta los mercados de fertilizantes, la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán está afectando a la economía mundial —y agudizando la alternativa entre la escasez y la soberanía.
En el decimosexto boletín informativo de la Internacional Progresista de 2026, analizamos cómo la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán está convirtiendo a Ormuz en una lucha global por la escasez, las infraestructuras y la soberanía.

Donald Trump no solo le ha declarado la guerra a Irán. También ha hecho negocios a costa de ella.

En los tres primeros meses de 2026, una cuenta a nombre del presidente realizó 3.642 operaciones por valor de cientos de millones de dólares. Reguladores estadounidenses están investigando operaciones con futuros de petróleo realizadas poco antes de los grandes giros políticos de Trump respecto a Irán. En marzo, unos 580 millones de dólares en futuros de petróleo cambiaron de manos en un solo minuto antes de que Trump publicara sobre las conversaciones con Irán —casi nueve veces el volumen medio para ese intervalo en los cinco días de negociación anteriores. En Polymarket, nueve cuentas vinculadas ganaron 2,4 millones de dólares apostando por los resultados de la guerra con Irán, con una tasa de acierto del 98 %.

La guerra se ha convertido en información negociable: una publicación, una filtración, una amenaza, una desmentida… cada una capaz de mover los precios antes de mover los buques de guerra. Los operadores se están lucrando gracias a un acceso privilegiado a la corte imperial. Pero el escándalo más profundo es que la economía mundial se ve obligada a organizarse en torno a los caprichos de un poder que puede iniciar guerras, manipular expectativas, mover mercados… y luego no controlar las consecuencias. Esta es la corrupción superficial de un desorden más profundo: una guerra imperialista que desencadena una lucha global por quién controla la escasez, quién se beneficia de ella y quién tiene que pagar.

La guerra de EE. UU. e Israel contra Irán ha paralizado casi por completo el tráfico por el estrecho de Ormuz. En condiciones normales, el estrecho transporta alrededor de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por mar, junto con volúmenes significativos de GNL y fertilizantes. La perturbación se está propagando por la economía mundial de forma secuencial: primero al petróleo, el transporte y los seguros; luego a los fertilizantes, los precios de los alimentos, las divisas y la deuda pública. El impacto es más fuerte en los países menos responsables de la guerra y menos capaces de absorberlo.

Los 32 Estados miembros de la AIE han acordado poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de reservas de petróleo de emergencia, la mayor liberación coordinada de existencias en la historia de la agencia. La medida puede calmar los mercados. Pero no puede reabrir un cuello de botella cerrado por la guerra. Incluso según la propia AIE, las opciones para eludir Ormuz son limitadas.

El peligro no se limita a lo que costará la gasolina. Alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes por mar pasa por el estrecho. Eso convierte la crisis del transporte marítimo de hoy en la crisis de las cosechas de mañana.

La guerra ya se está convirtiendo en un multiplicador del hambre. El Programa Mundial de Alimentos advierte de que casi 45 millones de personas más podrían caer en una situación de inseguridad alimentaria aguda si el conflicto continúa y el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares el barril.

Las primeras respuestas nacionales han sido desiguales, pero ya conocidas. La India ha subido los precios del combustible y ha tomado medidas para atraer capital extranjero y apoyar a la rupia. En todo el sur y el sudeste asiático, los gobiernos han recurrido a cuotas de combustible, órdenes de teletrabajo y la reducción de los desplazamientos de oficina. En otros lugares, los Estados han recortado los impuestos sobre el combustible. Detrás de estas medidas se esconde la misma pregunta: ¿a quién se le hará absorber el golpe?

La respuesta por defecto ya nos resulta familiar: precios más altos para los hogares, sacrificios para los trabajadores, racionamiento para los consumidores, tipos de interés más altos para defender las monedas y protección para las petroleras, los transportistas, las aseguradoras y los acreedores. Una respuesta en interés de la mayoría ejercería presión al alza: controles de precios, impuestos sobre las ganancias extraordinarias, controles de capital, garantía pública de los productos básicos, protección salarial y subsidios dirigidos a quienes no pueden absorber el impacto.

Además de las respuestas a corto plazo, los planificadores imperiales buscan formas de eludir el bloqueo de Irán en Ormuz impulsando la ambición de Netanyahu de tender oleoductos y gasoductos «hacia el oeste a través de la Península Arábiga» hasta los puertos mediterráneos de Israel, «eliminando los puntos de bloqueo para siempre» El Corredor India-Oriente Medio-Europa (IMEC) es la expresión más clara de ese proyecto: un corredor mar-tierra-mar que une la India con el Golfo, luego con Arabia Saudí, Jordania e Israel, antes de llegar a Europa a través de Haifa. El Grupo Adani de la India adquirió el puerto de Haifa en 2023, poniendo un nodo clave de la ruta en manos de un conglomerado estrechamente alineado con la estrategia regional de Nueva Delhi. El IMEC está diseñado para rivalizar con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, profundizar la normalización entre Israel y los Estados árabes, y convertir a Israel en la puerta de entrada indispensable entre Asia y Europa.

Pero el mapa sigue siendo objeto de disputa. Turquía ha sido excluida del IMEC, incluso cuando Israel sigue dependiendo del petróleo que pasa por el puerto turco de Ceyhan. El oleoducto BTC, el Corredor Meridional del Gas y el inactivo oleoducto Irak-Turquía ofrecen rutas rivales hacia el oeste que eluden Ormuz sin ceder a Israel el control total del corredor. La lucha por Ormuz es también una lucha por las próximas arterias de la energía, el comercio y la guerra.

La crisis también está empujando a los Estados por otro camino: alejarse de la exposición al poder estadounidense. El oro ha superado a los bonos del Tesoro de EE. UU. como parte de las reservas oficiales, en parte porque los precios del metal precioso se han disparado. El sistema del dólar sigue en pie. Pero a su alrededor, algunos Estados están creando un seguro contra la confiscación, las sanciones y la coacción financiera. China ha seguido reduciendo sus tenencias de bonos del Tesoro y ampliando sistemas de pago alternativos. Para muchos bancos centrales, el oro se ha convertido en una protección contra la inestabilidad del viejo orden, más que en una prueba de que ha llegado uno nuevo.

La contrapresión iraní a través de Ormuz no marca el fin del dólar, ni el fin del poder estadounidense. Las potencias hegemónicas en declive no desaparecen tan rápido. Arremeten, convierten en armas sus ventajas restantes e intentan impedir que nazca cualquier orden sucesor. Gaza, el Líbano e Irán son la cara militar de ese declive. Las crisis del petróleo, los alimentos y las reservas son su cara económica.

En los próximos meses, todos los gobiernos se enfrentarán a la misma difícil elección: organizar la escasez contra la mayoría, o construir la soberanía contra el imperio que la ha provocado.

Lo último del Movimiento

Colombia se encamina a la segunda vuelta bajo la sombra de Washington

Las elecciones presidenciales de Colombia se decidirán en una segunda vuelta el 21 de junio, después de que el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella encabezara la primera vuelta con un 43,7 % de los votos, frente al 40,9 % de Iván Cepeda, del Pacto Histórico. El resultado deja a Colombia ante una dura elección: entre la continuación de las reformas populares iniciadas por el gobierno de Gustavo Petro, con Cepeda y la líder indígena Aída Quilcué, y un proyecto de extrema derecha respaldado por fuerzas que buscan revertir la transformación de Colombia y devolver al país al orden regional de Washington. Más de 23 millones de personas votaron en la primera vuelta, una de las participaciones más altas en la historia presidencial de Colombia.

Las elecciones se han desarrollado bajo una intensa presión externa. Antes de la votación, el Observatorio de la IP advirtió de que una delegación estadounidense, entre la que se encontraba el senador republicano Bernie Moreno —quien ya había instado a las autoridades electorales colombianas a considerar la descalificación de los votos procedentes de «zonas del país que no son seguras»—, corría el riesgo de convertirse en un instrumento de intervención política bajo la apariencia de observación electoral. El Observatorio emitió posteriormente una Alerta Roja tras los informes de que Moreno planeaba reunirse con los principales candidatos de la derecha para facilitar su acercamiento de cara a la segunda vuelta. Ahora que Colombia entra en la decisiva segunda vuelta, la Internacional Progresista volverá para observar la votación y defender el derecho del pueblo colombiano a decidir su propio futuro.

Perú a las urnas

El domingo 7 de junio, el pueblo peruano acude a las urnas en una reñidísima segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. La última encuesta de Ipsos sitúa a los candidatos en un empate técnico, con Sánchez al 43,8 % y Fujimori al 43,2 %, tras una primera vuelta fragmentada en abril cuyos resultados tardaron casi un mes en confirmarse.

Fujimori está ahora a una elección de devolver el «fujimorismo» a la presidencia: la maquinaria política autoritaria construida por su padre, Alberto Fujimori, quien disolvió el Congreso en un autogolpe de 1992, supervisó masacres y esterilizaciones forzadas masivas, y cuyos herederos han pasado años desestabilizando gobiernos, debilitando a la fiscalía y atacando las instituciones democráticas de Perú.

El Observatorio de la Internacional Progresista ha publicado un informe especial sobre Fujimori y la amenaza que su victoria supondría para la democracia, los derechos indígenas, la independencia judicial y la soberanía popular en Perú y en toda América Latina. Lo que ocurra en Lima el domingo se notará mucho más allá de Perú: otro frente en la lucha continental entre la transformación democrática y la Internacional Reaccionaria. La Internacional Progresista estará sobre el terreno para observar la votación y ayudar a garantizar que cada voto se cuente con integridad.

Cargamento de genocidio rechazado

El Danica Violet se ha visto obligado a cambiar de ruta. El buque de carga con bandera danesa, que transportaba material militar para Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, no atracó en Kali Limenes, Creta, como estaba previsto el 1 de junio, tras la presión sostenida de la campaña «No Harbor for Genocide» (No hay puerto para el genocidio). El barco había zarpado de Chennai transportando, según se informa, componentes de misiles, cañones de artillería y otros componentes de defensa con destino a las instalaciones de Elbit en Israel, según informa The Ditch. Su desvío supone otra victoria para el embargo popular: lxs trabajadorxs, organizadores y movimientos que rastrean los barcos que arman el genocidio de Israel y convierten cada puerto en un lugar de rechazo.

Justicia para Mokoena Letsie

La Internacional Progresista llora la muerte de Mokoena Letsie, un organizador con mucho talento del Colectivo del Comité de Acción Solidaria y de Potch4Palestine, que fue asesinado a tiros en Potchefstroom, Sudáfrica, el 27 de mayo. Letsie organizaba a las comunidades de los asentamientos de chabolas, luchaba por la vivienda, el empleo y la prestación de servicios, y se solidarizaba con el pueblo de Palestina. 

Los sindicatos y movimientos sudafricanos han condenado su muerte como un asesinato político y han pedido una investigación urgente e independiente sobre los autores del tiroteo, quienes los financiaron y las redes que están detrás del ataque. Nos unimos a ellos para exigir justicia para Mokoena Letsie — y el fin de la violencia utilizada para silenciar a quienes organizan a lxs pobres.

Se insta a Gran Bretaña a detener a los criminales de guerra de las FDI

Declassified UK y el Centro Internacional de Justicia para los Palestinos han lanzado una campaña para exigir el fin de la impunidad de los ciudadanos británicos que sirvieron en el ejército israelí durante el genocidio en Gaza. A principios de este año, Declassified reveló que más de 2.000 británicxs habían servido a Israel desde octubre de 2023 —información obtenida no del gobierno del Reino Unido, que no recopila esos datos, sino a través de una solicitud de libertad de información a las FDI. La campaña insta al Gobierno británico a rastrear los movimientos de lxs británicxs que sirvieron en las FDI, someterles a un control secundario cuando sea necesario y apoyar investigaciones exhaustivas sobre crímenes de guerra de acuerdo con la legislación nacional e internacional.

Nuestra historia

31 de mayo - El Mavi Marmara

Las fuerzas israelíes mataron a nueve miembros de la Flotilla de la Libertad de Gaza e hirieron a decenas más en el mar Mediterráneo el 31 de mayo de 2010.

Descubre más sobre este episodio con este bello carrusel de Instagram.

5 de junio: nace James Connolly

James Connolly, republicano irlandés y socialista revolucionario, nació el 5 de junio de 1868 en Cowgate, Edimburgo, Escocia. Lideró la lucha militante e intelectual contra el imperialismo británico en Irlanda, organizó a su proletariado y defendió el marxismo en el extranjero.

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Arte de la semana

Ahmad Kaabour (1955-2026) es conocido sobre todo por su canción de protesta Ounadikom (Te llamo), que compuso al estallar la guerra civil libanesa en 1975, con letra del poeta palestino Tawfiq Ziad. Ounadikom se convirtió en un himno perdurable de la resistencia contra la opresión israelí, «huérfanos, desnudos, descalzos».

Kaabour creció en una familia de músicos, y su creatividad se extendió a la interpretación, la escritura y la composición para el teatro y el cine. La Internacional Progresista quiere dar las gracias a su hijo, Marwan Kaabour, por concedernos permiso para usar la imagen de su padre, y por su contribución a una edición benéfica que puedes encontrar en: workshop.progressive.international

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EnglishSpanishGermanPolishArabicPortuguese (Brazil)
Translator
Maria Inés Cuervo
Date
05.06.2026
Progressive
International
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